ÉPALE276- ALBERT EINSTEINS

PARTIÓ EN DOS EL ESTUDIO DE LA FÍSICA Y LA INTERPRETACIÓN DE LOS MECANISMOS QUE MUEVEN AL UNIVERSO, EN UNA ÉPOCA EN QUE SE PARTÍA EN DOS EL TIEMPO HISTÓRICO. EL SABIO ENTENDÍA MUCHO DE FRACTURAS

POR JOSÉ ROBERTO DUQUE • @JROBERTODUQUE / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

Cuando se propaga la certeza de que un personaje es brillante y que su palabra debe ser respetada, la adoración hace que sucedan varias cosas interesantes, y más de una cómica. La primera consecuencia lógica es que su fama, más que el conocimiento de sus aportes, pueda hacerlo alcanzar dimensiones de ícono popular admirado por las muchedumbres; se respeta al tipo porque todo el mundo parece respetarlo, no porque se comprenda exactamente en qué consiste su superioridad intelectual. E=mc2: guao. A todos nos maravilla y nos sorprende eso. Ajá, ahora échale bolas: explica por qué te causan tan gran impacto esas letras y el numerito.

Otra consecuencia rara de la adoración del sujeto excepcional es que, de pronto, comienzan a atribuírsele afirmaciones (y a veces también hechos) que en realidad no dijo o realizó nunca. En tiempos de redes sociales y de memes hechos por cualquiera a Albert Einstein le pasa lo mismo que a Bob Marley, García Márquez, Gandhi y Bruce Lee: lo han puesto a decir cosas como “haz el bien y no mires a quien”, “antes de criticar a los demás mírate en el espejo y ve tus propios defectos”, “estudie, mijo, para que cuando crezca no sea un güevón como su papá” y otra cantidad de sandeces que si las dice el chofer de buseta es cursi, pero si se la atribuyes a un gran personaje entonces la gente se persigna y tal.

Incluso se realizan maniobras para forzar la entrada del personaje en nuestro círculo de intereses y militancias, en nuestro clan. Decir “Einstein es de los míos” eleva tanto el cartel que incluso ha habido intentos de “demostrar” que este sionista convencido era en realidad socialista, y que si estuviera vivo llevaría una franela con los ojos de Chávez. Es verdad que este sionista tenía posiciones justas: “La idea de un Estado judío no coincide con lo que siento, no puedo entender para qué es necesario. Está vinculada a un montón de dificultades y es propia de mentes cerradas. Creo que es mala”. Esa fue su opinión respecto a la creación del Estado de Israel. Pero es importante no ceder a la tentación de arrimar para acá a todo aquel que atraiga simpatías para la causa. Tiende a imponerse la absurda insinuación de que Einstein era socialista porque era muy inteligente y los inteligentes están con nosotros. En una dirección o en la otra, el ídolo de masas tiende a ser utilizado para exaltar o justificar prácticamente lo que sea, y entonces el personaje y su real aporte a la humanidad terminan por ser desfigurados.

Algo que también dijo Einstein, palabras más, palabras menos, fue lo siguiente, refiriéndose a la educación y la formación de seres humanos: “Las grandes personalidades no se forman con lo que se oye y se dice sino con el trabajo y la actividad, con la realización de tareas concretas, tareas a realizar con libertad, sin miedos ni coacciones para fomentar esa curiosidad divina que todo niño posee, pero que tan a menudo se debilita prematuramente (…) La mente de un joven no debe atiborrarse de datos, nombres y fórmulas: cosas todas que puede encontrar en los libros, sin necesidad de seguir ningún curso universitario. Los años de estudio deben emplearse únicamente para enseñar a pensar al joven, para darle un entrenamiento que ningún manual puede sustituir. Es un verdadero milagro que la pedagogía moderna no haya llegado a ahogar completamente la santa curiosidad de la búsqueda”.

Lo dijo Einstein, sí señor. Claro, lo dijo un siglo después que Simón Rodríguez. Pero siempre citar a Einstein da más caché que andar recordando al pobre expósito caraqueño.

AL SERVICIO DE QUIÉN

También ha recibido insultos y denuestos el sabio alemán, y vaya que es para ponerse a discutir si alguien que formuló los principios que explicarían cómo se mueve una fisión nuclear merece ser insultado. El tiempo de Albert Einstein fue un tiempo de eclosión de imperios, así que su dilema fundamental fue servirles a los alemanes (nazis) o a los gringos (gringos). Había una tercera opción: la soviética. Pero estamos hablando de un judío europeo formado en Europa. Todo el mundo tiene derecho a trabajar y a esforzarse por resultarle simpático al ámbito o país que le dé trabajo, pan y reconocimiento, así que no debe ser para nada extraño ni motivo de escándalo que el judío alemán haya terminado trabajando para Estados Unidos.

El error del que dicen que se arrepintió toda la vida fue el haberle pedido con ahínco a Roosevelt financiar el programa para el desarrollo de la energía atómica, ya que había indicios de que Hitler andaba en algo parecido. Ha trascendido en el tiempo (y el espacio) la idea de que Einstein pensaba en la energía atómica, pero en términos de explotación del progreso, la paz y todas esas cosas hermosas que ya sabemos. Pero existe una célebre carta dirigida al presidente estadounidense, en la que plantea las cosas directamente y por su nombre: lo insta a apurarse a desarrollar primero ese programa antes que los alemanes, pues “dada la mentalidad de los nazis, consumarían la destrucción y la esclavitud del resto del mundo”. Y más adelante, refiriéndose a lo que era posible hacer con el uranio: “Una bomba de este tipo, almacenada en un barco y detonada en un puerto podría perfectamente destruir el puerto entero y parte del territorio que le rodea”. Eso en castellano, en alemán, en maracucho y en cualquier idioma humano significa: “Loco, ponte a hacer esa maldita bomba antes que tu enemigo la haga”.

Un año después, según dice la versión más difundida, el científico le rogaba al mismo Roosevelt que detuviera el avance de ese programa. No es descabellado pensar que fuera sincero su arrepentimiento; muerto Roosevelt, fue Truman quien perpetró el lanzamiento de las bombas en Hiroshima y Nagasaki. Truman no metió las bombas por barco en un puerto sino que las lanzó desde el aire, pero el orden de los tractores no altera el conuco. Einstein se convirtió en activista en contra de las armas nucleares, a las que había dado sustento científico. El caso es que Estados Unidos terminó dándole a la fisión nuclear el mismo uso que se suponía iban a darle los nazis.

LAS BICHAS SON COMO LAS ONDAS QUE SE PRODUCEN EN EL AGUA CUANDO SE LE LANZA UN OBJETO; PASA POR ESAS ONDAS UNA CANOA DE ESPACIO-TIEMPO, Y SE MENEA

Einstein sí realizó aportes revolucionarios al estudio de la Física y a la comprensión del universo. Sus teorías, muchas de ellas formuladas mediante especulación filosófica y cálculo matemático más que por la experimentación, siguen comprobándose y reafirmándose a medida que se perfeccionan los avances científicos. En 2016, por ejemplo, pudo observarse por primera vez en la Historia un fenómeno deducido y explicado por Einstein un siglo atrás: la existencia de ondas gravitacionales, responsables de que el espacio-tiempo se deforme en presencia de objetos (planetas, estrellas, agujeros negros y otras travesuras). Las bichas son como las ondas que se producen en el agua cuando se le lanza un objeto; pasa por esas ondas una canoa de espacio-tiempo, y se menea.

Mucho tiempo atrás, cuando le explicaba o intentaba explicar al mundo la Teoría de la Relatividad, lanzó una teoría en forma de experimento mental. El planteamiento es: un gemelo se lanza por el espacio casi a la velocidad de la luz, y al regresar a la Tierra, el que se quedó en la Tierra envejeció más que el viajero. El tiempo no es un absoluto, depende de quién y desde dónde realiza el cálculo. ¿Complicado? Sí, más o menos.

Un experimento realizado en 1971, con relojes atómicos de altísima precisión, confirmó la teoría. Uno de esos relojes fue subido a un avión que realizó un viaje de 40 horas, y otro reloj idéntico puesto a andar al mismo tiempo que el otro se quedó en el punto de partida del avión. Al final del viaje, cuando fueron comparados, resultó que no coincidían el reloj viajero con el que se quedó en Tierra: la diferencia arrojaba unas pocas centésimas de milésima de millonésima de segundo (algo así como el huequito del ano del parásito que le molesta en el huequito del ano a la ladilla) entre uno y otro. Asómbrese y termine de aceptarlo: envejece más rápido el sedentario que el viajero.

¿Sigue sin entender de qué se trata? No se sienta mal. En 1921, cuando su obra era evaluada para la concesión del premio Nobel de Física, terminaron otorgándoselo por su teoría sobre el efecto fotoeléctrico y sus contribuciones a la Física Teórica: no se lo otorgaron por la Teoría de la Relatividad porque el jurado no la entendía del todo, y había en el ambiente científico cierto temor de que esa teoría pudiera ser rebatida. Interesante filosofía de vida esa de aplaudir y honrar, pero de lejitos, sin meterse en honduras.

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