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EN LA AGUERRIDA, Y A MENUDO DESLEAL, BATALLA INFORMATIVA LOS MEDIOS REVOLUCIONARIOS LLEVAN UNA VENTAJA: SUS MOTIVOS PRINCIPISTAS ESTARÁN SIEMPRE POR DELANTE DE TENDENCIAS Y COYUNTURAS

POR CÉSAR VÁZQUEZ / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

A cada letra escrita de esta crónica y a cada palabra que conforma la comprensión de su  lectura, subyacen tres sucesos que no podría dejar pasar: el primero de ellos es la creación del alfabeto. Lo que no lo hace tan obvio es que su invención está íntimamente vinculada con una mano que supo trabajar antes que escribir y que luego se empuña como un ícono de la lucha a través de la historia.

Una imprenta versátil y con mucha mística

Una imprenta versátil y con mucha mística

La invención de la imprenta, palabras más palabras menos, es un hecho que podemos encontrar reseñado en cualquier enciclopedia como un gran aporte del Renacimiento a la humanidad, marcando el comienzo de una revolución cultural que nos traerá dos siglos después, en el XVII, la aparición del primer signo de la prensa escrita: la gaceta, impresa para un público selecto de lectores de cartas ávidos de historias reales o irreales, de crónicas privadas que romperán con la técnica y las reglas de la literatura clásica, para inaugurar un género periodístico que aún no se acaba, es decir, la noticia, el chisme o el rumor que arrastra la información.

Para ir intimando —o “compartimentando” como se diría en la jerga de la vieja militancia de izquierda, cuando escribíamos en un periódico de tiraje quincenal llamado La segueta oficial, parodiando al instrumento divulgativo de los anuncios oficiales, que hacíamos a máquina sobre un esténcil y luego imprimíamos en un multígrafo manual que soportó en cada envión de manivela los ideales revolucionarios de unos estudiantes adolescentes aficionados al periodismo y a la política— hoy estoy parado frente a la biblioteca de Guillermo García Ponce, esperando que pase por alguna de estas puertas el actual director del Diario Vea, periódico que este maestro de la comunicación, poeta, escritor y militante comunista fundó en septiembre de 2003. El tono sepia en las hojas de sus libros me reúnen con la nostalgia de la premisa que nos trajo hasta acá: la imprenta es la fábula de una especie en extinción y su riesgo de desaparecer la convierte en parte de un mobiliario jurásico que vino a sustituir la memoria oral ocho siglos atrás.

Para Henry Arrollo el valor de la información se basa en su conciencia política

Para Henry Arrollo el valor de la información se basa en su conciencia política

Henry Arrollo, de pasión y profesión historiador, hace tres meses le tomó el pulso a este diario para dirigirlo. De entrada no pudo resistirse a mostrarnos el documento que allí más se atesora —advirtiéndonos de que no nos dejemos llevar por la cubierta de un par de libros rojos que pone sobre la mesa: los retratos de Marx, Engels, Lenin y Livia Gouverneur, una colección encuadernada del periódico Pueblo y Revolución de la FALN (Fuerzas Armadas de Liberación Nacional) publicado en 1964. A sus 17 años, nos cuenta, fue pregonero de Tribuna Popular, órgano propagandístico del Partido Comunista de Venezuela y del periódico Ruptura del PRV (Partido de la Revolución Venezolana).

LOS PERIÓDICOS REVOLUCIONARIOS SON LOS MÁS ECONÓMICOS DEL MERCADO Y ESTÁN SIENDO MERCADEADOS PARA FINES NO INFORMATIVOS

Hoy está al frente de un diario que guarda entre sus paredes una basta tradición de lucha. Cree y ve con optimismo el futuro de la industria editorial, a pesar de que el tiraje del diario se vea reducido cada vez más. “Abrir un periódico es como ver un paisaje, nada se resiste a los sentidos ni al tacto de poder tenerlo en nuestras manos”. Recuerda cualquier domingo, cuando la gente salía a buscar el pan, y traía debajo del brazo el periódico como si fuera algo del pasado (Diario Vea llegó a imprimir 85.000 ejemplares).

La rotativa y su impronta romántica

La rotativa y su impronta romántica

Atrás dejamos la biblioteca para adentrarnos en la rotativa, el olor a tinta va impregnando el recorrido. Al llegar al departamento de fotolito, nos encontramos con Gerardo Cerone. Con una experiencia de 30 años dentro del mundo de las artes gráficas, es el encargado del área. A pesar de la crisis que atraviesa el mundo editorial está convencido de que la imprenta nunca desaparecerá. Por el contrario, se irán simplificando los procesos de impresión sobre papel, suprimiendo los intermediarios para las publicaciones.

Mientras extrae las planchas para la cuatricromía del color que compone una imagen, aquel encuentro de mi adolescencia con el multígrafo se va evaporando. Prevalecen, sin embargo, formas elementales que conocí a mínima escala. En una esquina hay tres grandes bobinas de papel esperando ser engullidas por la rotativa, la única existencia de papel con que cuenta el diario. Arrollo nos comenta que esa cantidad de papel será suficiente solo para dos semanas y media de tiraje. Allí se expone a la vista la crisis del papel. Los periódicos revolucionarios que toman la línea del Estado para contrarrestar las matrices de opinión que apuestan por la desestabilización del país, son los más económicos del mercado y están siendo mercadeados para fines no informativos, las denuncias que vienen apareciendo en las redes sociales indican que están siendo vendidos por pilas para labores domésticas.

Gary Peñuela tiene 37 años. A temprana edad  salió al ruedo a buscarse la vida como aprendiz de mecánica de impresión industrial, 17 años después es prensista de este diario. La mística de estos trabajadores me convence de que son unos artistas de la gráfica, el compromiso con su trabajo y con su país es más que un eslogan. De Gary depende el registro final, es el responsable de revisar cada uno de los ejemplares que salen de la rotativa, se desplaza en función de minimizar cada error en la impresión, calibra el alma de los colores de cada publicación. Arroyo como portador de toda esta tradición nos comenta para finalizar que la tragedia era el lenguaje de la propaganda política que había conocido la izquierda antes de la llegada de Chávez al poder, “a nosotros nos faltaba la alegría y el optimismo que trajo Chávez para cambiar el proceso revolucionario venezolano para siempre”.

Un producto de peso argumental

Un producto de peso argumental

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