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POR REINALDO GONZALEZ D./@ODLANIERØØ/FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

Recomendábamos en la Épale CCS No 152 no pararle a que este local tenga nombre de película erótica protagonizada por Shannon Tweed, aunque las tinitas y las barquillas que allí se venden bien pudieran saborizar, antes de que se derritan, cientos de escenas libidinosas en las aceras que van de Romualda a Plaza España y sus alrededores.

En medio de esta sequía preapocalíptica, que ya va para tres años, a la que se suman El Catire, El Niño y todas las plagas modernas, Dulce Obsesión inspira, enciende la creatividad, es una apología del placer y la mejor opción para comer helado artesanal en el centro de Caracas, por calidad y por precios.

Heladaria_04_1A diferencia del helado industrial, rico en saborizantes y colorantes, además de aire, la impronta artesanal reposa en el uso de ingredientes naturales, cantidades menores de aire y mucho trabajo manual. Es parte de la tradición proveniente de la Florencia de los años 1500, donde se modernizaron los procedimientos que siglos atrás, incluso antes de Cristo, empleaban chinos, turcos y árabes para conservar algunos alimentos, y que Marco Polo habría llevado a Italia a finales del siglo XIII. Es parte del conocimiento adquirido en Nápoli y transmitido a los trabajadores de Dulce Obsesión por Bernardo Castellano, creador del proyecto gastronómico.

Las diez personas que allí laboran llegan muy temprano para procesar las frutas y las cremas que, a partir de las 11 de la mañana, ofrecen al público en forma de helado. “Todos los días tenemos uno o dos sabores nuevos”, explica Anderson Rojas, encargado de la heladería, que cuenta con dos sucursales más: la primera, inaugurada en Caricuao en enero de 2014; y otra en Catia, con apenas tres semanas de actividad.

La novedad de ese día fue el tomate de palo. Los otros sabores: mango, piña, limón, quesillo, brownie, fresas con crema, Óreo, Pastelado, Toddy, pie de limón y los tradicionales mantecado, fresa y chocolate. Los probamos todos antes de pedir. Es algo que cualquier persona, sin los privilegios inmerecidos de los periodistas, puede lograr. —¿Cómo hacen para regalar tanto helado y ganar?

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—Es para que la gente pruebe. Nunca se van sin pedir su helado —asegura Alexandra Vera, con siete meses probando y dando de probar. —¿Cuáles son los más vendidos?

—Quesillo y brownie. —¿Y los más raros? — Zanahoria, plátano, aguacate…

Dar precios en esta sección se ha convertido en algo sumamente peligroso, porque pueden variar desde el día de cierre hasta el día de la publicación, pero seremos irresponsables y asumiremos el riesgo. Tinita: Bs. 270; helado de una porción: Bs. 420; helado de dos porciones: Bs. 600; canolli (barquilla en forma de tubo rellena de mantecado): Bs. 350; paletas y barquillitas: Bs. 190. Aceptan débito, crédito y hasta cesta ticket. También venden tortas por encargo a 2.200 bolívares el kilo.

Las tinitas y las barquillas también sirven derretidas…

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