POR MIGUEL POSANI • @MIGUELPOSANI

ÉPALE265-LIBREMENTEDesde pequeños nos hacen creer que debemos ser duros, valientes, tener fuerza, firmeza, que lo demás es debilidad, que debemos ser aguerridos y resistir los embates de la vida y, bueno, esto lo que lleva es a que nos esforcemos por ser así. Alguien dirá que es lo correcto, que como uno se va a defender en la vida si no hace así, “solo los fuertes sobreviven”, visión darwiniana de la vida en donde funciona el sálvese-quien-pueda. En el fondo nos piden que seamos como un árbol, fuerte, pesado, rígido, resistente, pero que frente a una tormenta puede ser tumbado hasta sacarlo de raíz. Lo que quiero plantear aquí es que lo de la fuerza, ser fuertes y resistentes tiene aspectos negativos pronunciados. Significa gastar una inmensa energía diaria en el cómo me comporto y reacciono, y en acumular fuerzas para resistir la batalla, el ataque, la embestida. Visión guerrerista de la vida que se apodera hasta de mi cuerpo que comienza a paralizarse, entumecerse, a anestesiarse. Así llegas a viejo pero más viejo de lo que deberías ser. Además esta rigidez a nivel mental tiene nefastas consecuencias, nos volvemos estereotipados en los gustos, rígidos y excluyentes en la forma de pensar, tratando de mantenernos en nuestra zona de confort. Todos pensamos que una piedra es más fuerte que el agua, pero con el tiempo el agua termina disolviendo la piedra. Tal vez lo correcto sea estar en equilibrio, tratar de mantenerlo.

¿Y QUÉ SIGNIFICA ESTO?

Que los dolores de la vida te podrán tumbar pero te volverás a parar, que la frustración es solo un estado de ánimo originado por un ego que siempre busca sobresalir o acumular, y que existe un hacer en la cotidianidad que trasciende estas situaciones, un hacer en donde no te tomas tan en serio en tus actuaciones y máscaras sociales que utilizas todos los días.

Cultivar la plasticidad mental, el juego, la risa, la imaginación, el asombro. En otras palabras, ser más libre.

Y ser más libre para que quizás ante las desavenencias, y después de reflexionar desde la calma, sigas caminando, y sonriéndote.

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