SEGÚN EL COLOR

SEGÚN EL COLOR POR MERCEDES CHACÍN

Hay una generación a la que le ha tocado despedirse de casi todo. Y dar la bienvenida a casi todo. Los adioses a los discos de acetato y las bienvenidas a las computadoras. El correo electrónico irrumpió después que los milicos universales quisieron y el género epistolar que tantas lágrimas empozó ya nunca más fue.  La Big Data tenía rato, tiempos ha, escudriñando nuestras vidas. No es lo mismo sentirse vigilado que ser vigilado. A estas alturas, la existencia tiene que ver con algoritmos, con códigos, con grandes hermanos que ya no son virtuales. La amenaza ya duerme en nuestra cama. Nos alcanzó el futuro. ¿Qué tanto nos alcanzará? ¿Cuántas despedidas más? ¿Cuántos formatos desaparecerán? ¿De quién más nos despediremos? El amor cambia cuando el tiempo pasa. La modernidad ya es obsoleta. Asirnos del pasado para entender el futuro parece una jugarreta. Una ironía.  Paren el mundo que me quiero bajar,  decían en aquel mayo de 1968. Ya no se puede. Sigamos.

ÉPALE 268

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