ÉPALE250-PICHONES

POR ANDER DE TEJADA •@EPALECCS / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

ÉPALE250-PICHONES 1La lunchería Marioli tiene más de 40 años sirviendo comidas similares: además de almuerzos caseros, del tipo ejecutivos, tiene arepas de todo tipo: rellenas, dulces y andinas. Pero lo que la hace verdaderamente famosa son sus empanadas. Dentro del colorido espacio, en la cartelera se ven más de cien palabras abigarradas que parecen, de pronto, el paisaje de un hormiguero sobre una superficie clara. Ahí está el menú completo. Es decir, todo lo que sirven, desde sus jugos hasta sus platos más extraños. Al extremo derecho, si se le ve de frente, se puede observar una sección larguísima, con 27 opciones. Esas opciones son las empanadas.

Carolina Bermúdez, la encargada, tiene 14 años trabajando ahí bajo el mando de un mismo dueño. Las variedades de las empanadas siempre se han mantenido. Si uno se devuelve a la cartelera y hace el conteo, se dará cuenta de que solo figuran 25. Carolina explica que faltan dos especialísimas, que se dan solo en las temporadas decembrinas: una envolviendo un guiso de hallaca y la otra repleta del típico cochino que acompaña el plato navideño.

Pedimos cuatro empanadas en total. Por lo menos tuvimos la intención de hacerlo.

Enrique se fue por la opción arriesgada y pidió una de camarones y calamares más una de tocineta con queso; yo, por mi parte, me fui por la de queso blanco y tajadas y por la de mechada con queso amarillo. La sorpresa fue que Enrique, en principio, recibió una de pollo por la de camarones. Es decir, gato por liebre, solo que otras especies. Yo recibí una de mechada normal, sin queso. Ante el vacío que dejó la equivocación dentro de las papilas exigentes de Enrique, nos dignamos a pedir otro sabor especial: queso crema con pavo. Pero, para nuestra sorpresa, tras el primer mordisco volvió a aparecer el pollo amarillo saludándonos, diciéndonos que ese día contábamos, la verdad, con poca suerte.

Pero en lo que respecta a las empanadas, a pesar de que no fueron las que pedimos—entendemos también que es difícil maniobrar con 27 sabores—, ÉPALE250-PICHONES 2tuvimos una buena experiencia: la masa crujiente, el contenido abundante y bien sazonado. Hay un punto subjetivo, debatible, que son las gotas de aceite que se precipitaban por la punta de la masa. Caían poco a poco, te embarraban los dedos. Pero, otra vez, es debatible: a unos le parece maravilloso; a otros, más bien, lo contrario.

Nosotros no nos quejamos tanto, sobre todo por el contrapeso del festival de sabores que puedes elegir. Para tomar pedimos jugos naturales. Los habían de dos sabores: lechosa y melón. Sin azúcar, aunque te facilitan un pote blanco.

ÉPALE250-PICHONES 3

ÉPALE 250

Artículos Relacionados