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EL PASADO 14 DE DICIEMBRE SE ESTRENÓ MISIÓN H20, LARGOMETRAJE ANIMADO QUE EXHORTA A NIÑOS Y GRANDES A VALORAR EL AGUA, LA AUTODETERMINACIÓN DE LOS PUEBLOS Y LA HUMANIDAD POR SOBRE EL CAPITALISMO

POR MARÍA EUGENIA ACERO COLOMINE • @ANDESENFRUNGEN

Uno de los mayores logros de la Revolución Bolivariana ha sido el fuerte impulso que le ha brindado al cine nacional. Así, nuestra creatividad fílmica ha florecido y se ha destacado en diversos géneros como el drama, el terror y el cine documental, entre otros.

En el ámbito del cine animado desde los tiempos de Manzanita (1978), Wanady (1981) y El sueño de los hombres (1986), de Armando Arce; así como Conejín (1975), La hormiga Hiroshima (1985), Fiesta (2001) y Vivir en libertad (2008), de José Castillo la creación de piezas en este género en Venezuela ha sido aún tímida, pese a que las obras animadas venezolanas han dado muestra de gran calidad.

En tiempos de guerra económica, amenazas imperiales y agendas de nuevo orden mundial, el equipo de Albatros, con el apoyo de China, Cuba y el CNAC, apostaron por enviarles a los niños y adultos un mensaje de conciencia ecológica y política con el largometraje animado de 90 minutos Misión H20. Álvaro Cáceres, su director, nos invitó a ver la película en el Cines Unidos del C. C. Líder, para poder conocer a profundidad su obra. “Se van a llevar una sorpresa, vayan a verla. De verdad que les va a encantar, seguro que es el mejor regalo cinematográfico para esta temporada”, expresó el cineasta en entrevista concedida al programa Café en la mañana, transmitido por Venezolana de Televisión.

ÉPALE312-MISIÓN H2OPese a quedar aterrorizados con los precios de las entradas y el combo más baratos de cotufas (una entrada está en Bs 1.600 y el combo de cotufas y refresco pequeño no baja de Bs 3.500), la tarde para disfrutar de Misión H2O fue ciertamente una grata sorpresa. Se trata de un argumento donde un grupo de niños, con el apoyo de su profe de ciencias, viajan a la historia de Nuestra América para salvar a Caracas (en la película tiene el nombre de “Buenaventura”) de perder el vital líquido por haberle vendido el alma a una trasnacional despiadada. No solo la calidad de imágenes y audio es impecable, sino que se trata de un guión redondo que incluye humor, suspenso, acción y mucha emoción, de la mano de referentes culturales venezolanos que le arrugan el corazón al más pintado (se ven areperas, el Metro de Caracas, nuestro Waraira Repano y la escuela de los protagonistas lleva el nombre de Simón Rodríguez). La cinta se presenta a modo de stop motion y está protagonizada por los personajes de la serie de dibujos animados, que transmite 123 TV, Samuel y las cosas. La película evoca escenarios naturales que retratan paisajes como la Gran Sabana, las Cataratas del Iguazú y el desierto boliviano, así como espacios urbanos de Caracas. Además, fue ambientada con el tema musical, original de Evio di Marzo, “Selva del tiempo”, interpretado para la película por su hijo Rodrigo di Marzo. Así que, ante  “Mad Max”, “Misión H2O” tiene la solución.

“Queríamos hacer una película que fuese entretenida, divertida para los niños y con el tema de la conservación del planeta y el agua. Las guerras por el agua han existido en varias partes del mundo, realidad que ha inspirado este filme”, afirmaría Cáceres para el MinCI. Conversamos con el padre de la criatura, Álvaro Cáceres, para conocer más sobre su experiencia.

—EL GÉNERO DE LA ANIMACIÓN EN VENEZUELA AÚN NO ES UNA INDUSTRIA TAN FUERTE. ¿QUÉ LOS MOTIVÓ A INCURSIONAR EN ESTA ÁREA?

—Bueno, Venezuela tiene una larga trayectoria con grandes ilustradores que han hecho obras entrañables, como Armando Arce, Alberto Monteagudo con El cuatro de hojalata; José Castillo, Donald Myerston con Capullito; y muchos otros creadores que han plasmado su sello en este campo. Obviamente, el proceso de desarrollar una película animada es muy complicado, y se entiende que nuestro panorama aún no esté tan desarrollado como en otras latitudes.

—¿QUÉ PUEDE DECIRNOS DEL APOYO QUE RECIBIÓ PARA SU PRODUCCIÓN?

—Este proyecto tiene mucho tiempo. Para cuando recibimos el financiamiento por parte del CNAC, Venezuela se encontraba muy bien. En aquel tiempo se podía recuperar rápido la inversión e incluso asistir a festivales. Era una época muy exitosa. Al igual que en otras áreas creativas la realidad cambió y eso nos obligó a pedir más apoyo. Ya desde antes teníamos un acuerdo con el Icaic de Cuba y contamos con su apoyo y vasta experiencia, pero no fue suficiente. Fue cuando recurrimos a esta pequeña empresa china que nos auxilió en la parte técnica final, así como varias empresas venezolanas, como Pdvsa. Debido a la guerra económica este proyecto tuvo un retraso de unos tres años, aparte de que sufrimos varias bajas en el equipo por compañeros que emigraron.

 —ESTA PELÍCULA VIENE DE UNA SERIE PREVIA. ¿QUÉ PUEDE DECIRNOS AL RESPECTO?

—La idea de Samuel existe desde 2004, aproximadamente. Luego de varios años desarrollando esta idea como serie fue que nos planteamos dar el salto e ir más allá. En 2009 ya teníamos más experiencia y nos sentíamos audaces como para innovar e inventar algo nuevo. Este proyecto de Misión H2O ha sido un plan para vivir. Y como la vida, la aventura te lleva a navegar mares, explorar mundos desconocidos, atreverte a dar saltos. Con este proyecto, incluso, llegamos a vivir en China por seis meses y a vivenciar el reto de entendernos con el equipo chino y todos los bemoles culturales que ello implicó. Por ejemplo: si yo trabajo contigo, que eres venezolana, y te hablo del “rojo cardenalito”, tú lo entenderás. Imagínate hacer planteamientos por el estilo a los compañeros. Igual fue difícil entender sus propuestas por la misma brecha cultural. El equipo chino, por ser una empresa pequeña, nos apoyó, pero no tanto como teníamos esperado. Aún así, ellos nos tendieron la mano en la parte de fotografía compositiva, el revelado  y con las escenas en el altiplano andino. El resto del trabajo se hizo en Venezuela. Ha sido un aprendizaje en el que hemos conocido mucha gente y hemos crecido mucho.

—¿CÓMO FUE LA EXPERIENCIA CON CUBA?

—Cuba y el Icaic tienen una larga y sólida trayectoria en el área de la animación y, sobre todo, trabajando sobre la base de la escasez y de las limitaciones. Es un país con más de 100 años de tradición animada. Tuvimos oportunidad de trabajar con Juan Padrón (el creador de Vampiros en La Habana) y con Jorge Oliver, uno de los hombres más talentosos que he visto en mi vida. Es impresionante decir esto, pero nosotros les enseñamos mucho tanto a los chinos como a los cubanos. Al equipo chino, principalmente, les enseñamos que más vale maña que fuerza. También de ellos nos nutrimos y aprendimos mucho. De Cuba vimos cómo ellos hacen de la escasez una herramienta creativa.

—¿POR QUÉ USARON LOS REFERENTES HISTÓRICOS DEL ALTIPLANO ANDINO Y DEL RÍO PARANÁ EN LA PELÍCULA?

—Dicen que las guerras futuras serán por los recursos naturales y eso es falso. Ya ha habido otras guerras por el agua. Las guerras suelen ser por los recursos naturales. En el Iguazú los españoles trataron de dominar los afluentes. En Toncacha, España dominó el altiplano controlando el ojo de agua. El otro escenario es el futuro que nos aguarda.

—¿CREE POSIBLE DESTRONAR LA HEGEMONÍA DE DISNEY?

—Solo soy un cineasta y quiero hacer una película emocionante y entretenida. Los demás proyectos que vienen serán en esa misma línea: una película animada, una película con imágenes reales e imágenes intervenidas en computadora y una película sobre música, cultura y sonoridad. No tengo esa ambición de aspirar a destronar esa gran industria. Me encanta Star Wars y algunas películas de Disney, pero estoy al tanto de que son una gran industria con la que resulta muy difícil competir.

—¿QUÉ MENSAJE LE DA AL PÚBLICO?

—Ninguno (risas). Por lo pronto, invitarles a que vean nuestra película y a que apoyen el cine nacional.

Cuba y China apoyaron en la postproducción del filme

Cuba y China apoyaron en la postproducción del filme

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