Colectivizar para sobreponerse al miedo

Acciones concretas en las que la reproducción de la vida en comunidad es prioridad, llevan a una cooperativa, conformada mayoritariamente por mujeres, a reafirmar en medio de la cuarentena mundial su razón de ser: Unidos San Agustín Convive

Por Ketsy Medina / Fotografías Maureen Rivero

“Los Gobiernos llaman al encierro y al teletrabajo. Nosotros sabemos que llaman a la descolectivización y al telecontrol. Utilicemos el tiempo y la fuerza del encierro para estudiar las tradiciones de lucha y resistencia minoritarias que nos han ayudado a sobrevivir hasta aquí”.
Paul B. Preciado

Por las callejuelas y escaleras de San Agustín se desplazan las mujeres y los hombres de un barrio en el que se ejerce la micropolítica como forma de organización comunitaria, prácticas solidarias les han permitido de manera colectiva reanimarse, contenerse, recobrarse y sobre todo anteponerse a las diversas crisis vividas, el covid-19 no es la excepción.

En este trabajo mostraremos la opinión de tres mujeres pertenecientes a la cooperativa Unidos San Agustín Convive, quienes a través de sus experiencias compartirán las posibilidades que vislumbran, en medio de un confinamiento que le exige a los pueblos del mundo repensar sus dinámicas más allá de las decisiones tomadas por los Gobiernos.

Prevenciones durante la jornada: lavado de manos y uso de tapabocas

Unidos San Agustín Convive

Mireya Peña nacida y criada en Filas de Marín, lleva haciendo vida en San Agustín del Sur 56 años (su edad), el gusto por el trabajo comunitario y social la llevó a participar, alrededor de 2010, de los talleres de autogobierno popular y convivencia solidaria organizados por Grupo Nacional de Investigaciones Sociales del Siglo XXI, espacio en el que conoció a Martha Lia.

Recuerda Mireya que “estos talleres volvieron a replicarse con la cooperativa Surgentes, realizándose en distintos sectores, a través de un plan de gobierno en la comunidad llamado plan de convivencia. A partir de esta experiencia nos organizamos bajo la forma de una coalición de personas que pertenecíamos a 13 consejos comunales distintos, de esta manera, realizamos la primera jornada de consumo junto a la organización Pueblo a Pueblo, a esta experiencia le siguieron otras que nos motivaron a conformarnos como cooperativa”.

Nacida oficialmente en el año 2016, esta asociación fue creada cuando, en palabras de Vianney Aragort “la crisis alimentaria del país se hizo más fuerte; a raíz de la coyuntura vivida en la que no se conseguían alimentos, decimos fortalecer la articulación que veníamos trabajando junto otras organizaciones, para realizar jornadas de compra de hortalizas, verduras y frutas en la comunidad a precios sin el costo de intermediarios, es decir, directo del campesino, al consumidor”.

Esta distribución de alimentos antes de la cuarentena, realizada cada 15 días, en su mayoría por las mujeres de la cooperativa, se rotaba en tres núcleos (Hornos de Cal, La Ceiba y Mamón Manguito) de la comunidad, “de un tiempo para acá realizamos estas jornadas en simultáneo con las escuelas” indicó Peña. Con un proyecto de granja agroecológica en puertas, las cooperativistas continúan emprendiendo procesos, desde sus distintas comisiones y aún en cuarentena se muestran entusiasmadas y dispuestas a continuar proyectando.

En La Ceiba, a la espera del camión con los alimentos

La primera jornada en cuarentena

“Veíamos casi imposible que pudiéramos hacer lo que estamos haciendo, esta es la primera experiencia en contingencia, después de ésta, estoy segura que se nos harán más fácil las próximas, hasta ahora nuestros consumos eran planificados, mas no su entrega, y eso es lo que probaremos hoy”, estas fueron las expectativas de Mireya antes de iniciar el la jornada del 28 de marzo de 2020.

A sus 54 años, mientras esperaba la llegada del camión con los alimentos provenientes de Carache, estado Trujillo, Vianney resaltó que “esta jornada en medio de la cuarentena significa mucho, porque seguimos ayudando a la comunidad, en esta oportunidad pensamos un sistema para evitar aglomeraciones de personas, por eso nos apoyamos en las llamadas y mensajes de texto como forma de comunicación, consultando qué personas, de las que conocen nuestro trabajo, mostraban interés en participar de la compra, esta vez en forma de combos prepago que armamos junto a la gente de la organización Pueblo a Pueblo”.

“Veíamos casi imposible que pudiéramos hacer lo que estamos haciendo, esta es la primera experiencia en contingencia”.

(Mireya Peña)

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Vianney señaló que “por la coyuntura del país no pudimos más, sabemos que nos quedaron personas por fuera, pero esta primera jornada fue la prueba de un nuevo método en el que sabemos que llegamos al menos a 82 familias. Los combos fueron armados por nosotras las cooperativistas, quienes al terminar fuimos llamando por grupos a las personas que participaron de la compra programada para que retiraran sus sacos que contenían la misma cantidad de alimentos a igual costo”.

Pesar, ordenar, y clasificar para distribuir, métodos para facilitar el trabajo y garantizar cuentas claras

Solidaridad

Para Martha Lia, cooperativista y defensora de los derechos humanos, solidaridad “es empatía, es reconocer que lo que le pasa a la otra o al otro también me pasa a mí, que sentirnos seguros o seguras, estar bien, es posible si lo estamos en colectivo”.

Ejercer la empatía para Lia es un elementos fundamental que posibilita la solidaridad, “poder reconocerse en el otro o en la otra y a la vez sentirse parte de lo mismo, parte de una misma clase, de una misma identidad de género, de una misma lucha, de la misma humanidad y desde ese reconocimiento, entender que nuestro destino está unido”.

El aislamiento social, el corte del flujo de las fuentes de ingreso, las medidas de seguridad que limitan la movilidad de las personas y el especial resguardo de mayores de 60 años de edad durante la cuarentena social, se ha convertido para Vianney en una dificultad “para quienes de repente no tienen cómo salir a comprar, mantener las jornadas de consumo, resulta en una oportunidad de abastecerse de alimentos a precios solidarios para fortalecer su salud, y lograrlo es también demostrar nuestra solidaridad”.

Otro elemento importante destacado por Martha “tiene que ver con que la racionalidad moderna del sistema capitalista nos ha intentado inyectar una lógica profundamente individualista, que pretende hacernos creer que la solución está en el sálvese quien pueda, en el que cada quien se preocupe por sí mismo o su pequeño núcleo familiar”.

Mireya Peña destaca que “solidaridad es tenderle la mano a todo el que necesite y al que no también, estar atentos a las necesidades que podamos tener, e independientemente del distanciamiento social al que nos somete esta cuarentena, saber que hay una persona ahí, dispuesta a ayudarte en el momento que más lo necesites”.

Descargar hortalizas, vegetales y frutas, un trabajo colectivo para el colectivo

Campo, barrio y Estado articulados

La cooperativa, destaca Martha “debe convertirse en este contexto en un punto de abastecimiento de alimentos de manera permanente, en donde se profundice la lógica popular, de construcción de poder desde abajo, donde se generen soluciones desde el barrio y para el barrio, en articulación campo ciudad, sin intermediarios, demostrando desde la práctica concreta, de la lucha cotidiana, desde el modelo que nos propuso el comandante Chávez, que realmente podemos enfrentar no solo al coronavirus, sino al bloqueo criminal que pesa sobre nuestro país”.

“En medio de esta pandemia debemos retomar la lógica de tribu, debemos retomar la lógica de la comuna”. (Martha Lia)

Este trabajo articulado y transformador de realidades en el que participan diversos sujetos y sujetas, identifica algunas amenazas, “para el próximo consumo tenemos que sentarnos a pensar bien, porque se incorpora el problema del abastecimiento de combustible”, continuó Aragort, “ya nuestros amigos de Pueblo a Pueblo nos comunicaron que se les está haciendo difícil con la gasolina, por ello debemos evaluar cómo seguir trabajando para adaptar las próximas jornadas de consumo, a las posibilidades que dispongan los productores y productoras del Plan”.

Una de las propuesta que realiza la organización Pueblo a Pueblo consiste en “fortalecer la economía comunal, para garantizar el abastecimiento de alimentos en el país, aún en tiempos de cuarentena”, en las que se incluyen “priorizar el suministro de gasolina a los camiones que transportan alimentos, junto al transporte que moviliza al personal de salud, y demás sectores priorizados en esta coyuntura”.

La cooperativa Unidos San Agustín Convive y sus mujeres aguerridas

Invitación a otras comunidades

Vianney Aragort

“Tenemos que organizarnos y no quedarnos a esperar que el Estado sea el único que trabaje, yo creo que el Gobierno tiene demasiado qué hacer para que nos quedemos a esperar que el Estado resuelva por nosotros. Somos capaces y hemos demostrado como pueblo organizado que podemos contribuir en ayudar a solventar nuestros problemas, el llamado es a continuar trabajando para superar esto que estamos atravesando”.

Martha Lia

“En medio de esta pandemia debemos retomar la lógica de tribu, debemos retomar la lógica de la comuna que implica entendernos como unos seres sociales que debemos cuidarnos los unos a los otros y las unas a las otras, este es un principio estructurante dentro de la cooperativa que nos define, no solo en el contexto de pandemia sino, en todo momento en nuestro accionar diario, y pese a los miedos, intentamos que la solidaridad se sobreponga a ellos”.

Organizando los alimentos por rubros para el armado de combos

 

 

ÉPALE 367