PERFIL

Conviene no ponerse esotérico o especulativo cuando se habla de asesinatos, porque esos acontecimientos siempre le duelen a alguien. Pero como hoy andamos en la víspera de otro aniversario del magnicidio de Jhon F. Kennedy, presidente gringo, el ejercicio puede valer la pena y, de paso, liberarle a uno algunos miligramos de rabia histórica

Conviene no ponerse esotérico o especulativo cuando se habla de asesinatos, porque esos acontecimientos siempre le duelen a alguien. Pero como hoy andamos en la víspera de otro aniversario del magnicidio de Jhon F. Kennedy, presidente gringo, el ejercicio puede valer la pena y, de paso, liberarle a uno algunos miligramos de rabia histórica