Colombia: una lava que cruza el umbral de tu puerta

A esos hermanos colombianos, con quienes compartimos parte de una idiosincrasia exuberante, frondosa, diversa y compleja desde tiempos precolombinos (cuando allá habían chibchas y aquí los caribes), se les acabó el tiempo de hacerse los locos. El contraste entre esa Colombia obnubilada por Juanes y las buenas producciones televisivas y la que se refugió donde no los veían ni los satélites, hasta hace poquito, ahora se manifiesta por su cuenta. El paro nacional convocado por centrales obreras, organizaciones agrarias y otros sectores sociales, después de un devenir en el que nos identificamos nuevamente, parece despertar en todos los niveles de vida, sin liderazgo evidente.

Devenir de la violencia

Entre golpes de un bando y otro, todos pudientes, se gesta una clase aparte dependiente, que no para de aumentar. Cuando Jorge Eliécer Gaitán pronunciara aquellos inmensurables discursos, sobresalieron para el pueblo como islas ante un naufragio. El mismo año del pacto de Bogotá, en 1948, lo asesinan, y las manifestaciones por su desaparición casi llegan a asaltar el poder político. Comienza el período de La Violencia. En 1999 son asesinados el humorista icónico de la Historia de Colombia, Jaime Garzón; y, nuevamente, en plena contienda electoral, otro candidato: Luis Carlos Galán Sarmiento… pero claro, de izquierda. Todo lo cual deja como saldo la presencia latente de una “parapolítica” financiada por el tráfico ilícito y miles de muertos.
60 años después, el presidente Hugo Chávez sirvió como mediador en las negociaciones para detener esa guerra. Progresivamente, se logró que en 2012 el Gobierno y las FARC-EP suscribieran un acuerdo en La Habana, pero sin incluir un alto al fuego previo. Sabemos que el saldo aumentó, incluso aumentó el aumento, o sea, que ahora donde era un muerto al día ya son cuatro. Ante eso ya no hay armas, sino un partido con su acrónimo nombre. Lo más que se ha logrado por esa vía es aportar recursos comunicacionales a la movilización general.

Ahora bien (1)

En el 1er Encuentro Internacional de Comunicaciones que se celebra en Caracas contactamos a Marcelo Molano, quien lleva La Agencia Prensa Rural de las FARC. El corresponsal nos cuenta que la movilización general el 21 de noviembre se fortaleció con el vilipendio mediático y la discriminación del Gobierno. Nos cuenta el corresponsal bogotano: “La movilización sumó, al menos, 2 millones de participantes en varias ciudades, donde se veían gente de diversas clases sociales”. Tanto parece esto un sueño distópico anarquista, casi una película de Roger Corman, que en la misma urbanización donde vive Duque le fueron a manifestar en la puerta de su casa sus propios vecinos, en camionetas gigantes y carros importados.
Por el frente de los estirados, aquello suena simpático; pero en el otro, como siempre, la cosa es más alegórica. Hasta ahora se cuentan más de cuatro muertos, lo cual pareciera poco en el país de los falsos positivos, si no fuera por los 320 heridos que indican discreción en disparos no letales. Los más de 900 detenidos han de estar vigilados de cerca por sus familias para hacer seguimiento de posibles desapariciones. La divulgación pública instantánea es una gran ventaja. Incluso, Marcelo nos dice que podría tener problemas al regresar a Colombia por venir de este encuentro en Caracas. También se disculpó por su presidente: “No salimos en televisión, pero somos muchos en Colombia los que apoyamos esta revolución bolivariana y al comandante Chávez, ¡viva Chávez!, ¡viva Chávez! De verdad amo mucho a las, perdón, los venezolanos. Aquí no saben lo que tienen”. Se notaba que la emoción del parce venía de otro tipo de política, que podemos llamar informal.
Según nos cuenta el corresponsal bogotano, anoche (3 de diciembre) el senado colombiano aprobó nuevas medidas de corte neoliberal que se suman a las ya establecidas: salud necesariamente privada y costosa, educación más costosa todavía; y eso siempre y cuando te quede algo después de pagar los servicios como el agua, la luz, el transporte y la gasolina, que aquí ni las tomamos en cuenta; las pensiones están en fondos privados, así como las prestaciones de más de un sector de servicio público; el 38 % de la población activa tiene empleo informal, sin garantía social de ningún tipo. Antes de despedirse, Marcelo agrega que la semana que viene se podrían unir a la protesta importantes sectores como el transporte pesado.

Testimonios imparciales  (si es que eso existe)

Juan Manuel Sánchez Garavito (director, actor y dramaturgo) tiene un grupo de teatro de títeres en Bogotá. Acaba de terminar un evento con varias obras y apenas tuvo tiempo de decirnos que “el país está conmocionado y me parece que es por consciencia general, porque nunca había pasado antes. Hay paros a cada rato. Ahora mismo vengo de la calle y hay un paro, aunque todo está normal”. El maestro titiritero de Bogotá continúa: “Hace 15 días mostraron un video donde se comprobaba que era mentira la noticia de la policía entrando en apartamentos. La policía ha dado falsas noticias sobre sí misma”.
El profe Manuel se asombra del carácter de los paros, pero ya le parece que se han convertido en un juego. Lo que sí no es un juego para él es que el ataque de un Esmad terminara matando a un estudiante. “Ellos pretenden justificar eso con que hay varios policías heridos; sin embargo, eso no amedrenta la organización de nuevos paros, que se confunden con la celebración de Navidad. Todo el escándalo es culpa del Gobierno”.
También recalca que “la movilización ha sucedido en las principales ciudades del país como Cali, Medellín, Barranquilla y Cartagena, y sabemos que los encapuchados son los mismos agentes del Gobierno saboteando en todas partes. Tengo 70 años, estoy mayorcito para esos apuros, así que participo dando clases en un proyecto que comencé en junio con una obra interactiva”.
El maestro de teatro colombiano nos comentó que acaba de ganar las elecciones para la alcaldía de Bogotá Clara López, por el Polo Democrático Alternativo. “Y estamos esperanzados con ella —nos dice Manuel—. Aunque a Petro no lo dejaron gobernar, espero que esta señora la dejen”. Sobre la situación de violencia, más allá de las protestas actuales, nos informó que las muertes de los líderes sociales se deben a unas bandas que prefieren evitar movilización política para mantener tráficos ilícitos.

No hay políticas para el arte

Javier Álvarez Galeano vive en Santiago de Cali. Es realizador audiovisual, trabaja en proyecto transmedia. Aunque, localmente, en Cali ha habido gobiernos de centro, e incluso de izquierda, la influencia de gobiernos centrales de ultraderecha, desde hace más de 20 años, predomina por mucho.
Aparte de confirmar las improntas de nuestro alegre corresponsal, el realizador vallecaucano agrega que en las nuevas generaciones ve una esperanza desde que alcanzaron 8 millones de votos favorables a la izquierda, y también por la forma como apoyan estas manifestaciones. Agrega el pana: “Yo participo difundiendo actividades e información, como varios videos que documentan sobre la policía usando indigentes para sabotear manifestaciones y justificar la represión”.
El artista silvestre dice que “el Estado mata dos, tres y hasta más indígenas por la legalización del cultivo de la marihuana, que licita a las empresas pero no a los autóctonos, lo cual ha liberado una violencia que el Gobierno no parece interesado en resolver”. Puntualizó que van casi 1.000 líderes muertos en dos años, sin diferenciar entre hombres y mujeres: “De hecho —dice el joven realizador audiovisual de 37 años—, los 14.000 falsos positivos son todos hombres asesinados y hechos pasar por guerrilleros”. Agrega que no es nada fácil su vocación: “Vivimos sobre el filo de la navaja, siempre tanteando. Porque no hay políticas que promuevan las artes”.
Konnor vive en la ciudad de Pereira, tiene 22 años, practica artes marciales, parkour y es editor de video, pero trabaja en una empresa de vigilancia privada. Nuestro joven cancerbero por contrato no se explica cómo un pueblo puede seguir de rodillas tanto tiempo y agrega: “La desigualdad es un rasgo muy claro de este país. Desde que nací la situación es igual. Muchos, o están luchando por sus propios territorios o piensan en migrar”.
Nuestro amigo pereirano espera superar una lesión para enseñar a defenderse a los que puedan con un programa especial y nos explica: “Yo no sé de cuál clase puedo ser, pero sé que es tóxico acostumbrarse a una sociedad como ésta.” Konnor, cuando cuenta que una mujer fue seriamente agredida por Esmad, lo hace con un énfasis particular. Le pregunté si defendería a esa muchacha del Esmad y me dijo que podía ser cuando se recupere de la lesión. Por el momento, agregó que “es la primera vez que pasa esto en mi país, puede ser una gran oportunidad de hacer Historia. Pero todos juntos: una civilización, una humanidad junta”. Interesante este soñador. Le voy a escribir un guión para que le caiga a coñazos a los que consideramos malos. Aunque sea en la imaginación, hay una oportunidad de, al menos, enseñar a defendernos.
Diego Acelas Prada (abogado, de Bucaramanga) constata que el escenario oscuro ha llegado a todos los estratos sociales: “El panorama se ve bastante mal. Un problema estructural ocasiona un malestar que se repite en los Gobiernos de derecha, tanto la light como la ultra. La gente ya está sintiendo que el acoso del sistema económico la está acorralando. Si cada día hay más impuestos directos e indirectos, es lógico que el nivel de vida descienda y el malestar aumente”.

    

Con-senso general

Sobre las manifestaciones los cuatro convienen en que “son espontaneas, no obedecen a un plan concertado, sin organizaciones sociales fuertes que le den orden”. Pero Diego agrega que “si no hay estructuración de propuesta política real, consiente de superar la estructura económica que mantiene a Colombia bajo dominación, personas no definidas políticamente, sectores oportunistas podrían instrumentalizar esa movilización. Somos pocos los que nos sentamos a escuchar esa otredad del indígena, del afro, del campesino, los músicos, los artistas emergentes, los sembradores de marihuana…”.
Nuestro abogado bumangués, con especialización en Derecho Constitucional, graduado en la Universidad de Santander y especializado en la Universidad Libre, ambas de prestigio académico, reveló que sólo ha tenido un contrato de trabajo por cuatro meses en sus años de servicio, la mayoría sin honorarios profesionales, lo que libera de la responsabilidad social a las empresas. En pocas palabras, forma parte de una cifra de desempleo oficial que llega a
13 %, que sumada a la actividad informal de 38 % que nos explicó el enamorado corresponsal, el empleo relegado pasa de 50 % en total. “En realidad vivo de hacer tesis de grado en una zona de clase media alta, donde ahora hay necesidades que antes no había. Andamos con poca ropa, zapatos viejos; cuando mucho podemos resolver la prioridad en mi hija. A mí me ofrecen como abogado más o menos lo que gana un vigilante de la empresa privada. El panorama es desolador, con colas de hasta 200 personas para una vacante de trabajo formal”. Principio fundamental de un huracán, es inevitable.

            

Ahora bien (2)

Como gente que somos estamos obligados no solo a comer con cubiertos, respetar a otros y exigir el respeto propio, comunicarnos, un ligue de vez cuando, etcétera, sino que también necesitamos una identidad en todos los sentidos, por motivos político-económicos y hasta de salud mental. La opción es hacernos los locos, ajustando el horario a la hipnosis mediática de turno (como Game of Thrones para los viejos, John Wick con Keanu Reeves para la joven sensible o el Guasón para los “pelúos” inconformes de la casa). También puedes compartir memes en las redes sobre la “alta cultura”, opulenta, pero llena de muertos y guerras y torturas. Puedes apoyar los derechos de algún sector o colectivo, condolerte cada vez que bombardean Pelestina y hasta cuando venga algún grupo musical ácido y contestatario gritar con todas tus fuerzas. Mientras más te distraigas sigue avanzando lo que en el entorno implica tu salud mental, pero para satisfacer intereses de otros. Porque cuando, según este relato conjunto, de varias zonas de Colombia se conjuga un sistema insoportable e insostenible, con las erupciones claras de un desborde social inminente, durante el cual, si no haces algo, justo ahora, igual vas a morir temprano; cuando la lava cruce el umbral de tu puerta lo que te sale, en pocas palabras, aun cuando seas de los que sólo piensas en ti, es salir a la calle, precisamente por eso.

Por Argimiro Serna / Fotografías archivo