ÉPALE298-TRAS EL DISCURSO

POR RODOLFO CASTILLO  •@MAGODEMONTREUIL

Filme sin grandes pretensiones pero de un éxito de taquilla incontestable; éxito que le catapultó a la calidad de clásico moderno. Mujer bonita (EEUU, 1990) se ase de un guion básico y retoma el mito de la Cenicienta: a una prostituta hollywoodense un buen día le llega la lotería: un multimillonario le pide que sea su dama de compañía durante una semana. El final feliz es absolutamente predecible, y no es otro que la unión sentimental de la disfuncional pareja. En fin, todo un drama telenovelero llevado a la gran pantalla, nada más y nada menos que a la meca del cine mundial, al cine de representación institucional.

Detrás de esta, cada vez más, improbable propuesta yace un metalenguaje de orden económico que representa un espaldarazo —o un parapeto de— a la política económica estadounidense, vale decir, política económica mundial, considerando el año de realización del filme. La década de los 80, según estudiosos del tema económico, se considera “la década perdida”, sobre todo cuando se refiere al ámbito latinoamericano. Por supuesto, la académica definición soslaya que las vicisitudes que sufrió el subcontinente durante esos diez años fueron producto del recetario neoliberal y el sometimiento a las pautas exigidas por el FMI y el Banco Mundial; esto es, la instauración, por medios del chantaje económico, del neocolonialismo imperial.

En un arrebato de extremo reduccionismo, el argumento del filme plantea que el amor que le inspira la prostituta al multimillonario produce en este una metamorfosis: en lugar de comprar a precio de gallina flaca industrias que se encuentran con problemas financieros, para luego desmantelarlas y venderlas por partes, opta por adquirir un astillero y se compromete con sus socios a fabricar barcos, es decir, la práctica económica pasa de la financiarización a la producción.

Sin duda que estamos ante un noble planteamiento; y que este sea producto del amor lo provee de cierto halo de ternura y lo hace apenas verosímil. Solo que el mundo real, la realpolitik económica, dista mucho de ser un cuento de hadas. Si la academia define como “década perdida” a los 80 en Latinoamérica, debería acuñar un término que defina al fraude que fue el sistema capitalista de los últimos 40 años, mismo que tiene en estado de guerra de baja intensidad a la humanidad en los actuales momentos.

ÉPALE 298

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