El clóset es de cristal

POR MARIELIS FUENTES • @MARIELISFU • @MARDALUNAR / ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

No es casualidad que la mayoría de mis amigos homosexuales tengan relaciones de continuo con hombres heterosexuales casados; creo que si hiciéramos una encuesta el resultado echaría a la calle a una buena parte de los más machotes de este país. Ojo que no generalizo, pero tampoco exagero, créanme que hay más clósets a nuestro alrededor de los que siquiera podemos imaginar.

Por ahora, todo el mundo puede dejar la angustia de que hoy no será el día en que lo echen a la calle, cada quien debe decidir el momento en el que asumirá lo que, al final, es público y notorio. Pues, por más que lo acomodes, lo amuebles y lo perfecciones siempre léase bien, siempre el clóset es de cristal.

Salir del clóset no es fácil, es cierto, pero vivir dentro de él tampoco. Amerita una dedicación casi compulsiva, cuidar cada detalle para que no se te escape una pluma suele ser agotador, además de inútil. Sin embargo, siempre hay quien prefiere la supuesta “comodidad” que ofrece la clandestinidad sexual.

VARIEDADES

Existen muchos tipos de armarios. Los hay de estilo búnker, que parecen irrompibles pero que son igual de frágiles que un grano de azúcar: en cuanto se les acerca la candela se vuelven caramelo.

También muy seguro es encontrarse el tipo latin lover o Ricky Martin. Ante la sociedad aparenta ser el más seguro de su sexualidad, por lo general suele ser mujeriego, a simple vista parece ser el atraco del barrio, ninguna se le resiste; sin embargo, detrás de todo ese juego de semental muchas veces se esconde una gran inconformidad, una búsqueda de satisfacción irrealizada. Una característica común del clóset latin lover es que tiene la gran necesidad de exhibirse, de llevar del brazo siempre a una mujer diferente, la más despampanante, exuberante, como si fuese un trofeo: esta es su coartada. Algunos optan por crear una novia imaginaria: todo el mundo sabe que la tiene, pero nadie la conoce.

Ni hablar del clóset tipo yo no me etiqueto. Éstos y éstas suelen ser más intelectuales y construyen sus argumentos bien elaborados sobre la base de teorías rebuscadas. Es común que utilicen frases como: Nadie tiene por qué saber de mi vida personal, no tengo la necesidad de decirlo. Hasta cierto punto es cierto, nadie tendría por qué reafirmar quién es, una y otra vez, frente a los demás; a fin de cuentas, no es sólo nuestra orientación sexual lo que nos define. Sin embargo, en esta sociedad lo que no se nombra no existe, si no existe no tiene derechos y sin derechos no hay vida, no hay dignidad.

Por otro lado, también nos encontramos con el clóset selectivo. Este es un clóset del tipo portátil que se usa a conveniencia, muy útil cuando no quieres sufrir de rechazo familiar, acoso laboral o escolar. Las personas que se escudan en él suelen entrar y salir constantemente, por lapsos intermitentes.

EL PEOR

Pero de todos los clósets hay uno que es, sin duda, el más abominable y peligroso: el clóset tipo Vaticano. En él se esconden los depredadores que son capaces de los más aborrecibles crímenes, todo bajo la protección de una institución religiosa. Un clóset para nada inofensivo ni ingenuo, muy tenebroso y, sobre todo, poderoso, muy poderoso.

Y entre todos los clósets no podemos dejar de lado el clóset de Estado, que es aquél en el que se refugian quienes ocupan posiciones y cargos de poder. Suelen convertirse en activistas antisexo-género diversidad, esgrimen las más insignes proclamas de moral y buenas costumbres; pero, cuando nadie les ve, dejan salir todo lo que su interior encierra.

Todos los clósets tienen una palabra que los une: el sufrimiento. Nadie puede ser feliz fingiendo o sintiendo vergüenza de ser quien es. La supuesta comodidad que ofrece el clóset es una trampa mortal que termina por secar a quien dentro de él se refugia.

CÓMO SALIR

No hay peor engaño que el que una persona se hace a sí misma. Claro que cada quien debe decidir cuándo, cómo y con quién hablar de su orientación sexual, sin que nadie lo lance al agua de imprevisto. Pero tengan en cuenta, queridos y queridas enclosetados, que la mentira tiene patas cortas y la verdad, tarde o temprano, se sabe, incluso en contra de nuestra voluntad.

He conocido a muchas personas que han vivido toda su vida en un clóset, y mira que siendo homosexual o lesbiana a veces resulta una tarea titánica mantenerse allí dentro. Tarde o temprano terminas por darte cuenta que ese refugio tan apreciado termina por dejarte sin una verdadera vida.

Que no es fácil, es cierto; que se requiere de mucha valentía y determinación, es cierto; que se corren riesgos, sí, grandes. Pero, después de todo, la paz que sentirás valdrá la pena. La sensación que hemos experimentado la mayoría de quienes hemos salido del clóset alguna vez es la de quitarnos un gran peso de encima.

ÉPALE 347

JOIN THE DISCUSSION

6 + twelve =