POR VÍCTOR FHA / ILUSTRACIÓN L. “RAZOR” BALZA

ÉPALE257-SOBERANÍAS SEXUALESHoy, domingo 10 de diciembre, son las elecciones municipales para el período 2018-2022 y, una vez más, la soberanía sobre nuestras sexualidades no está ni remotamente en la discusión pública de las candidaturas, contrario al discurso del “diálogo” con el que ambos polos interactúan con la opinión pública internacional, lo que se demanda, lo que se pide con vehemencia es autoridad para hacer cumplir las legalidades mínimas que permitan la convivencia.

Pero resulta que, entre esas legalidades, hoy contamos con nueve municipios, un área metropolitana y un estado que previamente ya decretaron que en sus respectivas entidades se prohíben los crímenes, delitos y actos de discriminación fundados en el prejuicio hacia la orientación sexual y la identidad o expresión de género disidentes. Todo el Área Metropolitana de Caracas, bien sea por decreto de su autoridad ejecutiva o deliberación de su consejo legislativo, ha aprobado esta medida en cada uno de sus municipios y también en su totalidad. A ella se suman la ciudad de Barinas, el municipio Lagunillas del estado Zulia, el municipio Naguanagua del estado Lara y todo el estado Bolívar.

Pareciera que tales acciones no han tenido ningún impacto. No hay siquiera cifras para interpelar a lxs candidatos de estos territorios en “liberación” de homotransfobia. Y es que las organizaciones que han logrado empujarlas sencillamente no pueden solas, ni tampoco es solo su responsabilidad. La efectividad de estas medidas implica que como pueblo organizado, como Poder Popular presionemos para su cumplimiento, pero también para que sea posible en los 327 municipios que aún faltan.

Sé que varixs han de pensar: “Pero si no se cumplen, para qué vamos a insistir en eso”. Si partimos de esa premisa, pues pocas cosas tendrían sentido en este y en todos los países del Sur global, que hemos sido marcados por los prejuicios del Estado-República-Nación burgués. En cambio, creo que esa dificultad no debemos asumirla como imposibilidad sino como reto. Si las normas no se cumplen, más allá de la responsabilidad directa de las autoridades, es responsabilidad indirecta del pueblo que no exige su cumplimiento. Además, aun siendo letra muerta, estos decretos han significado un debate entre dirigentes políticos que, aunque sea para la ocasión, se han visto en la necesidad de informarse.

Por ello, hermanxs, defender la soberanía, el respeto y el cuidado sobre nuestros cuerpos ante las autoridades más cercanas y nuestros entornos de mayor existencia es una oportunidad y un deber para que no se enfríe lo que se inició en estas nueve entidades. Y es que si bien la comida y el transporte son fundamentales, sin cuerpo que los hagan posible sencillamente pierden sentido. En una historia de opresión, plena de torturas y desapariciones, defender la manera en que nuestros cuerpos se expresan es también defender la vida; es elegirnos.

ÉPALE 257

Artículos Relacionados