ÉPALE253- MÚSICA

EL PASADO VIERNES TUVO LUGAR EN LA ESTACIÓN EL SILENCIO LA 9NA EDICIÓN DEL PROYECTO QUE VIENEN DESARROLLANDO EL SISTEMA DE TRANSPORTE SUBTERRÁNEO Y EL INSTITUTO DE LAS ARTES ESCÉNICAS Y MUSICALES. LOS INVITADOS FUERON VÍCTOR MORLES Y AFROLIBERTAD

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES  ⁄  FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

La gente va apuradita por ese largo pasillo que se bifurca en “el descanso” de la estación El Silencio del Metro de Caracas. No hay muchos transeúntes, quizás porque no es hora pico o no es quincena. Al llegar a ese enorme espacio, que solo se usa para transitar —es una suerte de “no lugar” (Marc Augé)—, se ve a unos músicos y técnicos en prueba de sonido. Algunos siguen su rumbo, otros se paran un ratico a curiosear y unos pocos se quedan.

 Bajo el suelo repican los cueros

Bajo el suelo repican los cueros

Suenan los quitiplás. “¡Buenas tardes a todos! Venimos a traerles una parte de lo que son nuestras raíces afrovenezolanas”, dice uno de los cantantes. Arrancan con fuerza la mina y el culo e puya. Aló oe, aló oe, puja que ya voy a poné un tambor a la orilla e la quebrá. El vocalista sigue sus versos con el coro y al compás del toque frenético. Una pareja entra a bailar y le da más calor al canto. La gente mira, graba y toma fotos con sus celulares.

Es la agrupación Afrolibertad, de Caricuao, una de las invitadas a esta edición de Cultura Metro, que comenzó en el mes de julio. La finalidad del plan es humanizar los espacios del sistema subterráneo a través de la música. Cada 15 días se presentan dos artistas independientes en alguna estación, siendo Plaza Venezuela, Zona Rental, Bellas Artes y El Silencio los lugares piloto. “Me parece muy bien que el Metro haga este tipo de eventos para que la gente se libere. Con tantos problemas hace falta la recreación, pues. Y ¡cónchale!, hay que rescatar al sistema Metro, que está muy abandonado, sucio, hay mendigos, delincuencia”, comenta Ana Gámez, una señora que se está vacilando sus tambores.

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Un espacio ganado para la recreación

“Esto es un espacio cultural maravilloso, para compartir con la gente, y más cuando uno siempre anda estresado”, señala el otro participante de la jornada: Víctor Morles, pianista, compositor, arreglista, productor y uno de los músicos más creativos del país. Ahora se centra en su propuesta de joropo o golpe central.

El grupo Afrolibertad sigue con sus tambores encendidos. En un intermedio, se escucha un mensaje institucional a través de la radio interna: “La seguridad del Metro es tarea de todos”. Acto seguido, comienza un sangueo: Simón Bolívar, Simón, forjador de libertad.

Apenas dos o tres personas del público se suman al baile, junto a la pareja que no ha parado su acto. Hasta un niño hace su intento de bailar tambor. Mientras, los viandantes siguen de largo o se paran a ver.

Los tambores terminan su performance y anuncian al siguiente músico, quien anda con su cámara grabando la presentación de Afrolibertad. Un piano eléctrico, unas maracas y la voz es todo lo que necesita Víctor Morles. Yo sé que es grave el error que hemos cometido, / burlarnos de tu marido / siendo un hombre de pudor, dice parte de la canción que William Andrade entona. Entra otra pareja a bailar el joropo central. Ella luce un vestido estampado. A su compañero, con sombrero pelo e guama, lo presentan como Eleazar Martínez, Patrimonio Cultural del estado Miranda, con 81 años. La gente los mira detenidamente. ¡Vaya que no es fácil bailar este ritmo!

¡Danzad, transeúntes, danzad!

¡Danzad, transeúntes, danzad!

“Me parece fabuloso que estén llevando nuestra cultura a estos espacios, porque estamos invadidos con música extranjera. Nosotros tenemos música para exportar”, expone Andrade en un paréntesis antes de interpretar el próximo tema.

Aunque me duela confieso que el amigo es un capricho. / Amigo el ratón del queso, reza la letra. “Gracias a ustedes, al Metro, al IAEM, al maestro Víctor, a los bailarines y al percusionista, ¿cómo es que se llama?”, dice Andrade; “Luis Felipe Hidalgo”, le sopla Morles. “¡Ah!, a él también. Muy agradecido”.

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