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POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN MALÚ RENGIFO

¡Feliz año, amigas y amigos!, les deseo un feliz año y que todo, todo, todísimo, todo les salga de maravilla este 2019.

El cierre y el inicio de los años es momento de arraigada tradición, de un despliegue gigantesco de costumbres que han pasado de generación en generación con poquísimas variaciones; y, valga decirlo, entre esos rituales como la hallaca, el arbolito, el niño Jesús, la mamá que los quiere reunir a todos, el papá que se cae a palos y hasta llora en nochevieja, el hermano antisistema que no cree en la Navidad pero cómo le encantan los regalitos y etcétera, etcétera también se encuentra la tradición de comenzar el año en la pelazón fatal. Para muestra un botón: esta ha de ser la tercera o cuarta vez que escribo una receta de Año Nuevo, y estoy pelando.

Seamos prácticos: lo más conveniente resulta reducir al mínimo el consumo de energía y recursos, mientras la fuerza se vaya acercando a nosotros nuevamente. Enero no es un mes para darnos mala vida, sino para empezar con buen pie. Tengamos paciencia, guardemos reposo y tomemos sopas (o en este caso, crema).

LA BASE PARA LAS CREMAS SIEMPRE ES LA MISMA:

Un buen caldo de pollo (si en su casa guardaron el carapacho de la gallina con la que hicieron las hallacas y la ensalada, úselo. Si no guardaron nada, use agua, relájese y coopere).

1 cebolla mediana picadita.

1 ají dulce picadito.

2 dientes de ajo.

Una cucharada de ajo porro picadito.

Sal al gusto o un cubito (este último artificio de satán puede ayudarle muchísimo si no guardaron el carapacho mencionado al inicio de esta lista).

Podemos prescindir de cualquiera de los ingredientes, siempre y cuando no se rompa con el concepto elemental de lo que debe ser una crema. Usted haga lo que pueda, haga su propia “base para todas las cremas”. Ponga los ingredientes a hervir junto a algún otro vegetal y, cuando esté blando, licúe. Lo verdaderamente importante es que aquella brujería le quede en estado líquido, espesita, salada y alimenticia.

Pero para hacer las cosas bien, hoy les dejo la receta completa de la crema de zanahoria. Vaya y busque dos o tres zanahorias grandes, una taza de challota o papa para espesar y un litro del caldo del que ya hablamos.

PREPARACIÓN:

Pique las zanahorias y la papa o chayota en cuadritos y sofríalas en una olla con una cucharada de mantequilla, o margarina, por unos 5 a 10 minutos. Luego, coloque los cuadritos en el caldo y cocine hasta que ablanden. Lleve a la licuadora y licúe poco a poco, para que nadie se vaya a quemar y no se haga un desastre en la cocina. Tenga presente que en este paso usted puede determinar la consistencia que tendrá su crema: si le gusta más espesa, licúe los cuadritos de verdura con poco caldo; si le gusta más aguada o si la quiere hacer rendir más, pues utilice más caldo. Añada también, al licuar, una cucharada o dos de leche en polvo, que le dará un sabor levemente dulzón, muy sabroso y un aspecto muy agradable a su crema. Sirva al gusto y agréguele quesito rayado si desea, y si queda muy sabrosa guárdeme un poquito.

ÉPALE 310

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