ÉPALE317-MITOS

                            POR MARÍA EUGENIA ACERO • @ANDESENFRUNGEN                                                   ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

La Compañía Frutera Inc.
se reservó lo más jugoso, la costa central
de mi tierra, la dulce cintura de América.
Pablo Neruda

A veces uno cree que el caballo de Troya se quedó únicamente en La Ilíada, en la magistral saga literaria de J. J. Benítez y en estrategias bélicas que dejarían con la pepa del ojo blanco y sin vista, incluso, al pobre del buen Sun Tzu. Pues resulta que el mal nunca dejará de sorprendernos. En el planeta hay un país que nunca deja de apostarle al innombrable; aclaramos: se trata del imperio, no del pueblo. Así que esa gente no solo masacró a las naciones iroquesa, cheyenne, navajo y muchas otras civilizaciones originarias en el subcontinente que ahora es de su propiedad.

El apetito de poder llevó a los colonos angloparlantes despreciados por la reina y el imperio británico a depurar sus armas y ardides, creando excusas cada vez más grotescas y perversas para perpetrar invasiones en el mundo. Uno de los casos más lamentables fue la creación de la United Fruit Company (1899-1970). Conocida como “la Frutera”, “el Pulpo” o “la Yunai” (en Costa Rica), era una firma comercial multinacional de Estados Unidos cuyo principal objetivo era la expansión comercial (y, por ende, política) de aquel país. Luego de la llegada del plátano a EEUU, en 1870, Keith Minor pisó Costa Rica con la firme intención de acrecentar la fortuna que, a través de los años, su familia había amasado con la construcción de vías férreas que conectaban los incipientes negocios norteamericanos en Latinoamérica con sus rutas de exportación. Quizás, ninguna multinacional tiene tantas connotaciones en el incipiente poder de Estados Unidos sobre los países de su “patio trasero” como esta bananera, que todavía domina el comercio mundial del banano. Durante el siglo XX, bajo el uso de telégrafo, correos, vías férreas, barcos de vapor y plantaciones de azúcar, la United Fruit Company controló la política centroamericana a su antojo por décadas.

Sus explotaciones bananeras fueron de absoluta importancia para las economías de los países centroamericanos, e incluso para su política; tanto, que dieron origen al término “repúblicas bananeras”. En el caso de Colombia, las cosas fueron distintas, con una disputa en el territorio colombiano llamada la “Masacre de las bananeras”. El resultado: al menos 1.800 trabajadores asesinados y más de un centenar de heridos marcaron otro capítulo negro de la United en Latinoamérica. En Guatemala se encargaron de deponer a Jacobo Arbenz en 1954; y en 1961 esta multinacional brindó todo su apoyo para la fallida invasión a Cuba por la vía de Bahía de Cochinos.

Con o sin camuflajes intervencionistas, al final el imperio siempre lo que querrá será el cambur. Por suerte, los pueblos han despertado para defender su autonomía y autodeterminación, y honrando las palabras de aquel maestro a quien los escuálidos en su tiempo de vida le mal llamaron “el mico-mandante”: más nunca volverán.

ÉPALE 317

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