ÉPALE294-CIUDAD CANCIÓN

KATYA TEIXEIRA, DE BRASIL, Y ANDRÉS CORREA Y ALEJO GARCÍA,  CANTAUTORES DE COLOMBIA, FUERON LOS INVITADOS INTERNACIONALES DE LA OCTAVA EDICIÓN DE ESTE PROYECTO PROMOVIDO POR UN EQUIPO DE CREADORES (A LA CABEZA DE JOSÉ DELGADO), EL CUAL CRECE EN CADA JORNADA

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES ⁄ FOTOGRAFÍA JESÚS CASTILLO

“Vine a Venezuela cuando tenía 15 años de edad. Vine con mis padres. Ahorita tengo 42 aunque parece que tuviera 25, lo sé. Entonces tuve una novia aquí, que era hija de un pianista, y por ellos conocí a Simón Díaz y mucha música venezolana”, dice el músico al terminar de cantar “Todo lo llevo en el canto”.

Ciertamente, aparenta menos edad de la que tiene. Es conversador, cuentero, simpático. Tiene mucho histrionismo en el escenario y le encanta el baile. “Es importante bailar. El que baila sobrevive”, le dice a los asistentes que están regados por todo el jardín aplaudiendo y oyendo las composiciones de uno de los invitados de Ciudad Canción: Alejo García, de Medellín.

El proyecto, liderado por el cantautor y promotor José Delgado, presentó el pasado sábado 25 de agosto su octava edición. Como muchos ya saben, se trata de una propuesta cultural y lúdica que se desarrolla en los espacios públicos de la ciudad y funge como una suerte de plataforma para aquellos músicos, poetas, diseñadores y artistas independientes que tengan algo que decir, con una propuesta distinta a la que comúnmente vemos y escuchamos en la industria comercial mediática.

Ciudad Canción también sirve de puente de intercambio entre músicos latinoamericanos. Que otros nos puedan visitar y viceversa. En esta ocasión, además de García, también vinieron Andrés Correa, de Bogotá, y Katya Teixeira, de Sao Paulo, Brasil. Tanto García como Correa pertenecen al colectivo Barrio Colombia, con el propósito, igualmente sin fines de lucro, de impulsar trabajos artísticos autónomos.

MÚSICA Y POESÍA PARA MIRAR MUNDOS

“Colombia es más que Shakira, vallenato. Hay otras cosas que se asocian a la tranquilidad”, señala Correa, con su voz baja y pausada, más de lo normal ya que está afónico. Su estilo es folk acústico, a través de su guitarra, sosegado e introspectivo.

Primero abrió José Delgado, quien dio la bienvenida y cantó unas tres o cuatro piezas. Vinieron Luisana Pérez y Javier Marín con música oriental y estrenaron la jota “Agua dulce”, con la autoría de la periodista y poeta Indira Carpio.

Los declamadores también se lucieron: Katherine Castrillo, Alejandro Indriago y su poesía callejera, Carpio, entre otros; y la actriz Helianta Cruz, quien no necesita papel, celular ni apuntador para disparar sus versos llenos de humor, picardía y cotidianidad.

Ana Cecilia Loyo también interpretó música tradicional venezolana. Mientras, tras bastidores, Katya nos comenta que está fascinada con nuestros ritmos. A la cantautora paulista le tocó cerrar la velada de esa tarde llena de niños, gente de las artes, cultores, periodistas y público en general.

Ni siquiera nos dimos cuenta cuando se hizo de noche. Eso es parte de la magia que tienen la palabra y la música. Ellas decidieron juntarse en Ciudad Canción para invitarnos a ver otras cosas de la vida, otros puntos de vista, como bien nos dice García: “Soy amante de las diferencias. Voy a un país para ver sus ritmos, sus cadencias y allí me inspiro”.

“Cuando los países atraviesan problemas sociales muy fuertes tiene que haber un equilibrio en lo simbólico. Y, por supuesto, cuando los seres humanos nos encontramos en situaciones de coyunturas nos hacemos preguntas, nos cuestionamos ideas, y allí es donde el arte intenta dar respuestas”, expone García sin dejar de gesticular.

“Sí, el arte es para hacernos preguntas, para dudar”, señala Correa, a quien casi no se le escucha por la afección vocal, y agrega: “Con esta voz no provoca ni hablar conmigo”. (Carcajadas).

ÉPALE 292

Artículos Relacionados