el reloj

POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN FORASTERO LPA

Con la muerte de Lucho Gatica vuelve al tapete este hermoso bolero de Roberto Cantoral, que junto a “La barca”, también suyo, fueron inmortalizados por este cantante chileno que acaba de partir. Cuenta Ricardo Brown que Cantoral le dijo en una breve entrevista, en México: “Escribió las dos canciones en una sola noche, al final de una gira de Los Tres Caballeros por Estados Unidos, que concluyó en Washington. Una mujer había sido parte de esa gira, y Roberto y ella habían vivido uno de esos romances en que la pasión y la ternura se convierten en la misma cosa. Se separarían después de aquella noche”.

Pero es Oscar Muller quien poetiza el cuento en el texto “‘El reloj’, la historia de una canción”: “Aquella hermosa joven y su acompañante habían creado una profunda relación durante los pocos meses que había durado la gira, mezcla de pasión y ternura propias de su juventud. En el bar de aquel hotel, en la ciudad de Washington, estaban sentados frente a un cristal que les permitía ver hacia el río Potomac (…)

Era la última noche que pasarían juntos, ella tendría que regresar a Nueva York con la compañía para la que trabajaba, y él a Ciudad de México. Cerca de ellos, un reloj de pared lograba hacerles llegar el inexorable tictac que, en su inconsciente, les arrastraba hacia un abismo de tristeza”… Reloj no marques las horas / porque voy a enloquecer, / ella se irá para siempre / cuando amanezca otra vez. / Nomás nos queda esta noche / para vivir nuestro amor / y tu tictac me recuerda / mi irremediable dolor. / Reloj detén tu camino / porque mi vida se apaga.

Sin embargo, Luis Beiro reseñaría en Listín Diario que Cantoral lo escribió en terribles circunstancias, cuando su esposa, a punto de morir, yacía en la cama del Hospital de Beneficencia Española en Tampico, y los ojos del músico no se desprendían del minutero que colgaba en una pared.

Me quedo con la primera versión.

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