ÉPALE315-CATIRE HERNÁDEZ D'JESÚS

POETA, EDITOR, IMPERTINENTE, FOTÓGRAFO, COCINERO, BONITO, ARROGANTE (MUY ARROGANTE), EXPOSITOR, INSISTENTE Y CURANDERO: ES ENRIQUE HERNÁNDEZ D’JESÚS

                       POR FRANCIS COVA / GUSTAVO MÉRIDA • @VANESSCOVA /@GUSMERIDA1                 FOTOGRAFÍAS ENRIQUE HERNÁNDEZ

A las 5 de la tarde no se escucharon las campanadas del reloj alemán de la Catedral de Caracas: frente a la estatua del Libertador, Paul Gillman tocaba la batería y Víctor K-sino González cantaba ese clásico de la música rock venezolana, “Lluvia”, de La Misma Gente. Era un concierto de rock gratuito y sin peinillazos para entrar; una banda de músicos cantando y contando verdades 200 años después del Discurso de Angostura: “Navegando sobre las próximas edades…”.

Entre Gradillas y San Jacinto pasan tantas cosas que se alejan de la guerra porque entre esas dos esquinas pasa, caminando, toda Venezuela. También, es cierto, hay gente que no camina, y por eso no se da cuenta de los huecos en el bulevar. Hay uno cerquita de una nueva exposición; esquivándole, como quien no quiere la cosa, me encuentro a un poeta hablando con una periodista, que, miren qué cosas, y cuáles, conoce de poesía y de café.

—¿POR QUÉ TU EXPOSICIÓN EN EL CUCHITRIL?

—Esta exposición la hice yo, originalmente, para los 50 años de Monte Ávila Editores. En una conversación con Mercedes Chacín y Gustavo Mérida, hablando de El Cuchitril, la vez que vine a ver este espacio, vi esa pared tan horrenda —tan difícil— de poder poner cualquier cosa allí. Se me ocurrió que las botellas quedarían bien en esa pared, y les mostré las de Juan Sánchez Peláez, y otras por supuesto… así que esto es parte de mi exposición; ellos, así, se ahorran un dineral en las repisas que iban a hacer. En este lugar precisamente porque yo soy muy exigente con mi trabajo, vi que a este sitio había que mejorarle las paredes, les doy una exposición, se las ofrecí, mejor dicho. El prestigio que le da a El Cuchitril es muy importante. No lo digo yo, me lo dice muchísima gente…

Ni mandado a hacer: se acerca un fan de las fotografías de El Cuchitril y del acervo poético. Se ponen a hablar de Ana Enriqueta Terán y espero con un café con leche —que no juega carrito— a que el poeta regrese de su fama.

—¿EMBOTELLAS SOLO POETAS? ¿BUSCAS PERPETUAR?

—He trabajado muchísimos años metiendo en las botellas a los poetas pero primero tengo que beberme todo lo que está adentro. Las botellas protegen muy bien las fotos, por años y años. Aquí hay mas de 100 poetas, muchos más. Grandes poetas, como Pérez Perdomo, Carlos Contramaestre. Salvador Garmendia, Cecilia Ortiz, Juan Calzadilla, William Osuna, Elizabeth Shön, Gustavo Pereira, Ramón Palomares, Miyó Vestrini… y siempre son fotografías escritas pues hago un trabajo que se llama Imagen y Palabra, de las que tengo unas 3000 imágenes escritas. Mis fotos son más bien testimonio de todo lo que yo he vivido.

—¿ANÉCDOTAS? ¿MAQUILLAS LAS FOTOS?

—No maquillo fotografías. Así mismo las uso en mis exposiciones. Hay poetas y escritores que se ponen muy majaderos, egocéntricos, entonces los transfiguro porque creo que ellos tienen que respetar las fotos como son. En una oportunidad envié una foto de Ana Enriqueta Terán a una editorial venezolana muy importante y me pidieron que le planchara el rostro a Ana Enriqueta… ¿no es eso una falta de respeto?

—¿FOTOGRAFÍA O POESÍA? PARECE QUE TE CONOCEN MÁS POR POETA QUE POR FOTÓGRAFO

—Ahí hay una cosa importante entre el fotógrafo y el poeta, es decir, me he divorciado varias veces, pero nunca me he divorciado ni de la fotografía ni de la poesía. Son dos cosas que se casaron conmigo y son mis únicos amantes fieles que no me están echando broma, no tengo que preocuparme por traiciones. La poesía no traiciona. Ni la fotografía. Son dos cosas que tienen un mismo lenguaje. La poesía es como el arma del poeta para conquistar el mundo. Por un lado. Por otro lado para conquistar primero su alma, con la fotografía, cuando haces ese tic click ese tic no sale del ojo. Sale del alma, pasa al ojo y pasa al objeto. Por eso a veces fotografío sin que la gente se dé cuenta.

“Hay sitios en los alrededores donde los precios son como si estuvieras en París, y en El Cuchitril no es así”

“Hay sitios en los alrededores donde los precios son como si estuvieras en París, y en El Cuchitril no es así”

Llevamos ya tres cafés y otros enseres, servidos por un mesonero muy, pero muy simpático… él le tiene una especie de resquemor al periodismo y le lanza al Catire:

—¿QUÉ OPINAS DEL PERIODISMO VENEZOLANO? PERO DALE COÑAZOS: SE LO MERECE

—El periodismo venezolano fue muy bueno en muchas épocas. No puedo hacer eso, porque sin ser yo periodista, hago una página cultural semanalmente que se llama Unión Libre; entonces, como página cultural entraría dentro del periodismo cultural. Pero nadie la toma en cuenta como periodismo cultural sino como una cosita más del montón. De esas de El Catire Hernández D Jesús.

—¿EN QUÉ ANDAS POETA? LLEVAS 30 LIBROS… ¿QUÉ TE FALTA POR HACER?

—Ahorita estoy terminando un libro, que le recomiendo a todos a futuro, porque tiene que ver con las ensaladas y los granos, y todas las cosas que no tengan que ver con la carne, con recetas originales. Aprovecho para invitar a todo el público para que me envíen sus recetas con un poema, muy al estilo del libro de Sardinas, para comerte mejor. Por favor, que no sean copiadas, y con su nombre, yo los meto en el libro y después haremos una selección con pinzas para comprobar su veracidad. Envíenlas al correo hernandezdjesus.unionlibre.uni@gmail.com para comenzar a hacer esa recopilación, valga la cuña.

Fíjate son más de 30 libros, en donde la fofografía es mi vida, ¿que más puedo seguir haciendo? Bolívar fabula de los fabuladores, que tiene más de 100 entrevistas por todo el país. Te cuento como anécdota que ninguno de ellos se dio cuenta cuando los fotografié, ni que los entrevistaba. Por eso mis fotografías no son posadas.

El libro de Pereira tiene unas 70 fotografías que debí haber seleccionado de unas 2000 que le tomé al poeta. Se puede considerar que son poemas inéditos los que aparecen dentro de las fotografías.

Y he fotografiado a mucha gente importante.

—¿NOS VAN A INVADIR?

—No, no creo que nos invadan. ¿Viste a aquella muchacha en las redes sociales que pide desesperada que los gringos vengan para que nuestras mujeres tengan hijitos catires y ojos azules?

Eso que tiene esa muchacha y muchos, es una estupidez mental que no tiene nombre.

Primero nuestra gente es muy bella, tenemos una mezcla y una hibridez de culturas, además de nuestros hermosos indígenas.

No, definitivamente aquí no va a pasar eso. El juego está trancado, es verdad, pero tenemos una defensa del mundo en general sobre Venezuela que antes no teníamos.

Estados Unidos se metería en un paquete a nivel mundial, no creo que los rusos, los chinos, los palestinos vayan a aceptar que nos invadan y tampoco creo que nuestra propia Latinoamérica acepte eso. Aquí no se trata de Maduro, ya, se trata del país. Todos deberíamos estar defendiendo al país.

Entre San Jacinto y Gradillas, a las 9 de la mañana, de los postes (que alumbran perfectamente en las noches) chorrea el agua de los materos que dos trabajadores, con paciencia y una escalera, riegan sin apuro: se notan que no matan un tigre sino que hacen bien su trabajo: los tigres de esta época, lectores del futuro, están cambiando. La moneda estadounidense circula sin problemas, el reguetón suena sin sacudir nada, los espantos beben tragos a escondidas cuando se cierra el local y brindan con los poetas enfrascados y estamos empeñados en seguir haciendo el amor, pese a los que se disfrazan el alma con vestidos de igualdad. Gente que no sabe escuchar, en nuestra tierra; una América mestiza, libre de carceleros.

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