Cuestión de hábito

Por Clodovaldo Hernández  •@clodoher  / Ilustración Sol Roccocuchi •@ocseneba

La semana pasada te dije que lo fundamental para arrancar era, simplemente, comenzar a hacerlo y más nada, que así como la verdad del pastel es comérselo, la verdad del trote es trotar. Ahora bien, una vez que hayas arrancado con tu actividad, digamos cuando estés promediando el primer mes, es necesario convertir el impulso inicial en hábito. De lo contrario, puede que no pase de ser una moda efímera en tu vida.

Es realmente muy interesante transitar por ese proceso que transforma las primeras zancadas en una costumbre arraigada, en parte de tu rutina. Requiere eso que llaman fuerza de voluntad y también de mucha energía mental para derrotar a la persistente y astuta voz que llevamos dentro y que siempre encuentra refinadas excusas y contundentes argumentos para dejar de hacer esas actividades nuevas.

Debo advertirte, aunque quizá ya lo sepas, que ese ánimo electrizante de las primeras dos semanas comienza a decaer. Y es allí donde está el peligro porque notarás que es justo en esa etapa cuando germinan los mejores pretextos y las más justas coartadas para renunciar.

En ese momento, te lo juro, hay que tratarse a uno mismo con cierta rudeza, como si nos desdobláramos en un entrenador exigente o en un sargento despiadado. Cuando te encuentres acariciando justificaciones para no ir al parque (o adonde sea que trotes), te transformas en tu propio entrenador o en tu sargento y te ordenas ir.

Es un delicado equilibrio, porque, como también he dicho antes, no se puede traspasar el límite y “obligarse” a correr, pues bien se sabe que todo lo obligado termina por generar una rebelión.

Entonces, hay que aplicarse a fondo con uno mismo para transitar estos días cruciales y lograr que esa salida se haga algo casi automático, igual que ir al baño, para decirlo prosaicamente. Algo te puedo garantizar: si superas esa especie de primera gran crisis, los siguientes meses van a ser menos difíciles.

Pasos y Zancadas

Volver a correr después del covid-19 Las revistas y portales especializados en este deporte tienen un tema recurrente: ¿Cuándo y cómo se puede volver a correr después de haber tenido Covid-19? La mayoría coincide en que si los síntomas fueron leves o no los hubo, bastará con una especie de cuarentena adicional de dos semanas luego de que hayan desaparecido por completo. Si hubo síntomas moderados o fuertes, la cosa cambia: hay que ir con extrema precaución, bajo vigilancia médica y previa realización de varias pruebas para pulmones y corazón. ¡Mucho cuidado!

 

Próxima entrega: ¿Cuándo declararse oficialmente trotador?

ÉPALE 401