EN UN MOMENTO EN QUE LA CERVEZA DE SIEMPRE ESTÁ EMPEZANDO A “ESCASEAR”, LOS PRODUCTORES DE LA CEBADA ARTESANAL BUSCAN LLENAR ESE VACÍO, PERO SUS ALTOS PRECIOS —POR SU DIFÍCIL PREPARACIÓN— NO DEJAN OTRA OPCIÓN QUE SEGUIR AUMENTANDO EL CAPITAL DE YA SABEMOS QUIÉN. EL FIN DE SEMANA PASADO, LA RUTA DE LA CERVEZA ARTESANAL, EN EL TERESA, NO SE DIO ABASTO: A PESAR DE SUS ALTOS COSTOS, LA GENTE ARRASÓ CON TODO

POR MARÍA CHACÍN/@EPALECCS/FOTOGRAFÍAS JONATHAN MENDOZA

Ruta de la Cerveza - JM-8098La idea original de esta crónica era escribirla después de haber probado las 30 marcas —jamás los 100 tipos que tanto anunciaron, imposible— de cerveza artesanal que se exhibieron en la pasada Ruta de la Cerveza Artesanal, realizada en los espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño los días 7 y 8 de agosto. Esta idea sería desechada por varias razones: 1) si llegaba a tomarme las 30 cervezas, suponiendo que eran botellas, me iban a terminar enterrando con una estaca de arce, cual cosaca; 2) para poder probar las distintas marcas que la feria ofrecía, tendría que haber tenido 7.750 bolívares en el bolsillo —y todos sabemos que los periodistas somos pobres, al menos los que escribimos—; 3) la cuenta anterior fue sacada suponiendo que cada vaso —vasito— de cerveza costara 250, pero resultó que apenas una tres marcas competían con ese precio: las solidarias Yaracuy, Tovar y la impronunciable Nördlich, de nombre alemán pero barquisimetana; 4) la convocatoria fue tan éxitosa que apenas se podía caminar. Nunca antes visto. Era un espacio más reducido, pero me atrevería a decir que ni la Feria del Libro convocó tanta gente en un área como esa. ¿Por qué será?

El propósito de la Ruta de la Cerveza Artesanal, organizada por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, no era promover el consumo de alchol por el simple y mero hecho de “caerse a curda”; consistía en promover, dar a conocer, poner a la vista otras alternativas distintas al monopolio cervecero que existe en Venezuela, donde únicamente una marca impone su consumo.

Tomando en cuenta que los venezolanos bebemos como unos desgraciados, según un dato que todos los periódicos repetiron como loros: un venezolano bebe, en promedio, 85,5 litros de cerveza al año, lo que coloca a Venezuela en el 8vo lugar de la lista de países con mayor consumo de cebada per cápita. Suena inconcebible que aún le paguemos la prote a los productos de los Mendoza. Pero ya sabemos el cuento de los dólares, que no hay, que hay que importar los materiales, etcétera; que producir la cerveza es complejo y que por eso la venden a tan elevados precios.

***

1 Ruta de la Cerveza - JM-8063 2 Ruta de la Cerveza - JM-8091 3 Ruta de la Cerveza - JM-8094Por alguna extraña razón, la gente pensaba que iban a regalar cervezas el viernes 7 de agosto. En el Metro me encontré a varios amigos que me juraron, por sus madres, que ese día iba a haber una “desgustación” —cosa que era cierta—, pero para degustar, había que pagar. Seguramente la cola que se formó una hora antes a las puertas de la Ruta fue motivada por ese rumor. Conociéndonos.

Entramos. El olor a cebada y carne asada jugaban con mis sentimientos, me atraían, pero no podía ver nada. Me dejé llevar por la muchedumbre. Había unas mesitas que fueron tragadas por la misma marabunta. Una hora después de haber entrado, pudimos degustar la primera cerveza. Inicialmente hicimos un recorrido en busca de la más económica, pero cada vez que llegábamos a un mostrador, la realidad nos daba tres cachetadas. Saqué mis billeticos arrugados del bolsillo y me compré la primera: una ámbar de tan solo tres grados de alcohol marca Yaracuy. Sabrosa. Se me acabó en menos de 15 minutos. Fuimos por la segunda: Tovar. La segunda más barata.

Esta edición de La Ruta de la Cerveza Artesanal le rindió tributo a Kilian De Fries, alemán asentado en la Colonia Tovar, pionero de la elaboración de cerveza artesanal en Venezuela desde hace 16 años. Actualmente esta es la cerveza artesanal que más alcance tiene: apenas 1% del mercado nacional, 20 millones de litros anuales, 55.000 litros por día; a diferencia de Polar, que para el año pasado producía más de 140 millones de litros al año entre cerveza y malta.

Después de haber gastado 500 bolívares en dos vasitos de cerveza, decidimos acabar con toda la plata que teníamos en los bolsillos. Fuimos al mostrador de Albastros, una cervecería caraqueña. La botella de 750 cc costaba 900 bolívares. ¡Qué dolor! Pero aún así nos acercamos. “Hola, bienvenida —ese día todos estaban muy simpáticos—, tengo tres tipos de birra, pero ahorita están calientes. ¿Me esperas 15 minuticos? —nos dijo una muchacha deseosa de venderlo todo—. Tengo tipo Porter, un estilo alemán que tiene cinco grados de alcohol, sabe tostadita, es muy rica. Tengo otra tipo Kolsh, con más lúpulo, es más amarga, pero tiene siete grados. Y la última, una catira, como yo, una cerveza típica de Alemania con cinco grados de alcohol”. Esperamos los 15. La cerveza nunca se enfrió. Nos fuimos.

Ruta de la Cerveza - JM-8137 Ruta de la Cerveza - JM-8144 Ruta de la Cerveza - JM-8088

Pasamos por los puestos de Araguaney, Tepuy, TB, Brünet, Cacri, La Margarita, Caribe, Colonieras, Kuika, El Techo de la Ballena, Social Club, O’Leary y las ya mencionadas Yaracuy, Tovar, Albastros y Nördlich. Si contamos, aquí solo hay 16, las 14 restantes no llegamos a verlas o, si las vimos, no nos acordamos. Culpa de los grados de alcohol. Se supone que acá estaban presentes los principales productores del país. Subimos a La Patana a beber Zulia porque ya no teníamos dinero, pero no había y, además, nos enteramos de que en una semana le aumentaron 30 bolívares al precio, de manera que la botellita esa de Zulia ahora la venden en 100 bolívares porque “está escasa”.

Desde La Patana se observaba el maremágnun de gente deseosa de cerveza. La música no ayudaba a calmar las ansias: la electropachanga de Los Convibeats aumentaba la euforia, como si la música fueran los grados de alcohol.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, recopilados en un reportaje de BBC Mundo, “en América Latina y el Caribe, las personas consumen una media de 8,4 litros de alcohol puro por año, lo que supone 2,2 litros más que el promedio mundial, según el primer informe sobre alcohol especializado en la región”. También dice que Chile es el que más consume (9,6 litros per cápita), de segundo Argentina (9,3 litros per cápita) y en el tercer lugar Venezuela, con 8,9 litros per cápita. Para rendirle tributo a esos números, salimos corriendo del Teresa hacia Tercer Mundo, pero estaba cerrado. A falta de cebada, cocuy, y así terminamos de pasar la noche.

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Según estadísticas de la OMS, Venezuela ocupa el 3er lugar en consumo de litros per cápita

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