El tango “Mensaje”

De los tangos sentimentales ligados a la muerte, este “Mensaje”, de Enrique Santos Discépolo y Cátulo Castillo, además de ser un canto de la amistad de esos dos gigantes, no deja de ser premonitorio y hasta con visos de ultratumba. Hoy, que no estoy, como ves, otra vez / con un tango que no puedo gritar; / yo, que no tengo tu voz; / yo, que no puedo ya hablar…

En el muro de Facebook del programa de radio Ayer, hoy era mañana, la usuaria Argentina Francesca refiere la historia de este tango: “Unos días después de fallecer Discépolo, su mujer, Tania, llama por teléfono a Cátulo Castillo diciéndole que tenía la música de un tango inconcluso de Discépolo. Cátulo guardo el tango en uno de los bolsillos de su saco y se olvidó de él durante más de un año; cuando lo encontró luego sintió vergüenza y se fue a dormir. A las 4 de la mañana se levantó y sintió que alguien le dictaba una letra que concordaba perfectamente con el tango de Discépolo y esa es la letra de ‘Mensaje’”. Según Castillo, se la dictó desde el más allá. No olvidemos que Cátulo le metía a lo supersticioso: después de aquella premonición de un adivino con la fecha de su muerte mandó a hacer una medalla con la fecha misma, que llevó colgada en su cuello hasta el propio día.

José María Otero en Tangos al bardo confirma la historia de Francesca y, según, luego de su muerte “Tania recopiló algunos manuscritos de tangos suyos que no los tenía concluidos, porque era muy lento en la creación y les daba vueltas y vueltas hasta encontrar la palabra, la frase, el acento justo… A Cátulo le dio ‘Mensaje’, un tango del cual sólo había compuesto la música, a la espera de que le vinieran los versos, aunque el título parecía hablar de un testamento o palabras de despedida… Cátulo explicó que se emocionó con el recado y no le salía nada hasta que, de repente —explicaría incluso él a sus íntimos—, sintió una noche que Discepolín le dictaba los versos desde ‘arriba’”.

No te aflija el esquinazo del dolor / y, si el amor te hace caso, / no le niegues tu pedazo / de candor,/ que es lindo creerle al amor…

POR HUMBERTO MÁRQUEZ
ILUSTRACIÓN JULIETNYS RODRÍGUEZ

Previous article

“Idilio”