POR MIGUEL POSANI • @MPOSANI / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE255-WILLIAM SHAKESPEARE

ÉPALE255-LIBREMENTECreemos que la vida es obtener cosas, objetos, personas, reconocimientos, valoraciones, etc. Así vamos viviendo, atrapados por este “tener” que nos vuelve esclavos del “qué dirán los demás”, de mi apariencia, de los objetos que tengo, de las personas que están conmigo, y situaciones por el estilo.

No nos damos cuenta que esto es una esclavitud. Inconscientemente pensamos que vivir es acumular y tener, de forma insaciable y obsesiva, cualquier cosa: carros, ropa, casa, personas, ilusiones. Además, nunca hay límite, siempre necesitamos más: más zapatos, más carros, más celulares, más alabanzas. De esta manera, vamos apegándonos a objetos y personas.

El apego es una necesidad enferma, es un enlace emocional muy fuerte con cualquier cosa (objeto, persona, relación, idea, situación), originado por la creencia de que sin eso no voy a ser feliz, no soy o no me siento seguro o realizado.

Nos convertimos en esclavos, no solamente de nuestras creencias posesivas sino de un sistema que se mueve a través de estas creencias. Viene entonces la angustia por el tener o no tener, por el poseer y controlar. Por ejemplo: cuando me enamoro y quiero “ser dueño” de la otra persona, gasto atención y energía en tratar de “controlar” al otro. Además, el apego genera sufrimiento y dolor inútiles, ante lo cual hay que aprender a dejar ir, soltar.

Todo esto sucede por varias causas, pero pienso que la más profunda es que, a través de ese deseo de posesión de cosas y seres, tratamos de escapar de lo inevitable: todo es pasajero, nada es para siempre y nuestra vida es finita.

Frente a esta sensación, de la que pocas veces somos conscientes, reaccionamos aferrándonos a lo que creemos es la realidad: las sensaciones, las ideas, las creencias, las personas y las cosas. Así, me aferro a un carro como a una nevera, un celular o una persona, pensando que eso me hace, me integra, me constituye o “me representa”.

Me desvivo por ellos, por conseguirlos, tenerlos y conservarlos, tratando de generar un rito que contrarreste esa realidad última: que todo pasa.

El trasfondo de todo apego es la búsqueda de la permanencia, escapar de la muerte. A veces nos apegamos a sentimientos e ideas negativas que nos torturan todos los días, pero seguimos aferrados a ellos.

Muchas veces quedamos en el dolor y el sufrimiento, enganchados, y sin darnos cuenta lo reproducimos. Entonces, el desapego es vernos en toda nuestra fragilidad como seres finitos.

ÉPALE255-LIBREMENTE1

ÉPALE 255

Artículos Relacionados