ÉPALE310-CINELYS MORA

ES DE LAS MÁS JÓVENES Y AGUERRIDAS ACTIVISTAS DEL MOVIMIENTO LGBTI DEL PAÍS. PROFUNDA Y METICULOSA, SUEÑA CON LA INCLUSIÓN, PERO TAMBIÉN CON SER MISS VENEZUELA

POR MARLON ZAMBRANO • @MARLONZAMBRANO ⁄ FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

“Yo no me podía creer que una pata más pata que yo, la Prince, me viera posibilidades para el concurso”, me juraba mientras un tipo de mediana edad y chemise a rayas se nos anclaba al frente solo para dedicarse a auscultarnos impávido, descarado, excitado, qué se yo, sentados como dos comadres que hacen una pausa luego de tres horas de cola agotadora para comprar leche en polvo para los muchachos. Qué se iba a imaginar que hablábamos de sexo, más allá de los genitales.

Citarse con ella en la Plaza Bolívar, más que un guiño en favor de las causas republicanas, significó esquivar el ramaje de los estigmas, pues el corolario de nuestro encuentro fue caminar por un largo pasillo de miradas censoras, burlescas y a veces lascivas, hasta llegar a la plaza El Venezolano, como si de algo extraordinario se tratara deambular sin tetas, con pene y un vestido ajustado a lo largo de su espigada figura de princesa egipcia con labios bordados, como Nefertiti.

Un carajo pasa al lado del fotógrafo y le susurra: “Tremendo culo que cuadraste”. Enrique ni se inmuta porque, al final, la circunstancia parece que amerita, frente el escarnio, una explicación o una excusa.

Cinelys Mora se llama y es, en resumen, una exótica morena de 19 años que el otro día atrajo la mirada del presidente del Miss Heart Venezuela y que empezó a tragar rechazo desde los 7 años, mientras intentaba cincelar su apariencia al contrario de los modelos que establece la sociedad, lo que la impulsó a los 12 a bordar la rutina con falda roja y a lo loco, atravesando media Petare, desde el Sector 10 de José Félix Ribas hasta el liceo.

Por eso ya no le importa el qué dirán. Por el contrario, se lo vacila: “Si me miran feo los veo feo; si me miran con deseo, los miro con deseo; ya yo no le paro a eso, más sufren mi mamá y mi hermana”, va contando mientras, frente a la esquina de Gradillas, una cuadrilla de obreros se detiene en seco solo para dejarla pasar gritando un “oleeeeee” con la mirada. Muchas veces es apetito disimulado, especulamos.

Hoy, es una de las más jóvenes y aguerridas activistas del movimiento LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersexuales) en Venezuela, defensora de los derechos humanos y primera chica trans en el movimiento mixto feminista Corazones Violeta; además, fue lideresa del movimiento estudiantil. Para ella el asunto es así de claro: “Hay mujeres blancas, hay mujeres negras, hay mujeres rubias, hay mujeres morenas, hay mujeres con pene y hay mujeres con vagina”. Alza las banderas por la variedad y, como la Miss España que participó en el más reciente Miss Universo, Ángela Ponce, cree que una chica trans cabe perfectamente en la pluralidad de la mujer. “No somos gays, no somos heterosexuales: somos chicas transexuales, más allá de la genitalidad”.

La historia de Cinelys no es un calco de la del resto de sus iguales. Recuerda cada detalle con exactitud. Es que todo lo lleva registrado en un diario íntimo. Su despertar sexual fue acompañado en todo momento por su familia, y aunque su padrastro la entendió solo más tarde, recibió el respaldo de su madre al llevarla a especialistas en materia de orientación, sicólogos, endocrinólogos, donde aprendió a valorarse. Aunque llegó el momento de enfrentarse a la discriminación, como la vez que intentó utilizar el baño de damas del Centro Comercial El Recreo. “Ese día entré con una compañera al baño de mujeres, que es el que nos corresponde, y de pronto una mujer cisgénero tocó la alarma mientras nosotras nos maquillábamos. Llegó la guardia, policías, vigilantes, y nos sacan y nos llevan a un cuarto donde nos examinan, pero como defensora de los derechos humanos me supe proteger impidiendo que los hombres estuvieran en el momento de la revisión, argumentando el artículo 21 de nuestra Constitución. Nos preguntaban si teníamos totona y argumentaban que al baño de mujeres solo podían entrar mujeres biológicas”, relata.

“La sociedad nunca va a estar preparada para aceptar, pero sí para adaptarse y respetar”

“La sociedad nunca va a estar preparada para aceptar, pero sí para adaptarse y respetar”

—¿QUÉ SIGNIFICA SER MUJER?

Yo siempre trato de hablar más allá del genital, y el mundo y el sistema están cambiando.

—¿ES HORA DEL DEBATE, DE LA ACEPTACIÓN?

La sociedad nunca va a estar preparada para aceptar, pero sí para adaptarse y respetar. Para nadie es un secreto que Venezuela está pasando por un momento crítico y hemos aprendido a adaptarnos y salir adelante. Yo creo que, más allá de un debate, es el respeto a nosotras mismas. Va más allá, incluso, de decir que somos mujeres con pene: es que soy un ser humano y deben respetarse mis derechos.

—DIME LA DIFERENCIA ENTRE GÉNERO E IDENTIDAD SEXUAL.

Muy fácil, la expresión de género es lo que tú aparentas y la identidad sexual es lo que tú eres. El hecho de mi expresión no implica mi identidad, porque mi identidad es ser transexual y mi expresión es ser mujer. Eso se define como ser mujer transexual.

—¿TÚ ERES UNA MUJER CON PENE?

Sí, soy una mujer con pene. Hay mujeres transgénero y hay mujeres transexuales, y hay una gran diferencia. La transexual es aquella que quiere genitales y la transgénero es aquella que se siente a gusto con su pene y ese es mi caso, yo me siento muy a gusto.

—¿NO ES UN TEMA ECONÓMICO?

No, simplemente es sentirse feliz consigo misma. Todo ser humano tiene derecho a la felicidad y yo me siento muy cómoda, y eso no me hace menos mujer, al contrario, eso me hace una mujer más en la diversidad.

Tuvo chance en la política (aún lo tiene) logrando alcanzar importantes roles en la Organización Bolivariana Estudiantil (OBE), primera vocera transexual de Unasur, primera chica trans en la Federación de Estudiantes de Educación Media, aunque sus compañeras aseguran que tiene potencial como escritora.

Habla hasta por los codos, no solo porque necesita expresarse en favor de su causa, sino porque estudió oratoria y pasarela ya que aspira, más temprano que tarde, concursar en el Miss International Queen de Tailandia, concurso de belleza para mujeres transgénero de diferentes nacionalidades, aunque su sueño es participar algún día en el Miss Venezuela. Porte tiene. Más inteligencia que cualquier miss promedio también, y curvas, aunque las leyes del país aún no lo permitan. Sus únicas operaciones corporales son dos liposucciones para sacar cintura. De resto, está sometida a una vorágine de costosos tratamientos hormonales que incluyen inyecciones cada 15 días y píldoras diarias de testosterona. Por lo de los bigotes no se preocupa demasiado: siempre fue muy niñita y nunca le salieron demasiado.

ÉPALE 310

Artículos Relacionados