El río que nos recorre

El Guaire se asemeja mucho a su ciudad. En apariencia está sucio y muy  contaminado, pero no concebimos Caracas sin él. ¿Cuál es la historia  del río que nos atraviesa y ha sido testigo del devenir del país?

                                          Por María Eugenia Acero Colomine@andesenfrungen                                    Fotografías Mairelys González@mairelyscg27 / Michael Mata@realmonto y                                                                                                             Archivo

Así como es imposible concebir a Caracas sin su Waraira Repano, imaginarnos la ciudad sin el río Guaire es prácticamente impensable. Ese testigo silente que atraviesa 72 kilómetros de nuestra capital nacional desde Las Adjuntas hasta el Tuy ha presenciado todas las generaciones que han conformado nuestra identidad nacional así como los numerosos eventos históricos que se han desarrollado sobre estas tierras.

El guaire  nos genera al mismo tiempo asco y ternura

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El Guaire nos genera al mismo tiempo asco y ternura. Sus aguas marrones adornadas de garzas y flores amarillas de árnica nos acompañan mientras vamos viviendo nuestras tragicómicas cotidianidades, llenas de estrés, desorden, contradicciones y emociones encontradas. En nuestro inconsciente defendemos nuestro río, porque seguramente pensamos que así como los británicos tienen su Támesis y los franceses el Sena, nosotros no nos quedamos atrás con nuestro Guaire querido. Quien no se conmueva con la vista del caudal desde las nalgas de Rómulo por Colinas de Bello Monte un atardecer de luna llena, o cuando los araguaneyes florecen en sus riberas, no es un digno caraqueño.

Se dice que Caracas era conocida como “El valle del Guaire”

Características generales

Se dice que el origen del Río Guaire proviene de algún cacique caribe. Se dice que es un río corto: tiene una longitud de 72 kilómetros y comprende unos 655 Kilómetros cuadrados, unos 45 km. de largo y unos 15 de ancho, presenta forma rectangular. La cuenca está formada por el Valle de Caracas, el cual es relativamente alto, estrecho y largo, rodeado por la alta y empinada Cordillera de la Costa, la cual corre paralela al litoral central.

Varios afluentes alimentan al Guaire, como las quebradas Anauco, Catuche, Caroata, Mariperez, Quebrada Honda, Los García, El Ávila, Chacaíto, Agua de Maíz, Sebucán y otros.

El río actualmente está canalizado para evitar crecidas. Por ejemplo, el sector de San Agustín por muchos años se vio afectado por los desbordamientos del Guaire, y construyó originalmente sus barriadas en lo alto de las montañas para evitar sufrir por las crecidas.

Érase una vez un río limpio

Humboldt y Bompland hablaron del Guaire, en su libro “Viaje a las regiones equinocciales del viejo continente”.   En el pasado, el río alimentaba a los habitantes de toda la ciudad, e incluso las familias de bien preferían construir en las riberas del Guaire para surtirse del generoso caudal de la ciudad.

En 1827, visita a Caracas el conde Felipe del Segur, el cual en sus memorias describe así el valle de Caracas: “La ciudad parecía formar parte del campo, en donde las límpidas aguas del Guaire corren entre céspedes a los pies de copudos árboles, vibrantes de cantos de pájaros”.

Bolívar se bañaba en el Guaire, y los Caribes que habitaban por el este del este de la ciudad denominaron a su comunidad Petare, que significa “Mirada frente al río”. De hecho, nuestros indígenas llamaban a Caracas el “Valle del Guaire”, según rememora Carmen Clemente Travieso.

Antonio Guzmán Blanco acabó con el río

Existen aún postales, cuadros y fotos de antaño, donde se podía apreciar la belleza natural del Guaire en todo su esplendor. No se sabe de dónde viene su nombre, pero documentos antiguos se refieren al río como Guayre, Huaire o Uaire, según reseña Gerardo Rojas Benavides en su tesis de maestría “Diversas miradas sobre el papel del Río Guaire en la historia de Caracas”.

El Guaire también fue usado para surtir de electricidad. Se crearon a principios del siglo XX estaciones en el Cañón del Río Guaire, Los Naranjos y La Lira.

Quién dañó al Guaire

Unos dicen que fueron los adecos. Pudiera ser esto verdad, si consideramos a Guzmán Blanco un proto adeco de su tiempo. Fue el americano ilustre el responsable de transformar al manso y apacible río en el vertedero que conocemos hoy en día. Este dotó a Caracas de cloacas y alcantarillado, pero ordenó a que se utilizara el río Guaire como la vía principal de desagüe de las aguas residuales de la ciudad.

Juglares fluviales

Epopeya del Guaire

El río Guaire tiene malos modales, cuando va en los autobuses nunca le cede el puesto a las parturientas,

se sienta primero que las damas,

en los entierros grita más alto que

las viudas,

dice impertinencias del muerto,

cuentos de los otros ríos.

William Osuna.

Existió incluso un grupo poético llamado “Guaire”, conformado por Rafael Arráiz Lucca, Luis Pérez Oramas, Nelson Rivera, Armando Coll, Yolanda Pantin, los hermanos Miguel y Alberto Márquez, Leonardo Padrón y Alberto Barrera Tyszka. Ellos desarrollaron una poesía conversacional, dirigida hacia y proveniente de la calle, e hicieron recitales a lo largo de la ciudad a inicios de los años 80 en los predios de la Universidad Católica Andrés Bello.

Miyó Vestrini, Antonia Palacios, Aquiles Nazoa, Juan Antonio Pérez Bonalde, son algunos de los poetas que les han tirado una florcita al río.

En la música, Billo Frómeta dedicó “Mi viejo Guaire”, y Desorden Público le rindió tributo con “Peces del Guaire”. Ese Valerio también cantó “Canción al Guaire”, y Piero menciona al río en su legendaria “Caminando por Caracas”.

Antes, el Guaire era un referente obligado para naturalistas y poetas

Misterios del río Guaire

Se dice que aún hay peces, moluscos y crustáceos en el río. De hecho, hace poco los escuálidos lanzaron una campaña falsa sobre un supuesto avistamiento de delfines en el Guaire.

En las riberas del río, actualmente habitan los sectores más desposeídos de la sociedad. De hecho, están los llamados “Mineros”, que se ocupan de pescar piezas de valor y prendas de oro y otros metales en sus cauces.

Se dice que aún hay peces, moluscos y crustáceos en el río

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Hacia los lados de la UCV existe una gran comunidad de familias sin techo que viven en las riberas del río. Se les conoce como “Los macheteros”. Es un clan que se cuida entre sí y que en ocasiones representa una alta peligrosidad, ya que se defienden con machetes. Suelen salir a la civilización con sacos grandes para ocultar el arma que los protege de la desidia de la calle.

En las riberas del río, los mineros pescan metales y objetos de valor

El Guaire y la política

Nuestro maltrecho río ha tenido participación especial en los avatares del acontecer nacional. Recientemente, en el año 2017, en los disturbios ocasionados por los escuálidos, cada vez que la Policía Nacional Bolivariana, harta de las provocaciones de los manitas blancas, arremetía para apaciguar a la turba, los “valientes” estudiantes salían corriendo a lanzarse al Guaire, para que la ley no los agarrara. La “bravía” medida de los jóvenes “adalides de la libertad” se convirtió en motivo de burla en las redes sociales.

De igual manera, en estos tiempos de “fake news” y posverdades, cuando Venezuela sufrió el peor sabotaje hasta ahora perpetrado por el extranjero, cuando en 2019 nos lanzaron un ataque a distancia al sistema eléctrico del Guri, dejándonos sin luz y sin agua por casi todo el año, la falsimedia se encargó de inventar que los vecinos se estaban surtiendo de agua del río Guaire para poder subsistir.

En 2020, una comisión diplomática de Noruega vino al país para echar una manito al  diálogo que el Presidente Nicolás Maduro ha venido implementando desde que ganó la presidencia para ver si la oposición finalmente le baja dos a su estupidez. La medida de los diplomáticos noruegos fue tomada por el Nacional como que éstos habían venido a “navegar en el Guaire”.

Otras anécdotas guairieñas

En 2019 el presidente Nicolás Maduro decidió iluminar el río para navidad. La decoración especial fue motivo de numerosos reproches y críticas, ya que los escuálidos no solo decían que era un gasto innecesario, sino que insistían en recordar que el Guaire sigue sucio, y que el Gobierno Bolivariano no lo ha descontaminado aún. Sin embargo, el pueblo de a pie en general recibió con beneplácito la original decoración festiva.

Forever Guaire

El tiempo pasa, y las aguas marrones de nuestro río son cómplices dóciles del transitar de Caracas. Esperemos que la desidia no acabe definitivamente con uno de los vestigios naturales de un pasado más natural y campestre de nuestra capital. El río que nos atraviesa también refleja las complejidades que nos identifican, y de ahí la relación de amor y desprecio por su caudal.

El Guaire será junto al Waraira el custodio de la memoria de sus hijos, a quienes ama y acompaña siempre a pesar de sus desplantes.

Se continúa haciendo intentos para su saneamiento

ÉPALE 405