ÉPALE 230 TRAMA

 LA TRAMA COTIDIANA POR RODOLFO PORRAS

No aceptes lo habitual como cosa natural.

Porque en tiempos de desorden, de confusión organizada,

de humanidad deshumanizada, nada debe parecer natural.

Nada debe parecer imposible de cambiar.

La excepción y la regla

Bertolt Brecht

En la pieza cuyo nombre le da título a este texto, se presenta una querella entre dos grupos que después de la devastación de una guerra, reclaman el derecho sobre la tierra. Para tratar de no seguir matándose acuden a una vieja leyenda caucasiana. Leyenda, por lo demás, vinculada estrechamente al pasaje salomónico sobre dos mujeres que se disputan la maternidad de un niño. Mientras que en el relato bíblico Salomón le otorga el derecho a la mamá verdadera, en la pieza brechtiana el juez se lo otorga a la mamá adoptiva. En los dos casos la razón es la misma: se queda con el niño quien se sacrifica para protegerlo, para no infligirle daño.

En la historia de Salomón se supone que el Rey imparte justicia divina, es decir, Dios obra a través de él. Y lo que ocurre se genera a consecuencia de que se le da curso a lo natural. Corolario: una verdadera madre, es decir, la madre biológica, se sentirá impelida a renunciar porque vale más el amor natural que cualquier otra consideración.

En el caso de la obra de Brecht, el sentimiento de la mujer trasciende la afinidad biológica y triunfa el amor, el haberlo salvado, cuidado y mimado durante años. Mientras que la mamá biológica no solamente lo abandonó sino que lo dejó en circunstancias en las que su muerte era segura. Ahora lo reclama para acceder a los bienes que el niño heredará. Aquí no impera lo natural sino el tinglado de relaciones que se establecieron y los intereses y visiones a las que ambas obedecen.

Se trata, en las dos historias, de que la justicia opera sobre los intereses mezquinos. Y opera porque quien actúa egoístamente está dispuesto a destruir lo que está reclamando. No le importan las consecuencias de sus actos, ya que su interés es ganar. En ambos casos quien pierde es quien demuestra su desamor por el niño. En ambos casos la justicia es impulsada a actuar por la perfidia del egoísta.

La diferencia entre ambas parábolas es que, en el primer caso, se supone que el derecho sobre el niño es natural, devenido del orden divino, lo mágico-religioso, el “siempre ha sido así”. En el segundo caso, el derecho lo establece la relación con el niño, el acuerdo, las leyes que se establecen por uso, por necesidad, por dinámicas sociales. Nada es rígido ni permanente, todo es perfectible.

Habrá que sentarse a discutir.

 

ÉPALE 230

Artículos Relacionados