El negro que salvará al mundo

Por Ketsy Medina Sifontes / Ilustración Erasmo Sánchez

Con mucha esperanza, la población afro de los Estados Unidos esperó a que un hombre negro ocupara un día la Casa Blanca. Lo que parecía imposible se hizo realidad durante 2009, cuando el Partido Demócrata logró que su candidato, Barack Hussein Obama, se convirtiera en el primer presidente negro del país norteamericano.

Fox Chanel, canal de televisión por suscripción propiedad de The Walt Disney Company, inició su campaña electoral en 2001 al estrenar una serie televisiva llamada 24, en la que el actor Dennis Haysbert representaba a David Palmer, un hombre afroestadounidense recto y digno que, venciendo grandes dificultades, logró ganar la presidencia. “Francamente, lo que consiguió ese papel y el modo en el que lo interpreté (…) abrió los ojos del público estadounidense”, fueron las declaraciones del actor al periódico Los Ángeles Times.

Una vez juramentado, Obama fue el primer presidente de los EEUU en visitar una penitenciaría federal e indultar sentencias de cientos de presos, en su mayoría, encerrados por crímenes no violentos relacionados con el consumo o tráfico de drogas. Durante su presidencia, se impulsó el programa Obamacare, el cual brindó seguro médico a un tercio de afroestadounidenses sin seguro; también nombró a Eric Holder y Loretta Lynch como los dos primeros fiscales generales negros del país.

Durante el discurso de despedida de su cargo, en la ciudad de Chigago, Barack Obama enfatizó: “Después de mi elección se hablaba de un Estados Unidos posracial. Y tal visión, aunque bien intencionada, nunca fue realista”, seguidamente al hacer mención a la sucesión apoyada por los blancos nacionalistas del Partido Republicano, el público presente hizo retumbar el escenario con un masivo abucheo que el carismático presidente saliente frenó al sentenciar que así era el juego de la democracia.

Aun cuando el primer presidente negro de EEUU afirmara: “He vivido lo suficiente para saber que las relaciones raciales están mejor de lo que estaban 10, 20, o 30 años atrás”, no es cierto que bajo su mandato las relaciones raciales mejoraran, pues el racismo arraigado profundamente en las estructurales socioculturales de esta nación siguieron manifestándose en violentas movilizaciones de calle.

Para algunos activistas, Obama “estableció estabilidad, pero no suficiente justicia, preocupándose más por los intereses de Wall Street que de la pobreza infantil”. Ante esto nos preguntamos: ¿será posible que un solo negro salve al mundo?

ÉPALE 380

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