ÉPALE273-CIUDAD1

Foto Jesús Castillo

CARACAS CUENTA CON UNA FORTUNA EN ÁRBOLES QUE NOS REGALAN SOMBRA, AIRE,FORMAS, DIBUJOS FRACTALES EN EL AIRE Y, SOBRE TODO, FLORES. ¿QUÉ SERÍADE LA CIUDAD SIN ALFOMBRAS DE COLORES SOBRE LAS PLAZAS?

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / FOTOGRAFÍAS ÉPALECCS

En el año 2003, cuando la servidora que les escribe se vino a vivir a Caracas, llegó a escuchar alguna vez que nuestra ciudad era notable por la inmensa cantidad de árboles que la adornan. Al parecer, no todas las grandes ciudades del mundo cuentan con tan bellos  y estáticos habitantes.

HAGAMOS JUNTOS UN EJERCICIO DE SINESTESIA (ESA SENSACIÓN ASOCIADA A ALGO, COMO FIGURA RETÓRICA) Y PREGÚNTESE DE QUÉ COLOR ES CARACAS

Hagamos juntos un ejercicio de sinestesia (esa sensación asociada a algo, como figura retórica) y pregúntese de qué color es Caracas. Para mí es verde, otras personas me han dicho que es gris, pero yo no les creo. Hay una alegría vibrante en nuestras calles que jamás admitiría tal color, pero ocurre una cosa más: en abril se pintan de colores las copas de los árboles y el suelo debajo de ellos, y entonces uno va caminando por Bello Monte y el naranja de los bucares de flores comestibles (¡sí!, ¡comestibles!, de esas flores se cocina mermelada) nos remite al fuego vivo del sol de los venados. Así mismo, por la plaza Alí Primera, una enorme figura amarillo araguaney, por unos días, pone a lucir el paisaje.

Simbiosis derramándose por todos lados

Simbiosis derramándose por todos lados. Foto Jesús Castillo

Son hermosos y nos pintan de alegría multicolor que dan ganas de leer bajo su sombra, darnos los besos bajo lloviznas de flores o simplemente mirar hacia arriba y respirar. En honor a esos gigantes, que sin pedir mucho a cambio nos bañan de maravilla las pupilas, haremos este breve glosario de árboles caraqueños que florecen en abril.

VER UN ARAGUANEY CON ESE TRONCO DE COLOR OSCURO, CARGADITO EN PÉTALOS DE ORO, ES MOTIVO DE ALEGRÍA PARA TODO EL MUNDO

Desde el jardín

Desde el jardín. Foto Jesús Castillo

EL REY, ARAGUANEY

Amarillo es lo que luce, verde nace en todas partes. Así es. Ver un araguaney con ese tronco de color oscuro, cargadito en pétalos de oro, es motivo de alegría para todo el mundo. Su nombre científico no es tan bonito: Handroanthus chrysanthus (¿guachi qué?), y en algunas tierras lejanas lo llaman guayacán.

SUS SEMILLAS, LIGERAS COMO PÉTALOS CASI TRASLÚCIDOS, TREPIDAN EN BONITO VUELO CUANDO CAEN DESDE LO ALTO

Le encanta nuestro clima, es más feliz en temperaturas que van desde los 18 hasta los 23 °C, que es más o menos el clima de las frescas noches de nuestra ciudad.

APAMATE, LA FLOR QUE BAJA LA FIEBRE

No es el árbol, es el bosque

No es el árbol, es el bosque. Foto Carlos Cova

Así como lo oye: no solo nos regala blanco y rosado para tirar pa’l suelo (la ley de la gravedad, ya usted lo sabe) sino que sus flores, en tecito, también nos ayudan a bajar la fiebre. Su corteza hervida en agua ha sido usada para curar la diabetes, la fiebre tifoidea y el paludismo; y sus semillas, ligeras como pétalos casi traslúcidos, trepidan en bonito vuelo cuando caen desde lo alto.

Su nombre científico es Tabeuia rosea, y por la increíble calidad de su madera también lo conocen como roble de sabana.

BUCARE DE MERMELADA

Erythrina poeppigiana, un gigante que llega a medir hasta 35 metros de altura, se pone pelirrojo de enero a mayo pero de una forma bien particular: de la mitad para abajo primero y de la mitad para arriba después, vaya bicho antojadizo.

ÉPALE273-CIUDAD1 7

Foto Michael Mata

Sus flores parecen maripositas y, como ya les soplé hace unas cuantas letras, se pueden comer cocidas en mermelada, ¡qué cosa más amorosa!

ATAPAIMA, AROMA DE TERCIOPELO

Cinco pétalos firmes, blancos, rosados, a veces un poco amarillitos o naranja, y en el centro un núcleo aromático más dulce que ningún otro, como a vainilla, como a chocolate suavecito, como a mirada de muchacha enamorada. Así es el regalo florido que nos ofrece la atapaima, nombre que, por cierto, bautiza al grupo musical de voces femeninas en el que canta nuestra dulce compañera Ana Cecilia Loyo, una atapaima sonriente que camina.

ÉPALE273-CIUDAD1 6

Foto Enrique Hernández

ÉPALE273-CIUDAD1 5 ÉPALE273-CIUDAD1 11ÉPALE273-CIUDAD1 13

ÉPALE273-CIUDAD1 8

Foto Jesús Castillo

ÉPALE273-CIUDAD1 9-

Foto Jesús Castillo

ÉPALE273-CIUDAD1 1

Foto Jesús Castillo

ÉPALE273-CIUDAD1 10

Foto Jesús Castillo

ÉPALE 273

Artículos Relacionados