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EL CONOCIMIENTO TOPOGRÁFICO DE UN MOTORIZADO VA MÁS ALLÁ DE VIVIRSE LOS HUECOS DEL ASFALTO DETERIORADO; AL CONOCER LOS PLIEGUES DE LA CIUDAD Y LA NECESIDAD SE ACTIVA UN CÓDIGO COMÚN

POR CÉSAR VÁZQUEZ / FOTOGRAFÍAS JESÚS CASTILLO

El escozor de la pena y el desprecio aspavientan algunas caras en la cola, la denuncia de que “la liga del terror”, “la cara del crimen” que viaja en dos ruedas hostigan y amedrentan a los usuarios del transporte público se difundió en un falso testimonio.

Radio Capital no se hace responsable de las opiniones emitidas ni, necesariamente, se solidariza con estas; sin embargo, la mentira rodó sola, la realidad es tumultuosa y un día como hoy suelta coñazo limpio, en ella algunos esperan pescar pasajeros como peces en el río Tuy revuelto buscando las orillas de La Hoyada. ¿Quién se hace responsable? Se preguntan otras. Carlos Oropeza viene de Higuerote, esperó el autobús desde las 7 de la mañana y vino saliendo a las 3 de la tarde: “No hay carro porque hay un boicot contra el Gobierno, solo hay dos autobuses de los rojos y los otros están cobrando 80.000 bolívares en efectivo —nos dice antes de montarse en una moto para regresar—. Vine por unas diligencias, pero ya no vengo”.

Solidaridad sobre dos ruedas

Solidaridad sobre dos ruedas

LA ESPERA

Cerca de las 5 de la tarde un cardumen de motorizados revolucionarios aparece y vienen en cambote bajando por la avenida Fuerzas Armadas. Se concentrarán en La Hoyada, como ayer, para movilizar gratuitamente a quienes permanecen agolpados sobre la acera en las afueras de un terminal casi vacío. “Sopórtala”, te dice el chamán interno, porque antes de subir al colectivo van a cobrar el pasaje con un precio diez veces más de lo acordado en Gaceta. “Nadie está obligado a subirse si no quiere”, dice el recolector de una camioneta mientras cuelga y se agarra de otro que cuelga y se agarra. El sector transportista  le viene jurando la guerra a la paciencia de la gente, mientras muchos se han beneficiado con la dotación de unidades, taxis, partes, repuestos; y, últimamente, baterías, cauchos y aceite. Históricamente los transportistas han tenido un papel decisivo en contra de las mayorías nacionales. En términos reales, y sobre el asfalto, camioneteros y motorizados han mantenido una guerra sin cuartel que muchos desconocemos, solo en bloque un gremio puede agrupar cinco organizaciones para exhortarles a cobrar ese precio. “Esta guerra ahora es de todos contra todos”, dice un vendedor de café mientras afirma que después del mediodía esta ruta empieza a colapsar, se refiere a la que atraviesa el oeste de la ciudad. Estamos en La Hoyada, de aquí saldrán unas 80 motos hasta La Bandera, algunos en la cola recuerdan la cicatriz que dejó el Caracazo por el aumento del pasaje.

Indistintamente, el actual conflicto del transporte se debate en estos términos y respira en el hastío de un paro silencioso, la extorsión en el excesivo cobro del pasaje y el maltrato hacia los usuarios; en el interior del país el problema supera cualquier pronóstico. Los primeros motorizados en llegar perifonean en voz alta: “Solo el pueblo salva al pueblo”. Durante las siguientes dos horas de La Hoyada a La Bandera irán y vendrán cargando pasajeros que necesiten movilizarse.

LA SOLIDARIDAD QUE SE MOTORIZA

Si alguien conoce la mecánica de la solidaridad es el gremio. Lejos de los estereotipos del salvaje, lumpen y renegado, que se impusieron en algún momento, los profesionales del manubrio han pasado de ser uno de los eslabones más vulnerables de la fuerza productiva a ser uno de los movimientos sociales más genuinos del proceso bolivariano; la participación activa en la toma de decisiones lo conforman como una gran fuerza viva de movilización territorial y política: otra forma de Poder Popular.

LA QUEJA LLEGÓ HASTA EL PROGRAMA DE RADIO DE LA ALCALDESA ERIKA FARÍAS, QUE INVITABA AL PUEBLO A EMPODERARSE

Estamos en una hora pico, la solidaridad ha hecho levantar la ceja de algunos incrédulos acostumbrados al atropello permanente de los transportistas, que descosen los bolsillos de quienes dependemos de este servicio. Por segundo día la Federación de Motorizados Socialistas de Venezuela El Fénix de la Roca, Frente Motorizado, Asociación Bolivariana de Transporte y los Motorizados de Baruta decidieron salir al ruedo para pelear brazo a brazo, en la cola, con la gente, y hablar claro sobre este problema que se viene agudizando a solo una semana de las elecciones presidenciales.

Pa la casa y en cambote

Pa la casa y en cambote

Cayendo la tarde las camionetas no aparecen, y las que aparecen cobran el pasaje a 10.000 bolos. La queja llegó hasta el programa de radio de la alcaldesa Erika Farías, que invitaba al pueblo a empoderarse.

Yajaira García, de 65 años, se vino caminando desde La Candelaria. Está esperando la otra vuelta para montarse en una de las motos y llegar a tiempo a El Valle. “Estaba allá arriba en la cola, y un muchacho de la brigada me dijo que estaban llevando a la gente hasta El Valle. Yo ya estoy cansada de caminar”. Cuando puede montarse en una moto lo hace: “Solo quiero llegar a mi casa”, dice.

Haciendo el quite al Bus Caracas

Haciendo el quite al Bus Caracas

Humberto es otro usuario y me dice que la situación oculta un vicio. “Venía caminando para tomar el Bus Caracas y, en eso, oigo las motos bajar por el puente. Hay un complot en proceso. Si todo está mal ¿cómo un camionetero va a cobrar 5.000 bolos?, ¿a quién estamos perjudicando con esa actitud?, a nosotros mismos”. El presidente de la Federación Nacional de Motorizados Bolivarianos Socialistas de Venezuela, Gustavo Martínez, dice que atendiendo al clamor el Gobierno ha venido entregando insumos, unidades, baterías, caucho y aceite; y, sin embargo: “El sector transporte opositor se ha dado a la tarea de montar un paro silencioso. Tomamos la iniciativa a través de nuestros constituyentitas Alexis Tovar y Glemner Vanegas. Ayer arrancamos espontáneamente a hacer el traslado de nuestro pueblo, también tuvimos que agarrar más de 30 camionetas vacías y obligarlas a que montaran al pueblo y llevarlo a su destino”.

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