ÉPALE278-TROTA CCS

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • @CLODOHER / ILUSTRACIÓN HENRY ROJAS

El trote está lejos de ser un deporte de alto riesgo, pero tampoco está libre de todo peligro. Pueden ocurrir algunos percances: tropezar y caer de bruces, resbalar y caer de platanazo o doblarse un tobillo. Pero, bueno, esas son desgracias menores que les suceden también a las personas en lides no deportivas, como al regresar a casa sarataco, al caminar distraído por un centro comercial o al bajar de una buseta.

ÉPALE278-TROTA CCS 2Te cuento mis historias. Ya he perdido la cuenta de las veces que he aterrizado con las rodillas. Es algo que me pasa desde niño. Una vez estaba estrenando un pantalón “de vestir” y me puse a correr cuesta abajo con Felipe, el hijo de mis padrinos. Salí disparado y llegué a casa con las rodillas sangrantes y el pantalón roto. Para completar, mi mamá me sonó duro… claro, luego se conmovió, me puso merthiolate y me consintió. Así era ella. He tenido caídas muy recientes, como la de 2015, cuando tropecé con una alcantarilla que apenas sobresalía y, de nuevo, terminé no “rodilla en tierra” sino “rodillas en concreto rugoso”. Como iba en chor, las dos feas lesiones quedaron expuestas a los ojos de los transeúntes. Pude ver la grima y la condescendencia en varios rostros.

Un tiempo después me ocurrió lo mismo en la Cota Mil. De nuevo los dos estigmas sangrantes y otra vez esas miradas, especialmente cuando me subí al Metro en La California. Lo peor que tienen las heridas en las rodillas es que tardan en cicatrizar porque, cada vez que uno dobla la articulación, se abren de nuevo. Además, molestan si te pones una venda y también si no te pones nada. Los más previsivos me han recriminado no haber ido al hospital. Me dicen que pude haber contraído tétanos. Bueno, debe ser que me ha protegido uno de mis ángeles guardianes.

Otra caída típica es la que sucede cuando llueve y uno pasa por una calzada resbalosa o comete la pifia de trotar sobre lodo. Esta es una de las superficies más traicioneras, con el agravante de que cuando caes quedas… eso mismo: enlodado, embarrialado, empantanado, empichacado, como quieras decirle; pero es feo y aumenta las ganas de reír que siempre experimentan los testigos de una caída. ¿O tú nunca te has reído de alguien que se cae? Respecto a doblarse un tobillo, por suerte, tengo poco que contar. Solo he sufrido torceduras ligeras y lo que he hecho es seguir trotando.

En fin, son momentos duros, pero si se compara con un muy beisbolero pelotazo en las costillas, con una muy futbolera patada en la espinilla o con un muy boxístico gancho al hígado, trotar es un jardín de rosas. ¿No te parece?                                                                                                                                                                                                    ÉPALE278-TROTA CCS 1

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