POR HUMBERTO MÁRQUEZ / ILUSTRACIÓN JESSICA MENA

ÉPALE283-BOLEROSEn realidad es un bolero ranchero dedicado a Alicia Juárez, la última esposa de José Alfredo, y la más joven porque era una carajita de 17 y él tenía 40, todo un acontecimiento para mediados de los años 60; pero, a pesar de los pesares, la disfrutó hasta su muerte en 1973. En sus jodiendas le decía: “Yo debí enamorarme de tu madre”. Vainas de la época, porque hoy en día esas cosas no escandalizan a nadie.

Es un bolero machista según algunos intelectuales… e “intelectualas”, jajajá. Para mí es un canto del dolor que nace de una futura herida sentimental. Yo sé bien que estoy afuera / pero el día que yo me muera / sé que tendrás que llorar. / Dirás que no me quisiste / pero vas a estar muy triste / y así te vas a quedar. Es la esperanza de que el día del viaje final, por lo más, lo recuerden a uno. Yo preferiría que fuera con alegría pero, naa, la letra dice que con tristeza, y ahí no hay nada que hacer. El primero en interpretarla fue el propio José Alfredo (ataja ahí Roberto Malaver, que ese es de tus preferidos), después se la entregó a Pedro Vargas y de ahí pa’lante hay burda de versiones, incluida la de Carlos Andrés Pérez, que no la pelaba en las romerías adecas después de su reelección presidencial.

Contaba Enrique Serna que en su adolescencia vio un programa sabatino de Jorge Saldaña “en el que un grupo de intelectuales y musicólogos, inoculados ya con el virus de la corrección política, vapulearon el último gran éxito de José Alfredo Jiménez, El rey, por considerarlo una apología del machismo, el alcoholismo y la prepotencia del varón engreído.  Manuel Puig, que entonces residía en México, llamó al programa para defender la canción. Sostuvo que en la lírica de José Alfredo había un rechazo al machismo y, al mismo tiempo, la imposibilidad de renunciar a la mística del macho dominante. Como su alegato no convenció al jurado, Saldaña rompió el acetato y lo echó a la basura”. Vainas que pasaban en la época. Pero, como decía al principio, estoy de acuerdo con Puig, aunque fuera la única vez. Hasta el guabinoso de Carlos Monsiváis, aun cuando siempre hizo distinción entre “alta cultura” y la “cultura popular”, también lo descalificó, por el fulano Rey.

Una piedra del camino / me enseñó que mi destino / era rodar y rodar. / Después me dijo un arriero / que no hay que llegar primero, / pero hay que saber llegar. / Con dinero y sin dinero / hago siempre lo que quiero / y mi palabra es la Ley. / No tengo trono ni reina / ni nadie que me comprenda, / pero sigo siendo el rey. ¡Recojan los vidrios! Jajajá.

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