Cumpleaños feliz

Por Pedro Delgado / Fotografías Archivo

Un par de velitas coronando un rico pastel sería la nota para celebrar, aunque sea en digital cuarentena, los dos años de la publicación del libro Cronistas comunales, compilado por el poeta Antonio Trujillo y publicado por Fundarte, presentado en la Feria del Libro de Caracas (julio de 2018) al diplomado dictado en las aulas de la Casa del Bicentenario con el apoyo del Centro Nacional de Historia.

“Desde los nacientes del río Guaire hasta la desembocadura memoriosa de lo uno y lo múltiple, podemos oír en estas páginas por lo dicho y escrito cómo se deslumbra el ser cuando viaja en las aguas de su propia historia”, abre la voz del poeta Trujillo al inicio del libro, dándole valor y fuerza a la escritura hecha desde lo más recóndito de las voces aferradas al contexto urbano de donde vienen.

Son 26 exposiciones (una de quien suscribe) a voz viva de lo que cuenta la parroquia, el barrio, la urbanización  y sus adyacencias; desde la pluralidad social hecha pueblo con la poesía haciendo presencia al paso de la crónica y el testimonio.

Precisamente, es el poeta Miguel Nieves quien da entrada sumergido en las límpidas aguas aquellas del río padre de la ciudad, al lanzar su relato “Los días que vistieron al Guaire”, como fiel admiración tenida a sus corrientes. Luego da paso a un testimonio de la también camarada y poeta Argelia Silva, encaramada en el Wuaraira Repano a distraernos con las ocurrencias vividas allí, en su tiempo como bióloga y amante de la montaña madre.

Llega Leopoldo Guevara a contar casos y cosas de Petare afincado en 19 páginas del texto; Nelson Chávez y su historia perdida en la esquina de Teñidero; Fernando Paredes en su crónica sobre la revista Élite, dice que en un principio esta fue vocero de la high society para después caer en las manos comunes a precio de a bolívar; Juan Carlos Rada trae el testimonio de su madre extasiada el día que conoció en persona a Pedro Infante; José Meneses viene con “Los arrieros de El Junquito”…

Las mujeres asoman su perfil narrativo con toda formalidad: Francis Itriago, diez relatos cerro arriba, altiva presencia del pueblo pobre; Lorena Almarza, la nostalgia asomada por los cines caraqueños; al igual que María Teresa Curbelo, Zulay Navarro, Mireya Landáez… y perdonen los quedados en el tintero.

Hugo Méndez con “La Chandía”, una indigente y petareña crónica, es el broche.

¡Felicidades!

ÉPALE 383