ÉPALE280-RECETARIO DE MALÚ

POR MALÚ RENGIFO @MALURENGIFO / ILUSTRACIÓN MALÚ RENGIFO

¡Qué sabrosas son!, ¡qué gran alimento!, ¡qué caras nos las vendían hace unos meses los mercenarios y qué barato nos permite acceder a ellas ahora la cajita de los CLAP!

Pero el ser humano es inconforme y cuando las cosas se las ponen muy bombita se fastidia. Para muestra un botón: yo conozco una muchacha que se hartó de comer lentejas, ya no las quiere ni ver; y yo casi, casi que la entiendo porque, bueno, comer lentejas es como tener relaciones sexuales: si usted todo el tiempo lo hace de la misma forma, la cosa pierde la gracia. Así que pongámosle picante literalmente, o no a nuestras lentejas y aprendamos dos nuevas maneras de comerlas, además de la tradicional sopita. ¡Poderes de las lentejas fantásticas, actívense!:

¡EN FORMA DE MILANESA!

Para esta receta vas a necesitar un procesador de alimentos, o una licuadora, y bastante paciencia porque no deberás utilizar mucha agua. La idea es hacer una masa bien consistente, con la que luego puedas aplastar unas arepitas que empanizadas y fritas serán como milanesas. Para esto requieres: dos tazas de lentejas hervidas, una taza de arroz cocido, un huevo, media cebolla picada en cuadritos muy chiquiticos, pan rallado, sal, pimienta, ajo y perejil al gusto. Ah: aceite también, claro.

Como ya te comenté, las lentejas y el arroz los pasarás por el procesador o la licuadora junto con el huevo, hasta obtener una masa. Agrega la cebolla, la sal y el resto de los aliños y mézclalo bien. Cuando ya esté homogénea, prepara las milanesas cual si fueran arepitas, empanízalas y échalas a freír.

¡EN FORMA DE GERMINADOS!

Es un proceso lento, pero te prometo que el resultado es delicioso y que esta forma de utilizar las lentejas multiplica el valor nutricional de los mentados granitos, así como su volumen, de modo que un paquete rendirá para alimentar vigorosamente a un batallón. Eso sí: te recomiendo ir poco a poco, porque de una sola buena cucharada de lentejas puedes sacar germinados para más de una ensalada o sanduchito.

Debes tomar una cucharada grande de lentejas y colocarla en un frasco grande y transparente, preferiblemente de vidrio. Agrega agua suficiente para llenar un tercio del frasco y tápalo amarrándole a la boca una tela delgada o una gasa, de modo que tus lentejas puedan respirar y crecer. Déjalas reposar 24 horas en un lugar oscuro y tibio (puede ser en el interior del horno). Al día siguiente, sin quitar la tela de la tapa, llena el frasco con agua para lavar las lentejas y déjalas escurriendo boca abajo. Al tercer día volverás a agregar agua, y al cuarto se la vuelves a escurrir del mismo modo. Este proceso lo realizarás así, alternadamente, durante una semana o hasta que veas tus germinados ya suficientemente crecidos. El último día los escurres y listo, podrás usarlos en ensaladas, sánduches, solitos, aderezados, como acompañante de cualquiera de tus comidas.

ÉPALE 280

Artículos Relacionados