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LA ERA DE LAS COMUNICACIONES PODRÍA HACERNOS PENSAR EN UN NUEVO AUGE PARA LOS MEDIOS IMPRESOS. EL TONO DE LENTA, MELANCÓLICA Y SEGURA DESPEDIDA CON EL QUE NOS CONVERSAN LOS POETAS DEL OFICIO DE OPERARIO DE IMPRENTA NOS REVELA UNA REALIDAD MUY DIFERENTE

POR MALÚ RENGIFO @MALURENGIFO / FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

En un espacioso sótano de la parroquia La Candelaria, oculta del ojo transeúnte, se encuentra una imprenta de importantes proporciones: el Servicio Autónomo Imprenta Nacional y Gaceta Oficial, un espacio de amplísimo piso de granito verde muy bien dotado de la maquinaria suficiente para constituir una imprenta en plena forma, capaz de imprimir, troquelar, signar, encuadernar, y varias otras funciones que ni la tecnología más reciente ha sido capaz de reunir en un solo aparato. Hasta hace algún tiempo, la Imprenta Nacional era el espacio desde el cual se imprimía la Gaceta Oficial de la nación y muchísimas otras publicaciones de gran importancia. Hoy día la situación de esta imprenta es comparable con la de tantísimas otras que, progresivamente, han mermado sus funciones hasta su mínima expresión, empujadas por la falta de insumos, repuestos, personal calificado o llevadas a la decadencia por gerencias poco dadas a la productividad, eufemísticamente hablando.

OSCAR, EL MAESTRO

Ya yo conocía el lugar por una breve y grata visita a la que fui invitada semanas atrás. Michael, antes de llegar a conocer el espacio, entre el escepticismo y la preocupación formulaba en su cabeza todos los planes posibles para hacer un registro fotográfico que sorteara cualquier inconveniente. Al llegar se le iluminó el rostro: la imprenta en cuestión es uno de estos espacios habitados por máquinas antiguas de movimientos y sonidos imponentes. La poética de lo mecánico se hace sentir en ese escenario impregnado del romanticismo que caracteriza a los oficios más antiguos, y eso para un fotógrafo es como llevar a un niño a un parque de diversiones. Salvado el tema de las fotos, pudimos adentrarnos a conocer a Oscar García y Ángel Eduardo Martínez, dos de los hombres que entregan a diario su energía para mantener en pie la monumental imprenta.

Comencemos por Oscar: moreno, delgado, de voz recia y manos nudosas, fuertes. Nació en la parroquia San Juan, y actualmente vive en El Valle. Tiene 66 años y desde hace 54 ha trabajado en imprentas, es una eminencia de su oficio, conocedor de la historia de las imprentas caraqueñas y poseedor de esa mística especial de la gente que se enamora de su trabajo.

En la imprenta tipográfica tradicional los textos se armaban a mano, letra por letra

En la imprenta tipográfica tradicional los textos se armaban a mano, letra por letra

A los 12 años comenzó a trabajar en Impresos Carballo, un establecimiento ubicado en Prado de María, donde le dieron un puesto como ayudante de carga. Al poco tiempo su interés por el aprendizaje lo llevó a formarse como empaquetador, encuadernador y conocer cada parte de las máquinas que utilizaba en su trabajo: “Me enamoré de la prensa. En aquellos tiempos la gente mayor era muy celosa del conocimiento, no me enseñaban mucho, pero aún así yo aprendí y llegué a trabajar como cajista y prensista también”.

Opacada su voz por los rítmicos sonidos producidos por la imprenta Heidelberg que maneja con auténtica maestría, me cuenta sobre tiempos cuando cada plancha se montaba a mano, tipo por tipo. Me explico: antes de desarrollarse los rápidos métodos de impresión que hoy utiliza la industria, las planchas de impresión para libros, diarios y cualquier publicación se montaban a mano, letra por letra de metal, en un procedimiento al que se le da el nombre de “imposición”. En esta ardua labor, y en cualquier otra relacionada con la imprenta tipográfica, es un maestro nuestro amigo Oscar. En el Servicio Autónomo Imprenta Nacional y Gaceta Oficial, es él, incluso, la persona que le hace mantenimiento y reparación a las máquinas. “Hemos tenido problemas para traer algunas piezas y por eso algunas máquinas todavía están paradas, pero cuando se puede mandar a tornear una pieza aquí se hace, y la máquina se recupera. Lo malo es que los jóvenes ahorita no tienen interés por nada de esto, acá llegan muchos jóvenes que salen de la universidad creyendo que saben mucho sobre impresión, pero solamente saben sobre computadoras, si no hay una generación de muchachos que quieran aprender de verdad lo que es este trabajo, esto va a desaparecer”, afirma de manera resignada.

La crisis de papel también ha jugado en contra de la industria

La crisis de papel también ha jugado en contra de la industria

ÁNGEL, EL ARTISTA GRÁFICO

“Yo creo que los medios impresos llevan al menos unos diez años en vías de extinción. Cuando llegaron las formas digitales de impresión y el software de diseño el proceso de cambio que empezó a vivirse dentro de las artes gráficas fue verdaderamente fuerte. A nivel de arte, el software como herramienta tiene la ventaja de que facilita muchas cosas, pero también es una herramientas sumamente limitada, ya un diseñador gráfico es cualquier joven que va a una academia y toma un curso de tres meses, pero este joven no tiene el conocimiento real de lo que es la gráfica. Este joven, entonces, le dice al computador que le reduzca el interlineado y el computador lo hace, pero ese muchacho no sabe realmente qué es lo que está haciendo el computador, sin el computador ese muchacho no puede hacer nada porque no sabe”.

“YO CREO QUE LOS MEDIOS IMPRESOS LLEVAN AL MENOS UNOS DIEZ AÑOS EN VÍAS DE EXTINCIÓN”

Ángel Eduardo Pérez Martínez, hombre alegre de 57 años, formado en medios, tipografías e imprentas desde sus 21, dice estas palabras y, a un paso de distancia, Michael, quien es diseñador gráfico, asiente: entiende lo que quiere decir nuestro entrevistado. Este desconocimiento sobre los procesos que hacen posible el funcionamiento de una imprenta tipográfica es, más que la sustitución por parte de las innovaciones tecnológicas, el hecho fundamental que determinará o no el fin del uso de las imprentas tipográficas.

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Las artes gráficas demandan un mayor conocimiento de los recursos tradicionales

LA GACETA DE LA ESPERANZA

Hace ya algún tiempo que, por razones administrativas y de falta de insumos, el Servicio Autónomo Imprenta Nacional y Gaceta Oficial subcontrata la impresión de la gaceta que le da nombre: ¡la vida se manifiesta a veces de maneras tan irónicas! Pero una luz se avizora al final del túnel (o más bien del sótano hermoso donde está la imprenta): la Gaceta Oficial número 41.351, publicada el jueves 1 de marzo, contiene un decreto (número 3.240) de fecha 9 de enero de 2018, que, entre otras cosas, dice: “Este Decreto tiene por objeto la creación de la Comisión Presidencial Órgano Superior de Edición e Imprentas Públicas, así como la regulación de su funcionamiento (…) tendrá por objeto la coordinación, apoyo e impulso de las políticas públicas en materia editorial.

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