El béisbol nacional ponchó a Donald Trump

POR GERARDO BLANCO • @GERARDOBLANCO65 / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

Si hay una actividad en el país en la que el Gobierno Nacional ha podido superar el arbitrario e ilegal bloqueo económico impuesto por Estados Unidos a Venezuela, ésta no es otra que el deporte. Una muestra de ello es que por estos días comenzó la nueva temporada de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), pese a la prohibición expresa de la Mayor League Baseball (MLB) de que el personal afiliado a ella (bien sean peloteros, árbitros o técnicos) participe en los equipos de la LVBP, so pena de exponerse a sanciones económicas y legales.

El temor natural de que Venezuela se quedará sin uno de los espectáculos deportivos más exitosos del país se disipó gracias a los acuerdos establecidos entre los dueños de los equipos y el Gobierno Nacional para celebrar el campeonato 2019-2020. Como Petróleos de Venezuela, S.A. (Pdvsa) es la joya de la corona del país principal objetivo de la persecución y bloqueo económico de la administración de Donald Trump, este año se descartó que su logo apareciera en el uniforme de los ocho equipos o que hubiera publicidad de esta empresa estatal en los estadios de beisbol. Todo con el propósito de que la Oficina del Tesoro de Estados Unidos no acuse y sancione a la LVBP por recibir financiamiento directo de Pdvsa.

Los equipos, por su parte, contrataron jugadores extranjeros sin vínculos con la MLB, provenientes de circuitos independientes de EEUU o de las ligas del Pacífico y del Caribe, como México, Dominicana o Cuba. No se trata de una novedad, porque desde hace varios años la MLB ha impuesto todo tipo de restricciones para que sus peloteros no participen en las llamadas ligas invernales. A través de un acuerdo leonino, denominado Winter League Agreement, los equipos de las Grandes Ligas tienen la última palabra para otorgar permisos a los jugadores que deseen participar en nuestra pelota.

De allí que, a diferencia de épocas pasadas, en las que los ídolos de la pelota criolla consagrados en las Grandes Ligas como Alfonso Carrasquel, Luis Aparicio, Víctor Davalillo, Luis Salazar o Luis Sojo podían uniformarse en Venezuela apenas terminaban la temporada en Estados Unidos, ahora, el convenio invernal impone mil y una dificultades para que, incluso los peloteros más novaticos, jueguen en las ligas del Caribe o del Pacífico.

De allí que sea casi imposible que nuevas estrellas de la pelota venezolana, como el jardinero de los Bravos de Atlanta Ronald Acuña (novato del año de la Liga Nacional en 2018) o el no menos fenomenal camarero de los Yanquis de Nueva York Gleyber Torres, defiendan en Venezuela a los Tiburones de La Guaira o Leones del Caracas, respectivamente.

El hecho de que la LVBP y el Gobierno Nacional hayan encontrados puntos de acuerdo para que ningún veto imperial impida al país de disfrutar de este espectáculo deportivo, que forma parte de la cultura del venezolano, es otro triunfo en esta batalla geopolítica en la que, de nuevo, el presidente Donald Trump y sus cipayos quedaron ponchados.

ÉPALE 348