«El Interino»: producto publicitario

Guaidó: la mercadotecnia del poder

En la Historia de Venezuela no es una novedad que alguien se autoproclame presidente, pues no es la primera vez: en 1810 Vicente Emparan y Orbe y en la década de 2000 Pedro Carmona Estanga. Pero el que ha obtenido mayor relevancia ha sido el autoproclamado Juan Guaidó, pues los medios de comunicación tradicionales lo convirtieron en líder de un día para otro, posicionándolo en el top del márquetin político el 23 de enero de 2019.
Personalidades públicas en altos cargos nacionales e internacionales manifestaron su apoyo de manera abierta y sin censura al señor Guaidó, sin reparar los daños y prejuicios que afectan la estabilidad nacional y lo que representa ir en contra de la decisión de millones de personas que ejercieron su soberanía a través del voto, irrespetando la decisión del pueblo venezolano, al margen de la Constitución, tratados y acuerdos nacionales e internacionales. Cual concierto para delinquir. Sin contar con el robo de bienes a la hacienda pública.
Guaidó pasó de ser un ciudadano común, dirigente estudiantil en la década pasada, a posicionarse en la opinión pública. Sus promoción, campaña y publicidad financiadas por parte de la élite venezolana y del imperio estadounidense son exorbitantes. Pocas veces se ha invertido tanto en un producto con todas las exigencias de Atención, Interés, Deseo y Acción (AIDA). Su misión, durante todo el año, fue la desestabilización, el descrédito del presidente legítimo Nicolás Maduro, elegido mediante el voto por el pueblo soberano.
En relación a la venta de su imagen existen datos curiosos (por no decir coincidencias) que buscan compararlo con el comandante Chávez, para mancillar su legado y utilizarlo como arma contra el gobierno de Nicolás Maduro. Por ejemplo: promocionarse como el presidente más joven, la fecha de su nacimiento es la misma en que nació Chávez; esto, a manera de semejar sus personalidades, pese al contraste que guardan entre sí por las realidades que les diferencian. Además, tiene el mismo asesor de imagen de Barack Obama, su discurso está muy relacionado con los discursos de George Bush, sus gestos y expresiones son una combinación entre Trump y Obama; promueve el odio a la izquierda, al comunismo y todo cuanto se relacione con los países progresistas.
El público brilla por su ausencia en sus alocuciones, tal como les ocurría a sus antepasados homólogos autoproclamados.

Por Caribay Piña • @caribay_pina / Fotografías Archivo
 Lejos de prender el caos, el ataque eléctrico encendió la solidaridad

La prueba del apagón

El 7 de marzo ocurrió en Caracas, y en toda Venezuela, un sabotaje eléctrico que perjudicó a los venezolanos en su cotidianidad. La intención era disolver los lazos entre las personas, pero logró el efecto opuesto, ya que tuvimos la oportunidad de compartir con nuestros familiares, con nuestros hijos. Para nosotros era una dinámica distinta, en ese momento nos dimos cuenta de que somos víctimas de la tecnología y que cada vez nos alejamos más de las personas. Creemos que los teléfonos celulares y el internet nos conectan, pero es todo lo contrario: dejamos de ser, cada día más, seres humanos en el compartir. Esos días nos hicieron reflexionar acerca de cómo era la niñez. Ando cerca de los 40 años, y en esos días recordé cuando nos reuníamos con nuestros amigos al salir a las 6 de la tarde del colegio. Son cosas que disfrutábamos de jóvenes.
El profesor Luis Aponte, de la Universidad Bolivariana de Venezuela, reflexiona sobre el tema político: “El sabotaje contra el sistema eléctrico fue un ataque electromagnético. No fue un apagón casual o un invento del Presidente; las investigaciones revelan que ya Estados Unidos viene practicando hace años esta modalidad de guerra electrónica. Como ya sabemos, estamos viviendo una guerra multifactorial; lo particular de esta guerra es que nosotros no visualizamos al enemigo: nuestro enemigo, que es el imperio, parece, a ratos, invisible. Es considerado por algunas personas como una situación irreal ya que no se visualiza el enemigo. Esto conlleva a crear confusión en nuestra población. Esos días fueron de mucho pensar para los venezolanos porque medimos nuestra capacidad de acción y reacción. En el apagón de EEUU la población se alzó y hubo saqueos, muerte, desesperación y destrozos; lo que se hizo viral en las redes sociales. En Venezuela mantuvimos la serenidad”.
En Venezuela la gente, más bien, se ayudaba con el tema del agua. Si la vecina de al lado tenía arepas las compartía con los más necesitados. El imperio ha intentado de todo, hasta ridiculizar a factores del Gobierno —con un tema tan delicado como lo es un sabotaje eléctrico— a través los medios de comunicación internacionales.
En esos días de desesperación las empresas privadas se aprovecharon para sacar beneficios de la crisis al aumentar los precios más de lo normal. Al cierre del sistema Metro de Caracas se sumaron las fallas bancarias: un colapso casi total.
Ese momento nos ha permitido medir cuál ha sido nuestro aprendizaje en este proceso revolucionario. Había gente con mucho desaliento en la calle, pero quedó claro que cada día somos más fuertes. Tenemos grandes fortalezas y tenemos que seguir trabajando en eso. A nivel de pueblo hemos superado muchas deficiencias que históricamente teníamos.

Por José Antonio Valero • @valerobathory / Fotografías Archivo