ÉPALE264-TANGO DE CARACAS

ENTRE 13 Y 75 AÑOS ESTÁ COMPRENDIDA LA EDAD DE LOS APRENDICES DE BAILE DE TANGO CARACAS, UNA AGRUPACIÓN ESCUELA DONDE EL TANGO ES MÁS QUE UNA DANZA: ES UNA FORMA DE APRENDER A CONVIVIR

POR MALÚ RENGIFO • @MALURENGIFO / FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

No fue un tema de vocación, esa chispa de interés habitualmente encendida en la infancia. No fue producto de la influencia de una familia del sur del continente, como podríamos esperar que fuera la historia de un profesional del tango, ni fue la necesidad de matar el tiempo en algo interesante. Para el año 1998, un joven terminaba sus estudios de arquitectura cuando una amiga cercana le dio un ultimátum: “Mi mamá quiere aprender a bailar tango y no tiene con quién ir. Si no vas con ella se lo va a perder por tu culpa”. “Por tu cuuuuuulpaaa, cuuulpaa, ulpa…”, así son las amigas. Ante una sentencia como esa, Frank Zambrano asumió su destino, y tanto fue el empeño que le puso a la misión que, aunque la madre de la amiga dejó de asistir al poco tiempo, él terminó el curso y continuó formándose hasta alcanzar el nivel de un profesional capacitado para ir a competencias internacionales, dirigir espectáculos e impartir clases.

LA COMPAÑÍA

En el año 2001, los bailarines Sofiani Figueroa, Frank Obregón, Yore Rivas y el mismo Zambrano, herederos de los saberes de los maestros Marcelo Ballongo y Sergio Vásquez, decidieron conformar Tango Caracas, un grupo coreográfico de factura venezolana y aires de acordeón sureño, capaz de mantener con vida la escena tanguera en nuestra ciudad. La (a)puesta en escena sería por todo lo alto: debían conseguir una pareja de baile adicional, músicos, cantantes y sonido para darle forma a un espectáculo que bautizaron Al final de una milonga. Aquella idea cuajó y, luego de su estreno en el año 2002, espacios e instituciones como el Centro Uruguayo Venezolano, la Biblioteca Nacional, la Embajada de Uruguay, el Celarg y muchas otras, abrieron sus puertas a la agrupación coreográfica para sumar a la agenda cultural caraqueña un encuentro con la elegancia y el cortejo hechos movimiento. “Estuvimos en la Biblioteca Nacional, primero durante cuatro fines de semana y luego, gracias al éxito obtenido, abrimos temporadas de dos y hasta cinco meses continuos, a sala llena”, cuenta Zambrano, director de la compañía.

“ESTUVIMOS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL, PRIMERO DURANTE CUATRO FINES DE SEMANA Y LUEGO DOS Y HASTA CINCO MESES CONTINUOS, A SALA LLENA”

(FRANK ZAMBRANO)

Ese mismo año comenzaron a impartir clases de tango en el Centro Uruguayo Venezolano, y más parejas profesionales del tango pasaron a conformar el elenco de la compañía. Esto los hizo capaces de cubrir hasta dos espectáculos simultáneos en diferentes lugares, y los contratos para eventos públicos y privados comenzaron a llegar en abundancia. La sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño y muchas otras importantísimas salas en todo el país fueron escenario para los artísticos montajes de la compañía. Llegaron invitaciones internacionales desde países como Ecuador, Chile y Uruguay, entre otros. A donde los llamaban ellos asistían, y para acá nadie volvió con la frente marchita: en el Campeonato Internacional de Tango, en Buenos Aires, las representaciones venezolanas enviadas por Tango Caracas obtuvieron el segundo, tercero y octavo lugar de entre más de 500 parejas participantes de todas partes del mundo.

Natalia Rangel, de 14 años, la chica más joven del elenco tanguero. Foto Frank Zambrano

Natalia Rangel, de 14 años, la chica más joven del elenco tanguero. Foto Frank Zambrano

Actualmente, de la generación fundadora de la agrupación, queda activo solamente Frank Zambrano.Tiene 48 años y una carrera activa —y también premiada internacionalmente— como arquitecto, pero nada de eso le impide ocuparse también de sus labores como actual director, publicista, profesor, productor, manejador de redes sociales y mente encargada de todo lo relacionado con Tango Caracas. ¿Recuerdan que la semana pasada hablamos sobre eso que llamamos “empresas de una sola persona”? Bueno, así mismo pero bailable. “Esos son los imprescindibles”, diría Brecht.

LAS LECCIONES

Las clases en el Club Uruguayo tienen un precio sumamente accesible, usted puede incorporarse cualquier sábado a las 11:00 am o informarse mejor a través de Facebook, Twitter o Instagram de Tango Caracas —así se llaman sus redes—, con la certeza de que encontrará mucho más que una opción agradable para el esparcimiento: “En el tango se aprende a manejar muchas cosas, como la confianza en los compañeros, la disciplina, el compromiso. Acá uno ve cómo las personas comienzan a cambiar con cada nueva clase a la que vienen, hay personas que uno nota cómo ponen mayor cuidado en la forma de vestirse, de arreglarse, hay parejas en crisis que vienen recomendadas por algún terapeuta y aquí trabajan los roles, la sensualidad, se enfocan en una meta en común y eso los ayuda. En el tango el hombre pone la marca, brinda soporte, y la mujer se deja llevar”, asegura el profesor, con voz y gestos sosegados. “A través de esta disciplina nosotros trabajamos lo que es el rescate de los valores, trabajamos el cortejo, la cordialidad, el coqueteo, y también se trabaja mucho la parte física. Hay personas que se enamoran del tango y terminan practicando otras actividades complementarias para acondicionar el cuerpo y mejorar su técnica.

Las clases y milongas en espacios abiertos llenan de vida la ciudad. Foto Frank Zambrano

Las clases y milongas en espacios abiertos llenan de vida la ciudad. Foto Frank Zambrano

Frente a los espejos del salón de ensayos, Ikiru García, integrante femenina de la agrupación, ejecuta todo un elaborado ritual de peinado, se pone más linda para bailar mejor. “Si la mujer no cede el hombre no puede avanzar, no puede hacer nada. En el tango es muy valiosa la cortesía y el respeto, una le entrega al caballero el derecho a acercarse físicamente”, comenta.

El tango es un diálogo constante entre el caballero y la chica

El tango es un diálogo constante entre hombre y mujer

CELEBRACIONES Y TOMAS CULTURALES

Este año la milonga del Club Uruguayo Venezolano, una de las más antiguas que existen actualmente en todo el continente, cumple veinte años. Para celebrarlo con orgullo, el plan de Tango Caracas es pasar el año entero ofreciendo espectáculos tangueros, talleres y milongas en diferentes espacios: “Queremos incluso tomar las plazas para ofrecer espectáculos al aire libre, el único obstáculo es que aún no contamos con todo el equipamiento técnico para esto y los costos de alquiler son sumamente elevados para cosas como un sonido, la mayoría de las veces son los mismos bailarines, en su deseo de que el espectáculo se dé, los que asumen todos esos gastos, eso ha hecho difícil plantearnos más intervenciones tangueras en la calle”.

A quienes hacemos vida en el casco central de la ciudad, pensar en la toma de una plaza para la danza nos remite inmediatamente a los viejitos alegres que salen a bailar salsa y boleros en la plaza El Venezolano. Ver a los caraqueños tomando otras plazas de la mano de un grupo de profesionales del tango vale todos los aparatos de sonido del mundo (o por lo menos uno). Bueno, eso: ojalá lo consigan pronto.

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