Coronavirus: Apocalipsis después

Así creamos que lo sabemos todo por la avalancha de información sobrevenida, falta mucho por descubrir del Covid-19. Desde la sabiduría o la especulación, los dogmas o el hedonismo, Dios o el Diablo. Esta historia, que parece de fin de mundo, apenas comienza

Por Marlon Zambrano • @marlonzambrano / Fotografías Michael Mata

Aún no se ha dicho todo del coronavirus. Cada día una sorpresa, un pasadizo secreto que se abre y nos deja a la intemperie viendo como nos rige lo impredecible.

El mundo comparece ante un fenómeno inimaginable, contrario al relato distópico que ha descrito la crisis global como el momento en que se desata la histeria colectiva.

Lo más fácil que se ha dicho es que se acabó esta vaina. Lo más tierno, que cunde la solidaridad. Lo más increíble, que alguien se defiende

Al contrario, la gente se ha dejado someter placenteramente por los mandatos de los Gobiernos del mundo que, al unísono, hablan del mismo tema y lo exponen ante los medios para saturarnos de consecuencias apocalípticas si no seguimos las indicaciones y nos alejamos del resguardo de una apacible cuarentena, que en otros casos se llamaría toque de queda.

Algunos escudriñan respuestas “alternativas” como medida sanitaria, como vínculo entre la ciencia y lo sobrenatural para describir el momento atípico. Otros apelan al chiste inmediato, al desenfado, al desaliento esquivo, justamente para orillarse en el camino mientras toman una pausa frente a lo que parece imposible.

Un espectro con la cura

Lo más fácil que se ha dicho es que se acabó esta vaina. Lo más tierno, que cunde la solidaridad. Lo más increíble, que alguien se defiende. Como en Guatire, a 33 kilómetros al este de Caracas, donde un enfermero contagiado se escapó, socorrido por la madrugada, de su presidio-hospital y se dejó abrazar por las multitudes, entre familiares y amigos, como un Conde de Montecristo redivivo. Lo capturaron al rato, eso sí, luego de un esperpéntico operativo sanitario y policial que contó, entre otros recursos, con la virulencia de un mensaje por WhatsApp que pedía a la colectividad atrapar al apestado.

Desde Los Teques, una entidad residual llamada Merlsum manda a avisar a través de un médium, Franklin Tortoza, que tiene la cura para el coronavirus y que si no se aplica de inmediato vendrá una fase superior de la cepa, mucho más letal.

Mi fuente esotérica me avisa, sobriamente, que no se trata de especulaciones ni charlatanería y despliega su ciencia: “En las células madres está la cura”, nos advierte. “Células madres de cordones umbilicales y restos de placenta. Hay que extraer la sangre antes de desecharlos luego de cualquier parto”. El espectro también le habla de las moléculas de sulfuro y un químico que tiene una flor que huele a carne podrida.

¿Supercherías? ¿Quién sabe? Lo que no se ve, para los escépticos, es como si no existiera, como los virus.

Al margen de lo esotérico los entes policiales se centran en lo concreto: la prevención

Guarapo de trinitarias

Juan Bautista Díaz Rizo, “Juan Puya” para sus allegados, uno de esos héroes preapocalípticos del Ejército Productivo Obrero (EPO), cree en cosas más corpóreas y desde La Guaira nos remite soluciones ancestrales para el covid-19.

Interferon criollo: guarapo de trinitaria. Foto Archivo

Lo explica con destreza de erudito: “Las palabras interferencia, interferir, intervenir se usan, quizás erróneamente, para definir en el argot químico popular la frase efecto estérico o interacción intermolecular. Asociada a la palabra Interferón, medicamento cuyo principio o elemento activo es aislado químicamente de la planta trinitaria, el cual desintegra la cápside o cobertura externa de los virus, conformada por proteínas y lípidos (grasas, aceites) y los manda pal coño”.

Puya ha actuado, junto a la Caballería Montada de Acción Tecnológica Inmediata, donde lo reclama la patria. Esta parece otra de sus correrías de ingenioso hidalgo, tecnólogo popular, sabio de esquina que ha fraguado la guerra en favor de la Revolución Bolivariana en los mismísimos campos de batalla.

Lo otro es cuidarnos el güiro por dictamen de la ciencia, como recomiendan los integrantes del colectivo Psicólogos y Psicólogas por el Socialismo

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La receta es facilita: reúna flores y hojas de trinitaria hasta llenar una bolsa con capacidad para 5 kilos. Coloque eso en un recipiente de 3 litros y enjuague un poco, deseche el agua. En otro recipiente hierva 2 litros de agua, apague y espere 2 minutos, añada al otro recipiente con la carga vegetal.

Si no se evidencian síntomas, nos dice Puya, se debe ingerir una tacita de esa infusión al día como prevención. En caso de presentar síntomas el paciente debe tomar tres tazas al día, sin importar si ha comido o no. El tratamiento debe durar hasta obtener la sanación total.

“Ejecutar este procedimiento elimina la posibilidad de que el elemento activo desaparezca por evaporación a los 100 grados centígrados. La trinitaria es portadora del elemento activo más poderoso contra los virus, incluyendo el coronavirus. Lo demás es pura paja loca”, remata.

Entidad profética tequeña que asegura tener la cura del mal. Foto Archivo

Humor, calma y racionalidad

La imaginería popular, la sabiduría esotérica, los mensajes del más allá, no descartan, sin embargo, la importancia de las normas establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que los organismos sanitarios del planeta han instruido con carácter de obligatoriedad.

El distanciamiento social, las nuevas modalidades de saludo (con los pies o en remoto), el metro de separación prudencial, estricto tapabocas en la calle, lavado de manos mientras se entona la Internacional Socialista o el himno de Acción Democrática. Son la reingeniería del Manual de Carreño en un novísimo ejercicio de normatividad urbana, que nos ha vuelto estrictos y pretensiosos en aras de la salud.

Lo otro es cuidarnos el güiro por dictamen de la ciencia, como recomiendan los integrantes del colectivo Psicólogos y Psicólogas por el Socialismo.

Ovilia Suárez, una de sus voceras, ofrece un mantra: “El pánico, la tristeza, la depresión y la angustia permanente bajan las defensas, y eso abre los espacios para que el sistema inmunológico pueda permear algunas cosas que llevamos dentro. Por eso hay que mantener el humor, la calma, la racionalidad”.

Los especialistas saben que venezolanos y venezolanas, por igual, hemos aprendido a sortear las operaciones psicológicas que buscan, en estos trances, la oportunidad de desatar el caos a través del rumor irreflexivo. “Aprendamos de nosotros mismos”, recomienda Ovilia.

La falta de información veraz y a tiempo desde fuentes confiables son detonantes para las más enrevesadas especulaciones que, en este caso, podrían desembocar, por ejemplo, en la especie de que vamos a morir todos.

“Lo que tienes que hacer es lo que siempre hemos recomendado: ir a la razón. Bajar un poco el nivel de la emocionalidad”. En el caso del coronavirus, la encomienda puntual de Ovilia y de los psicólogos por el socialismo es: acceder a la información técnica acreditada por la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio del Poder Popular para la Salud.

La población se decanta por lo racional: el uso de la mascarilla. Foto Javier Campos

Signo Escorpio, con ascendente en Aries

Y si tiramos un poco más de la cuerda llegamos a las constelaciones: el coronavirus tiene su carta natal.

La ofrece Érika Fino Larrazábal, astróloga y tarotista, quien buceó en los laberintos astrales para desentrañar las razones cósmicas de la pandemia, que un buen día llegó y se adueñó del mundo a través del miedo y las precauciones como nunca antes en la Historia, por una razón puntual: jamás había sido tan evidente la globalización como con este virus, que es narrado en tiempo real; y no como los días de la peste negra o la gripe española, cuando una información salía de un punto siendo un hecho y llegaba a destino convertida en leyenda.

Identifica dos momentos claves: la primera vez que se supo públicamente del coronavirus, el 17 de noviembre de 2019, cuando el Sol estaba en Escorpio y la Luna en Cáncer, el covid-19 terminó siendo Escorpio con ascendente en Aries. En segundo término, el pasado 10 de enero, cuando se empieza a expandir el virus después de un eclipse de luna llena en Cáncer.

“El nodo norte del coronavirus está en Cáncer y el sur en Capricornio, y ambos están en conjunción del bajo cielo (nodo norte) y del medio cielo (nodo sur). En mi experiencia, he visto que las personas que presentan esta configuración tienen vida corta, mueren jóvenes, antes de los 30 o 35 años, debido a que son dos ciclos de retornos nodales y arrastran un karma. La vida se les hace muy pesada, tienden a la depresión, al narcicismo, y fluctúan en esos extremos. El coronavirus tiene esa posición, o sea, una vida corta; además, en la casa 10 del medio cielo tiene a Saturno, Plutón y la Cruz del Infortunio en conjunción. Si se tratara de una persona, yo estaría preocupada; pero también le preguntaría cuánto afán tiene en trascender. Hay demasiado anhelo de permanecer. ¿Por qué lo digo?: primero por Quirón retrógrado en Aries, casa 12, y por Neptuno en Piscis retrógrado, casa 12. Las personas que tienen estos retrógrados tienden a pensar en la transcendencia física, espiritual o de su obra y habla, también, de rebeldía. Es decir, permanecer en la memoria por malas acciones”.

La carta natal del coronavirus presenta muchas oposiciones y cuadraturas, nos detalla Érika, y su Luna está en Cáncer, casa 4, su casa de residencia, cuadratura de Urano retrógrado en Tauro, Marte en Libra y en oposición a Plutón en Capricornio. Es decir, aparenta ser una configuración que nos está obligando a replantearnos el concepto del hogar.

“Es comenzar a relacionarnos con nuestro hogar de una manera más inteligente, más amena, más consciente pero, sobre todo, de una manera muchísimo más física. También habla de labrarnos un lugar en el mundo”.

Finalmente, según este análisis, se trata de una carta natal escabrosa, que simboliza que el coronavirus tiene la misión de socavar nuestra idea de patria, de hogar, de sitio en que habitamos.

Venezuela, que es del signo Cáncer con Aries de ascendente, está signada por el hecho de que quienes vivimos aquí sentimos la tierra con profundo amor de hogar, a diferencia de otros países donde se vive con menos apego, según explica Érika.

“La separación del hogar, para nosotros, es mucho más dura y nostálgica porque se trata de la madre tierra protectora. De alguna manera, que el brote infeccioso recrudeciera después de la luna llena, tuvo la intención de alejarnos de la protección que representa nuestro país. Esta tierra es protectora y este virus lo que quiere es alejarnos”.

Para ella es una estrategia astral de la desidentificación. “Cuando existen pandemias, sentimos que vivimos en un mismo mundo, pero igual entramos en el tema de cuáles son las verdaderas intenciones de la globalización, que no son más que alejarnos de nuestro ser cultural y, en ese sentido, nos aliena y nos aleja de nuestra ancestralidad”.

El covid-19 tiene su carta natal, la cual fue realizada por Érika Fino. Foto Archivo

Cristo viene 

“Este mundo se va a acabar”, resuelve tajantemente el pastor evangélico Gilbert Escalona. Mateo 24 dice que habrá pestes en los tiempos finales. Lo profetizó el mismísimo Señor: guerras, terremotos, hambre, pandemias.

En torno a la pandemia nunca faltan los falsos profetas

El responsable, dice Escalona, es el mismo hombre al no creer en Dios. “El principal pulmón no es el aire, sino los árboles, y su devastación ha sido uno de los primordiales responsables de que se hayan propagado los virus, las bacterias”.

Él y sus hermanos, al estar imposibilitados de concentrarse en actividades de culto por la prohibición expresa de reuniones masivas, se mantienen orando y repasando la Biblia en casa.

Concluye que el problema no es tanto el virus, sino la información, “la gente se siente asustada”.

Más allá de las recomendaciones físicas, desde lo espiritual no tienen muy clara una solución: “¿Qué podemos hacer frente a algo que no vemos, guerrero?… esto lo que hace es acercarnos más a Dios”.

Un razonamiento resulta indiscutible: cuando la gente está sana no busca a Dios. “Hacen falta estos sacudones”.

Si se está acercando el fin de los tiempos, ¿qué viene?, le preguntamos: “La segunda carta del Apóstol Pedro, capítulo 3, versículo 10, dice que los elementos de este mundo serán quemados y destruidos y tú sabes que la capa de ozono cada día está abriéndose más y los rayos del Sol están entrando con más fuerza, más que hace 100 años, y esas son señales. Pero antes de que venga eso, dice la palabra que Jesucristo viene por segunda vez, en ese momento habrá siete años de santa paz y después vendrá una tribulación como nunca la ha habido y se desatarán los tres poderes satánicos que son el falso profeta, el anticristo y la bestia. Esto va de mal en peor. Lo dice el Apocalipsis 21, cielo nuevo y tierra nueva, y nosotros nos estamos preparando. El mundo se acabó un día con agua, pero esta vez se va a acabar en candela. Nos toca el arrepentimiento, sacarnos la cochinada que llevamos dentro, guerrero”.

ÉPALE 365