Chatarreando

Por Pedro Delgado / Foto Archivo

Con sólo darse una vuelta por los distintos sectores de Caracas, podrá uno toparse con uno que otro automóvil abandonado a la vera del camino, siendo que su dueño lo dejó allí después de tanto uso para que, ya vuelto chatarra, adorne la calle, si se quiere, todo desfigurado por el afán del desvalijo de repuestos, a veces a beneficio propio a la hora de venderlo por partes. Y no es que en la provincia el asunto sea distinto, sino que en la capital del país cobra más notoriedad.

En parroquias como San José, San Juan, 23 de Enero, El Valle, Sucre, San Bernardino, El Paraíso, El Recreo y en algunas zonas del llamado Este del Este llama la atención el abandono del que fuera fiel compañero al momento laboral, el paseo, la rumba. Hay lugares donde las calles son escoltadas por automóviles de otrora lujo (como los espaciosos Conquistador, Malibú, LTD) hasta los no tan amplios Wolsvagen, Renault, Fiat y otras marcas que ahora, en tiempos made in crisis, sólo han sido profanados por sus dueños a la hora del rebusque de la venta del repuestos, con tan sólo la lluvia y el Sol como testigos. En otros sitios, donde la voracidad hamponil ha tocado puerta, sólo quedan esqueletos metálicos habitados por la indigencia a la hora de un guinde o el descargue de basura y excrementos.

Casos como el último descrito han dado base para el reclamo vecinal ante las autoridades, sobre todo por el de los carros que han sido robados en otra parte de la ciudad, o del interior, y han ido a parar a esos sitios para su total desvalijamiento y luego extinguirse a punta de gasolina y fósforo, en muchos casos con la alarma puesta ante el departamento de bomberos de la ciudad.

Capítulo aparte, aún mejor, merece los pequeños camiones y camionetas utilizados para el comercio de cualquier rubro: verduras, legumbres, frutas; así como ropa, productos de limpieza del hogar y pare usted de contar. En el caso de la comida rápida se podrán ver camionetas tipo van, cavas, panel, muchas de ellas marca Ford, Chevrolet o Dodge, acondicionadas para ofertar perros calientes y hamburguesas; o empanadas, tequeños, café y jugo a la llegada del desayuno; la sopa de res, el mondongo, el seco, la malta, el guarapo de papelón en el almuerzo… y pase adelante. Prueba esta de que en Venezuela no se paran en artículos al momento de llevar los cobres para la casa, haciéndonos pensar que cualquier chatarra es buena.

ÉPALE 365