ÉPALE298-TROTA CCS

COSAS QUE PASAN

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • @CLODOHER / ILUSTRACIÓN HENRY ROJAS

La semana pasada te hablé de por qué desayunar es un dilema para quien corre: si lo haces te sientes lleno y si no lo haces te falta energía. Quedó claro que cada quien tiene que decidir lo que más le conviene porque, a final de cuentas, aunque te asesore el experto más calificado de la universidad más prestigiosa, el que trota eres tú y no otra persona.

ÉPALE298-TROTA CCS 1Si sirve de algo, te cuento mi experiencia: troto en ayunas y, luego de trotar, como casabe con jamón y queso y tomo avena. Así quedo muy bien de energía y en capacidad de trabajar toda la mañana.

El domingo, luego de un recorrido largo, me “jarto” dos arepotas, de las que hace mi Negra, con caraotas refritas o con huevos fritos. En tiempos pasados, que ojalá vuelvan, me las comía con salchichón o con chorizo español (¡uf, qué vida nos dábamos!). Luego me paso el resto de la mañana echado, viendo televisión o leyendo. Un lujo dominguero.

Bueno, pero ¿qué hay de las otras comidas? Una vez más, basado en mi experiencia que siempre es individual, te diré que en el almuerzo es importante recargar alguna proteína, sea animal o vegetal. Si eres de los que corren a primera hora de la mañana, esa comida en medio del día es clave para las energías de la siguiente faena. Bueno, eso es lo que yo creo, aunque mi único vínculo con la ciencia que estudia la alimentación humana es que la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Central de Venezuela vaya usted a saber por qué quedaba en el mismo edificio donde estaba la de Comunicación Social (ignoro si aún es así). Lo cierto es que cuando no almuerzo bien, al día siguiente me falta gasolina en el tanque. Creo que tiene su lógica, porque el cuerpo se toma su tiempo en procesar la papa y convertirla en energía utilizable. Supongo que entre 18 y 20 horas es un lapso prudencial. No sé, a mí no me creas. Experimenta contigo mismo y luego hablamos.

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