Monitor de femicidios, el conteo que colocó a la mujer en el centro de la vida

Aimeé Zambrano militante, feminista, revolucionaria, madre, antropóloga, maestrante en estudios de la mujer y parte motora del colectivo Comando Creativo, apalancada en la plataforma colaborativa Utopix, encontró en el hacer comunicacional, la manera de visibilizar el rostro y la vida de las mujeres víctimas de femicidio en Venezuela.

Por Ketsy Medina / Fotografías Mariana Cano y Maureen Riveros

El 21 de julio de 2019, Milagros del Valle Naguas de 46 años de edad, se convirtió en la mujer que motivó a Aimeé Zambrano a iniciar la sistematización de los casos de femicidios ocurridos en Venezuela.

Estando en la bahía de Cata, disfrutando de la playa junto a su familia, Aimeé presenció la llegada de un grupo de funcionarios policiales que interrumpieron, con palas en mano, los juegos en la arena de las personas allí presentes.

Sorprendida y curiosa, quiso saber lo que ocurría a pocos metros del lugar en que minutos antes jugaba a ser enterrada. El  cuerpo de Milagros, es descubierto, un día de distracción se convierte en una historia ficcionada de serie policíaca extranjera.

Comenta Zambrano en la crónica que escribió de ese día “… y allí comienzan los chistes sobre la muerte, los chistes que el machismo hace sobre el asesinato de las mujeres” y Milagros Naguas asesinada por su pareja hombre, el 18 de junio del 2019, pasa de mujer víctima a mujer culpa, la atención se centra más y más en el coquero, comienza la absolución del femicida quien arrebató la vida de Naguas.

Encuentro en la sede de la organización Tinta Violeta de los feminismos con los medios de comunicación para rueda de prensa

En esta entrevista Aimeé nos comparte sus sentires y pensares acerca de un trabajo que siente se ha convertido en parte de su cotidianidad, disfrutemos sus palabras:

Más que cifras, vidas

Señala Zambrano: “Desde el año 2016 no existen cifras oficiales con relación a los femicidios en Venezuela, la última vez que a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) le fueron presentadas cifras, se reportaron un total de 122 casos. Después de este  año no han sido entregados más datos de parte del Estado venezolano.

Alrededor del 2018 empezó a llamarme la atención que en las redes sociales, muchas compañeras venezolanas se mostraban movidas con los casos de femicidios ocurridos en otros países, como México o Argentina por ejemplo; impresionadas de lo ocurrido fuera de nuestras fronteras, se sumaban a campañas compartiendo información de Facebook, pero no notaban que esto estaba ocurriendo en nuestro propio país.

Con la cuarentena se incrementaron la cantidad de casos

Revisando los medios de prensa digital venezolanos empecé a notar que aparecían muchos casos de femicidio, pero retratados en su mayoría como crímenes pasionales o actos de violencia contra niñas. Esta revisión detallada, comparada con trabajos que utilizan el levantamiento de información a partir de medios digitales, realizados en otros países por colectivos feministas y que lograron mapear y caracterizar los casos, me motivó a replicar la experiencia.

Empecé a llevar un conteo, no solo con la idea de obtener tener cifras, sino con el propósito de  movilizar y hacer una especie de campaña que sirviera para sensibilizar a las personas con relación a ese tema.

Otro elemento importante con el que me topé fue que por lo general la noticia se centraba en el criminal y no en la víctima. Un ejemplo claro es el caso de Morela, la mujer víctima de un agresor que la mantuvo 31 años en cautiverio, en las noticias se posicionó como el caso del Gordo Matías, al dar este giro, se genera comunicacionalmente todo un entramado en torno al agresor, al victimario y las víctimas se olvidan.

Este conteo, tenía la finalidad además de recordar a las víctimas de una manera diferente, recordar a la mujer, a la niña, de una manera en la que no resaltara solo su nombre, la fecha en la que ocurrió el hecho, era importante mostrar su cara, su imagen, hablar un poco de lo que hacía en vida, evitando hacer  mención a los victimarios, desde el Monitor de Femicidos compartido a través de la plataforma comunicacional Utopix, la idea fue centrarnos en la mujer y en las niñas.”

El feminismo siempre ha denunciado la violencia de género.

Metodología

Aimee colectiviza su técnica

“En el 2019 inicié el trabajo de revisión de fuentes del mes de junio, luego pasé a julio, a partir de ahí decidí irme hacia atrás, revisando y tratando de abarcar todos los medios digitales nacionales y regionales posibles de Venezuela, así cubrí el año completo.

El levantamiento de la información se centra en la revisión de las páginas de sucesos de la prensa digital, se lee a detalle caso a caso cada publicación, ya que sabemos que no necesariamente el asesinato a una mujer es catalogado de entrada como femicidio.

Revisamos arrollamientos, homicidios, incluso muertes obstétricas, en donde las familias hacen denuncias o el mismo medio destaca como causas la violencia obstétrica, el ruleteo o cualquier situación atípica en la que resulte muerta una mujer, y estos casos los incluimos en el monitor como femicidios obstétricos.

Vale acotar que siempre están surgiendo medios nuevos, por eso la revisión es extensa. Aún cuando empecé sola el trabajo y lo sigo haciendo, me he ido encontrando con compañeras que se mantienen pendientes y pasan por vías como WhatsApp casos junto a los links de la noticia, creándose una red de apoyo en torno a este trabajo.

La metodología de trabajo que aplico es el Arqueo de Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT), esto quiere decir que hago uso de información pública colgada en portales web, focalizando la atención en los casos de femicidios, por ello la revisión se centra en las notitia criminis, nombre que se le da a las noticias publicadas en la sección de sucesos.

Este levantamiento de información además de proporcionar datos importantes en torno a la mujer víctima, sirve de sustento ya que el conteo se acompaña con los links de donde hemos tomado los datos, constituyéndose en un respaldo que avala que el subregistro que realizamos es confiable y se basa en información verificable, yendo más allá, si aún quienes revisan tienen alguna duda, pueden colocar los datos que quieran en sus buscadores y cruzar la información que reposa en la web.

Por eso es importante acotar que hacemos un subregistro, lo que nos lleva a pensar que incluso pueden existir más casos que estén y están quedando por fuera, decidimos basarnos en la revisión de casos que recoge la prensa digital y no dudamos de la palabra de las personas que reportan un femicidio por otras vías, pero si no han sido retratados en por un medio, no los podemos contabilizar en el monitor.”

Mujeres organizadas y movilizadas durante la marcha del 8 de marzo del 2020

Los datos: información para visibilizar

Más allá de las cifras, Zambranos destaca los siguientes puntos

“Cuando vemos ciertos indicadores que resultan del levantamiento de la información, distribuida y jerarquizada, se despierta una sensación de impotencia. Esta investigación reposa en la revisión de unos sucesos muy horribles, así que es una revisión que se hace queriendo no encontrar.

En la medida que se avanza, me he ido topado con una media, en la que aproximadamente entre cada dos a tres días aparecen en la búsqueda nuevos femicidios y a pesar de que una lo que hace es ver los casos desde los medios, es un trabajo que desde lo emotivo afecta bastante.

En abril de este año esta media nos arrojaba en promedio cada cuatro días, tres femicidios. Con la cuarentena se incrementaron la cantidad de casos, y en enero vivimos un repunte, solo en la madrugada del primero de enero ocurrieron cinco femicidios.

El femicidio se puede prevenir, pero se necesitan políticas públicas de atención a las mujeres víctimas de violencia machista

Como hicimos el levantamiento del año 2019, hemos estado haciendo comparaciones y hemos visto que las cifras siguen incrementándose en el 2020. No podemos afirmar que el aumento de casos se deba a mayores violencias machistas, podemos presumir que también los medios de comunicación se han interesado en el tema y han comenzado a visibilizarlo, incluso la categoría femicidio está siendo más utilizada y el lenguaje ha cambiado, eso es muy positivo.

Los casos que más me afectan de este estudio son los que dan cuenta de que familiares cercanos por maltrato físico o abuso sexual terminan siendo responsables del asesinato de niñas. Me he concentrado en los femicidios, pero al toparme con esta realidad he empezado a levantar información bajo el mismo método focalizando la atención en el abuso sexual infantil, los números son alarmantes, uno o dos casos diarios aparecen en los medios.

Tanto en los casos de femicidio como abuso sexual infantil, los agresores son personas cercanas, alguien de su entorno, de confianza y este dato es importante considerar. Sabemos que el femicidio puede prevenir,  pero se necesitan políticas públicas de atención a las mujeres víctimas de violencia machista.

Los nombres de las mujeres víctimas de femicidio acompañan las movilizaciones

Resonancias colectivas de una iniciativa individual

Aún cuando Zambrano inició l levantamiento de información como individualidad, ha servido de inspiración a colctivos que estan interesados en replicar la experiencia, así nos comenta

“A partir de esta experiencia y del acercamiento de colectivos, organizaciones y movimientos de base interesados en montar monitores bien particulares, se me ocurrió junto a los compañeros de Utopix, organizar una especie de taller, para compartir esta manera de levantar de información, ya que puede funcionar para abordar otras temáticas y obtener el mismo impacto, el desalojo de inquilinos e inquilinas, por ejemplo; la idea sería ir haciendo un tejido sistemático en torno al monitor.”.

ÉPALE 370