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HAY QUIENES SÍ SE MANTIENEN DE SU ACTIVIDAD ARTÍSTICA, OTROS SE DEDICAN POR PURA VOCACIÓN, TAMBIÉN ESTÁN LOS QUE COMPLEMENTAN, HASTA EN LAS ESTRATEGIAS DE BUSCAR EL SUSTENTO SE LAS INGENIAN. PESE A CUALQUIER CIRCUNSTANCIA, LA MÚSICA NO SE DETIENE

POR MERCEDES SANZ • @JAZZMERCEDES ⁄ FOTOCOMPOSICIÓN TATUN GOIS

Muchos creerán que el músico “gana mucha plata”.  Eso es parte de la mitificación. La realidad nos dice que no es cierto, al menos para el que no cuenta con un salario fijo y por eso se considera independiente. A esto hay que sumarle la era digital, que acabó con el disco físico.

No sé cuántos de ustedes se han preguntado de qué se sustenta un músico, más aún cuando una sociedad atraviesa fuertes procesos de recesión económica. Como todo, a veces estamos bien y otras mal. “Son etapas, hay tiempos muy buenos para el músico, pero no siempre es así”, señala Víctor Morles, quien vive cien por ciento de su trabajo creativo. Es pianista, arreglista, compositor y productor de conciertos. “El ingreso depende de lo que hagas. Si trabajas en una orquesta de El Sistema sí tienes una asignación y otros beneficios. Pero nosotros no tenemos vacaciones ni cestatickets ni nada de eso”, agrega entre risas.

El músico independiente debe administrar muy bien sus ingresos, y podemos decir que hay dos claves de su “estabilidad” financiera: alta creatividad y ampliar su campo de acción. “Le he preguntado a otros colegas de qué viven. Y concluí que, necesariamente, hay que diversificarse. El músico no debe estancarse en una sola área. Te explico: hay arreglistas y compositores que hacen trabajos para otros y cobran; están los ejecutantes, que solo tocan; y los que producen eventos. Y también está la docencia, ese sería otro campo”, advierte Pedro Isea, percusionista, arreglista, cantante y productor (integrante fundador de Só Sambistas), quien nos asegura que no vive de la música sino de su carrera: Ingeniería Mecánica. “Hay músicos que viven del arte y otros que no. Están los que hacen tres o más tareas: ejecución, producción y docencia, por ejemplo. Yo le diría a aquel que está comenzando que estudie, socialice y muestre su trabajo para que se dé a conocer. Claro, al principio le va a costar mucho si no tiene otra entrada o el apoyo familiar. Y aun así, hay momentos de ingresos altos, bajos o nada”, comenta. Isea cuenta que el año pasado fue muy difícil, ya que cerraron varios locales y casi no hubo conciertos. Las presentaciones son otra ventana para el músico. En cuanto al sueldo, en números, eso varía, como dijimos. No existe un monto estipulado en alguna ley, por lo tanto cada artista establece su propia tarifa.

MANTENERSE ACTIVO

Carlos “Nené” Quintero es percusionista. Tiene poco más de 50 años dedicado a la música. “Todo el que comienza se la ve difícil, por eso tiene que estudiar, yo siempre estudio. Debe trabajar en varias áreas y no en una sola cosa, creo yo, porque eso no funciona, no amplía su conocimiento”, expone el veterano músico.

Brenda Rengel es una joven ejecutante de violín, cuatro y maracas, tiene su propio proyecto (Branda Rengel Trío) y es parte de la Orquesta Sinfónica de Venezuela (no la que pertenece a El Sistema). “El músico vive de llevar sus proyectos hacia adelante. Ahorita se hace cuesta arriba por el cierre de espacios. En mi caso, soy músico y estudiante de Odontología de la UCV”, señala quien está empezando en estas lides artísticans.

“Hay que buscar alternativas para autofinanciar los proyectos. En lo particular, yo no pienso en hacer disco sino en promocionar canciones y EP (extended play). Además, también produzco música para publicidad”, dice José Alejandro Delgado, un ferviente creyente de la autogestión. Sin embargo, recalca que la promoción a través de las plataformas digitales tampoco da lo suficiente. “Lo importante es no paralizarse. Pienso que en el país todo está por hacerse. Hay que construir desde otros valores”.

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