reportaje para la Revista Épale CCS

CUANDO EL CONFORMISMO MEDIÁTICO PARECE ESTANDARIZAR LAS ALMAS Y LOS GUSTOS, CREAR LOS TIEMPOS PARA EL ARTE, LA POESÍA Y LA CANCIÓN ES LA VERDADERA EMERGENCIA ESTÉTICA

POR CÉSAR VÁZQUEZ  / FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

José Alejandro Delgado es un provocador de la poética y de la palabra, pero sobre todo es un creador de tiempos “a tiempo completo” —usaría esta expresión si quisiera empezar a resumir su exitosa carrera musical y quizás también habría usado el cliché de conjugar los verbos “crear, abrir, generar o producir” con la palabra “espacios”—, pero su propuesta va más allá, se trata de crear el tiempo de la canción, de adelantar las agujas de los relojes hasta lo que somos y nos acontece y de acercarnos con una sutil alevosía a lo que emerge o insurge: “Este proyecto ha querido ver la luz varias veces. Se le ha llamado de varias maneras, pero esta vez está más decantado, tiene nombre y lo tengo más claro”, nos dice.

“ESTE PROYECTO A NOSOTROS LOS POETAS NOS INVITA A ALGO HERMOSO, PRODUCIR POEMAS PARA LA CIUDAD”. (YANUVA LEÓN)

Sí fuera un romántico, lo sería en la medida en  que busca superar conservando “el compromiso con lo bonito, el compromiso que no pesa”; el compromiso con su cultura, con su país y con la ciudad donde se encuentra, en gran parte, la materialidad de nuestros afectos, así que la idea tuvo que rodar bastante —viajes, giras, presentaciones alrededor del mundo— para finalmente concretarse. Inicialmente, Ciudad Canción está planteado como un proyecto itinerante que busca locaciones como espacios públicos, convocando a diferentes artistas, músicos y poetas para convertirlas en un paisaje sonoro sujeto a ciertas temáticas y formas de creación; sin embargo, a través del uso de los distintos soportes tecnológicos que incluyen la fotografía, el colaboracionismo 2.0 —y ahora la crónica impresa—, Ciudad Canción se hace transnarrativa “con el reto de fotografiar por siete días tu ciudad, la ciudad que sueñas, que vives se ha sumado gente desde China, Costa Rica, Ecuador y otros países a través de las redes sociales”, midiendo el impacto y alejándose del ruido que la industria cultural nos impone.

La décima y el verso libre en una Ciudad Canción

La décima y el verso libre en una Ciudad Canción

EL TIEMPO DEL ARTE ES PERFECTO

Son las 4:45, estamos sobre las últimas pruebas de sonido. “En un principio fue la poesía”, se titula esta primera entrega. Si hay una pregunta de rigor es ¿con qué género musical se escribe, entonces, esta ciudad?

Yo soy de Coche, aunque la mitad de mi vida la pasé en Lara soy de Caracas, y aquí hay muchas ciudades en una.

Sin metáforas que ayuden a resarcir este accidente, el “ser de Coche” bastó para que se recreara un mosaico de sonidos antes de comenzar el concierto o el recital —aún no sé en qué orden se darán y aparecerán los poetas y los músicos invitados— con la “dionisiaca”; para ser más asertivo, faltando 15 minutos para empezar recuerda el papel de la poesía en la tragedia y en los orígenes del teatro griego y, con una referencia más cercana, nos dice: “La canción es mitad poema y mitad música. Qué sería de la música brasileña si los poetas no se hubieran incorporado a la movida musical”.

RAPSODAS A CONTRATIEMPO

“Quiero escribirte una ciudad nueva, una llovizna diferente que no te ahogue la mariposa del pecho, así como decir utopía y sea, y desbarate para siempre la estructura, con sus clavijas, sus tuercas, su pérfido mecanismo”, Yanuva León recoge con este poema, “Quiero escribirte una ciudad nueva”, la semilla que José Alejandro Delgado ha regado esta tarde. Honrada de haber sido invitada a este proyecto, nos comenta: “Este proyecto a nosotros los poetas nos invita a algo hermoso, producir poemas para la ciudad”. El evento estuvo programado en dos bloques: en el primero cada uno de los invitados se presenta con su trabajo y en un segundo bloque sigue Yanuva: “Intentamos hacer una crónica poética de Caracas, pero no de una Caracas estigmatizada por la ciudad cansancio, la que todo el mundo vilipendia, la que todo el mundo insulta, la del fragor del Metro, la ciudad Guaire, la ciudad mujer, existe esta ciudad y está presente; pero existe otra, la ciudad montaña, la ciudad guacamaya, la ciudad chaguaramos, una ciudad maravillosa es la que necesitamos iluminar”.

Ciudad bipolar, montaña, guacamaya, bala, mujer y chaguaramo

Ciudad bipolar, montaña, guacamaya, bala, mujer y chaguaramo

Giovannina Rodríguez es otra poeta invitada y productora del evento, para ella “Caracas es una mujer en llama constante”. Al preguntarle de qué va Ciudad Canción nos dice: “Se trata de generar un concepto de ciudad, desde el imaginario colectivo, con una visión poética. La idea es ir generando un cancionero venezolano a partir de un nuevo concepto de ciudad”. Bajo la pauta de escribir versos octosílabos para las décimas, a Giovannina le salieron solo versos libres, que el músico y compositor Alí Velázquez musicalizará.

“En la afrovenezolanidad, no todo es costa”, advierte Enrique Duarte, “Kilombo”, otro músico invitado. “Soy un personaje que emerge, con su cultura, de las haciendas de cacao”, y aunque también dice que es de Barlovento, se refiere a lo afro de la cuenca de la montaña, de la ribera del río, donde se conserva la semilla y revienta el golpe del tambor redondo de los Valles del Tuy. Con preocupación ve amenazado este ritmo, que la mayoría de los venezolanos desconocemos: una veta de resistencia cultural afrovenezolana que hoy se mimetiza con la música urbana, pero que se mantiene en peligro de extinción.

Katherine Castrillo

Katherine Castrillo

Para la poeta Katherine Castrillo la ciudad es un espacio convulso que te cobija, por tal razón existe una sensación de indefensión al concebirla como un espacio hostil; sin embargo, una ciudad canción nos muestra otra ciudad posible. En la práctica del ejercicio planteado su correlato musical vino con la voz y las cuerdas de José Alejandro Delgado; con el otro poema, “De donde”, Kathe nos muestra las contradicciones entre el campo y la ciudad, en este la rima consonante o asonante no aparece por ningún lado.

El Museo de Ciencias esta tarde nos muestra su cara más íntima, zurcida a retazos con recuerdos que estuvieron cerca, merodeando, esta parte del edificio estuvo por mucho tiempo cerrado al público, las trenzas de luces que cuelgan como bambalinas de feria, allí resultan ser un acontecimiento en sí mismo. El ágora tornasolado del Caribe trasandino que nos reúne es lo que fue: un laboratorio poético —experiencial y experimental— donde se podrá renovar el cancionero venezolano con los versos dedicados a esta ciudad.

ÉPALE 271

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