POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE255-BOLEROSComo ya lo decía en la primera entrega, el “filin” (feeling) venía a ser la manera de interpretación del bolero influenciada por el jazz. No hay que olvidar que, dicho por el mismo De la Luz, “‘Delirio’ es una pieza que por tener entre sus componentes melódicos y armónicos elementos de gran universalidad en nuestro contexto, como son el romanticismo, el impresionismo y el jazz, ha devenido en favorita de los jazzistas y cuenta con tantas grabaciones instrumentales como vocales…”. Pero tampoco era para dejar por fuera otras grandes versiones como las de Elena Burke y el propio César Portillo —ya nombradas—; o las de Pablo Milanés, Felipe Pirela —que nunca había escuchado—, Tito Rodríguez, don Plácido Domingo, incluidas las extraordinarias voces brasileras de Ellis Regina y Astrud Gilberto.

“Delirio” es de los temas emblemáticos de las descargas de los años 40-50, en la casa de Angelito Díaz, con los muchachones del filin, y muchachonas, porque Ela Calvo, siendo la más joven, no se pelaba aquellas deliciosas rumbitas; y tampoco faltaban Elena Burke, Omara y el Cuarteto d’Aida en pleno, todos tutelados por las guitarras de César y José Antonio Méndez, entre otros. Donde, por cierto, no dejaban de caer el Conjunto Casino y hasta los mexicanos Toña la Negra y Fernando Fernández.

Cuentan los cronistas que “a César, como creador filinero, no le interesaba cantar convencionalmente sino decir la canción desde la perspectiva de la intimidad, de manera que cada miembro del público sintiera que se le estaba dirigiendo particularmente a él. Apoderado de esta manera de hacer música, de complejas armonías y una lírica que apela con sencillez al sentimiento, integró un grupo que en 1956 se presentó en el afamado cabaret Sans-Souci y luego, individualmente, estuvo en otros foros de la noche habanera: Karachi, Chateau Piscina, St. John; y después de 1959 está entre los fundadores de El Gato Tuerto y despliega una copiosa actividad artística, brindando su presencia a los más importantes acontecimientos culturales del país”. En todas, nunca dejó de cantar “Delirio”.

En alguna ocasión dijo que “el amor ha sido mi mejor maestro de composición”… Cochina envidia me da, jajajá.

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