ÉPALE280-MÚSICA

HAY ADAPTACIONES QUE ESTÁN TAN BIEN PRODUCIDAS, EJECUTADAS Y/O INTERPRETADAS QUE NO LEVANTAN LA MÁS MÍNIMA SOSPECHA DE QUE SE TRATA DE UNA REVISIÓN. DESPUÉS NOS ENTERAMOS DE LA EXISTENCIA DE UN PRIMERO QUE LA GRABÓ

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES

Nos aprendemos muchas canciones que identificamos con determinados intérpretes. Sucede que nos enamoramos de la versión. Incluso, hay adaptaciones que superan el original. ¿Cuántas veces han escuchado Emborráchame de amor”? Solamente la introducción tiene un matiz funky, y luego arranca la voz hiriente del  hombre que respiraba debajo del agua. ¡Ah!, y para colmo, el piano jazzístico es tocado por Markolino.

Bueno, en el crédito aparece el compositor peruano Mario Cavagnaro y fue grabado, originalmente, por su coterráneo César González. El formato en 45 r.p.m. (revoluciones por minuto) indica como fecha 1973, mientras que el disco La voz fue publicado en 1975.

El autor nunca supo cómo carrizo llegó su obra a oídos del “cantante de los cantantes” (o al sello Fania), pero sí reveló el motivo de su inspiración. (El especialista en bolero Humberto Márquez habló sobre el tema en la edición de esta revista Nº 216).

Hector Lavoe

Muchos de ustedes recordarán cómo sonó hasta la saciedad el “Pa Panamericano”, un techno dance bastante pegajoso. En el año 2010 el dúo australiano Yolanda Be Cool mostró esta remezcla, o sample, con el nombre We no speak americano”. El número es una suerte de swing tradicional italiano de los años 50, de Nicola Salerno y vocalizado por Renato Carosone.

Lo cierto es que la historia de la música está llena de versiones y de plagios. Son dos cosas distintas. Una adaptación, versión, cover o variación es una revisión y adecuación de la obra original. En una discusión que algunos melómanos teníamos en Facebook, el especialista en rock y director de la revista musical venezolana Ladosis, Juan Carlos Ballesta, decía que una versión es trasladar la canción a otro terreno, de tal manera que el músico crea una nueva pieza. ¡Es así! Que un artista interprete tal cual la composición de otro, lo que hace es reproducir, copiar. Y si no reconoce la autoría es plagio. Ahora, versionar implica hacer arreglos en la forma, en la estructura.

¿Han escuchado el disco tributo que Natalia Lafourcade le hizo a Agustín Lara? Si no lo han hecho, préstenle atención a ese trabajo bien logrado. ¡Vaya que no es fácil que un álbum completo acierte los arreglos! La mexicana llevó unas cuantas composiciones del “flaco de oro” a la música pop actual, con invitados.

Ejemplos de covers abundan en todas las épocas y campos de la música. “Nada es del todo original. Todo es una versión”, he oído en boca de muchos coleccionistas y melómanos. En cierta medida, eso es verdad. Lo importante es saber cuándo se trata de una recreación y cuándo se incurre en estafa. Y más en estos tiempos de nuevas tecnologías, que ponen en riesgo los derechos de autor.

Hay versiones extraordinarias, que nos llegan y perduran. Ya colocamos un ejemplo al inicio de este escrito. Nothing Compares 2U pasó inadvertido cuando su creador, Prince, con su grupo The Family, lo publicó en los 80. Pero en 1990 alcanzó las alturas gracias a Sinéad O’Connor. La artista se dio a conocer por este sencillo sacado de un baúl olvidado, prácticamente desconocido.

ÉPALE 280

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