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SWING LATINO

PESE AL SURGIMIENTO DE OTROS GÉNEROS, ESTE RITMO
AFROCARIBEÑO MANTIENE SU SUPREMACÍA EN ESQUINAS
Y RINCONES DE ESTA POPULAR PARROQUIA

POR NATCHAIEVING MÉNDEZ  ⁄  FOTOGRAFÍA JESÚS CASTILLO

Prácticamente se ubica en el corazón de Caracas, ciudad cuya sístole y diástole se da a ritmo de salsa. El 23 de Enero, un urbanismo imponente de 38 superbloques y 42 bloques pequeños (sin contar las pequeñas barriadas surgidas alrededor y en algunos rincones cercanos), desde su génesis fue, es y será cuna y albergue de grandes exponentes de la música afrocaribeña.

Y mire que no miento, ya lo escribía el mismo creador de esta columna, Ángel Méndez: “Canciones y ritmos brotan de los bloques de esta popular parroquia del municipio Libertador. La historia de creaciones con bongó, tumbadora y trombón se vive, baila y siente al son de la clave salsera”.

“Un crisol musical” es este sector caraqueño en el que, pese al surgimiento y posicionamiento de diversos géneros musicales, se ha mantenido invicta la supremacía de la salsa en sus rincones y esquinas. No es para menos. Grandes exponentes del género, nacionales e internacionales, han compartido tarima en las calles de esta parroquia, la cual ha servido de escenario para grandes descargas salseras. Para muchos músicos que habitaron o viven en este sector, el sonido de su infancia, su juventud, incluso el arrullo de sus hijos y, por qué no, el de ellos, fue con salsa de fondo, y esto influye.

¡Que se los digo yo!

Edgar “Dolor” Quijada, quien refiere que toda su vida ha vivido en el Bloque 6, recuerda cuando se formaba la rumba en el estacionamiento en donde los “malandros viejos” compartían el aguardiente del momento y “ponían un picó portátil o, si no, en una radio ponían La hora de la salsa (moderada por Phidias Danilo Escalona) a las 12 del mediodía. Eso era impelable, se paralizaba la ciudad. En el 23, por lo menos, así era: se escuchaba en todas las casas”.

El sonero de La Cañada relata que hasta un carro abandonado, de esos de carrocería dura, servía de timbal para acompañar el Óyeme y ese pito, wiwiwiwi de Joe Cuba, y con esto descargar una adrenalina que solo en el 23 de Enero, con su panorámica de grandes edificios, se podía lograr.

Elio Pacheco —y toda su familia de músicos—, Gustavo Zambrano, el gran Víctor Piñero, Alfredo Cutuflá, Antonio Paravavi, José Rojita, Eli Méndez, Cheo Navarro, Tuki Torres, “Alacrán” Tovar —y su hijo Larry—, Pedro Viloria, Domingo Hernández “Dominguín” y Henry Kamba son parte de una larga lista de salseros que tuvieron como morada el 23 de Enero. Eso, sin contar grandes agrupaciones emblemáticas como Nuestra Orquesta la Salsa Mayor, Junior Star y muchas otras que son íconos de la historia salsera venezolana.

El cantante Carlitos Hurtado, prácticamente, vivió su infancia en esta populosa parroquia. Enfatiza que, a diferencia de otros sectores caraqueños, en el 23 la salsa siempre se ha mantenido. “Se vivió muy poco aquellas fiestas con luces oscuras y música pop. Ahí las fiestas eran con música clara y salsa. Fue algo que nos inculcó la misma familia”, enfatiza.

Desde la percepción de Hurtado, la salsa para el parroquiano de El 23 “es la vida. Tú vas a la Central, donde está El Paradito, un viernes o un sábado en la noche, o a cualquier bloque, en cualquier zona que tú te metas, en la calle, hay rumba y están bailando. Ahí paran su carro, ponen su planta y todos a bailar, y es salsa”.

La Zona F, Zona E, El Mirador, Monte Piedad, “El Quiosco Verde”, el Bloque 6 son algunos de los tantos lugares emblemáticos y de encuentro para los salseros, quienes sienten al 23 de Enero como una casa en donde la alegría está en cada rincón, un territorio en el que cualquier canción que lo identifique debe tener el son de la clave y la salsa, pues es el sonido que lo define. Más na… ¡Saravá!

ÉPALE 305 

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