ÉPALE 240 PARA VIVIR

 POR VÍCTOR VILLASMIL / VICTORVILLASMIL@OUTLOOK.COM

Las colas y los refrescos son bebidas comunes introducidas ampliamente en la sociedad moderna. Son presentadas como la bebida infantil ideal, un modo popular y cool de quitarnos la sed, para acompañar bebidas alcohólicas o simplemente como la opción cuando no queremos ingerir alcohol en una ocasión especial. Su consumo es tan común que es casi imposible llegar a algún lugar del planeta y no disponer de estas bebidas.

Las primeras marcas conocidas fueron Pepsi Cola y Coca Cola, pero lo que nadie se pregunta es de dónde surgieron estas empresas y sus productos. Tomen en cuenta un detalle muy interesante: no fue que ya existía una bebida que alguien elaboró y ésta fue gustando,  luego llegó una persona con mentalidad emprendedora y comenzó a masificarla y con el tiempo se convirtieron en los imperios comerciales que son hoy en día. ¡Nada que ver! Fueron bebidas que surgieron de la nada, con fórmulas secretas que incluyen en su contenido drogas como cafeína, azúcar o jarabe de maíz de alta fructuosa (HFCS) y un destapa cañerías (ácido fosfórico) que se añade para dar sabor y evitar que el azúcar se condense, así como otros químicos acusados de ser dañinos o cancerígenos (metilimidazol, E-951 o aspartamo, E-952 o ciclamato y el E-950 o acesulfamo de potasio, entre otros). De paso, los refrescos son los principales acompañantes de los platos en los restaurantes de comida rápida, que también surgieron de la nada. ¿Qué casualidad?

Estas bebidas, junto a las comidas rápidas, son las grandes colaboradoras de la acidificación del cuerpo humano y las consecuentes enfermedades, ya que proveen grandes cantidades de carbohidratos que causan el incremento de la glucosa y del ácido láctico e introducen directamente los venenos y cancerígenos mencionados.

La glucosa, al no ser metabolizada por la resistencia a la insulina, se fermenta, produciendo ácido láctico. Esta acidificación, junto a la resistencia a la insulina y los altos niveles de glucosa, producen la proliferación del hongo Candida albicans y sus 78 tóxicos inmunodepresores, que no solo deterioran sino que destruyen el metabolismo y el sistema inmunológico, surgiendo enfermedades como obesidad, diabetes, hipertensión, tumores, cáncer, Alzheimer, Parkinson, hiperplasia prostática, etc., males que conforman la base de los grandes ingresos de las farmacéuticas.

Las enfermedades modernas provienen de un organismo ácido y esta acidosis es causada, esencialmente, por el ácido láctico que se produce por la fermentación de la glucosa producto del alto consumo de carbohidratos refinados, alimentos acidificantes y por la proliferación del hongo Candida albicans.

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