ÉPALE 240 MITOS

 

POR ANDER DE TEJADA

Se sabe que los barcos no nacen, que no hay un vientre que los para y que su cuerpo proviene de las fábricas y del metal fundido. Sin embargo, si se pudiera nacer barco, si uno pudiera elegir entre ser humano o vivir inanimado, los amantes del mar podrían no tener que pisar tierra nunca más, así como los amantes de los aviones podrían surcar el cielo como único ejercicio en la vida. Habrían diferentes formas según el tipo de carácter de cada quien: habrían los que solo disfrutan de pasear como errantes por una eterna vacación o aquellos que les gusta trabajar y, en este caso, podrían nacer pesqueros, grandes barcos de carga o de transporte. Otros, los guerreros, los enamorados del mundo militar, podrían decidir nacer buques de guerra o carriers portaviones que le obsequien la espalda a los otros, homólogos, que habrían decidido dar la pelea eterna por el cielo.

Y siempre quedarían los nómadas que aceptan cualquier plan que se les aparezca. Esos tipos, generalmente talentosos, que viven la vida brincando de labores y aprendiendo cada una a la perfección, incapacitados para venderse de por vida a las exigencias del otro, teniendo que fluctuar entre las formas de explotación hasta lograr un ejercicio que, de alguna forma, en la medida de lo posible, se sienta liberador o esté acorde a sí. O quizás, si esto no llegara a ser cierto, queda la posibilidad de que sean agentes del anonimato, espías encubiertos, misterios de la mar, mercenarios vendidos al mejor postor.

Tipos que, de poder hacerlo, si les gusta aquello de liberar de dictaduras, nacerían Granma, o nacerían Falke, salvando las diferencias, claras, de las tripulaciones de cada uno de los buques.

Como la historia que se cuenta acá es únicamente la del Falke, pues cabe destacarlo como es: el Falke fue un buque carguero que data de 1902, movido a máquina de vapor. La primera empresa que le dio uso fue la inglesa Hull & Netherland SS. Co. Ltd, entre 1902 y 1914, y fue bautizado con el nombre de Swift, hasta 1909, cuando cambió a Shelby Abbey; entre 1914 y 1918 fue utilizado por la empresa rusa Gerhard & Hay bajo el nombre de Tritón (período en que las autoridades rusas lo hundieron); entre 1918 y 1921, después de ser reparado y puesto de nuevo en la mar, sirvió como medio de transporte de la Marina Imperial Alemana. Entre 1922 y 1929 tuvo un período incierto de actividades, algo que nos hace ponerlo aún más alto en nuestro perfil de misterioso. ¿Dónde estuvo en esos largos años, en esos momentos turbios de la Historia, en ese descanso entre guerras? ¿Dónde descansaba del trabajo, como un exagente que se aleja hasta las montañas perdidas del Oriente más desconocido para descansar un poco hasta que llegue el día de volver? ¿En dónde se escondía? ¿Por qué la casualidad lo escogió a él cuando un hombre furioso con su gobierno, de nombre Román Delgado Chalbaud, junto a otros personajes inolvidables como José Rafael Pocaterra, decidieron dar un golpe de Estado al otro lado del mundo para derrocar a un dictador infame de nombre Juan Vicente Gómez?

 

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