POR ROSANNA ÁLVAREZ INVESTIGADORA @ROSANNA_AZU                                  ILUSTRACIÓN JUSTO BLANCO

ÉPALE315-ENTENDIDOEntre los años 1980 y 1983 se publicó en Caracas una revista cuyo público objetivo eran los hombres homosexuales. Fue la primera iniciativa editorial, cultural y política referida al tema en el país.

Entendido era su nombre, dado que para la época así se autodenominaba la comunidad de la diversidad sexual: “Él es entendido, ella es entendida”. La publicación nace en un contexto altamente represivo, con la Ley de Vagos y Maleantes en feroz vigencia, con la idea de que la homosexualidad era un delito, cuando la clandestinidad y el anonimato eran los espacios de una inconfesable realidad. Se trata, entonces, de una iniciativa temeraria que se convierte, poco a poco, en el espejo de un grupo social condenado al silencio.

LA PROPUESTA DE UN GRUPO ENTENDIDO

Tempranamente, los integrantes de este equipo editorial inician su participación en importantes espacios internacionales de activismo: en la 2ª Conferencia de la International Gay Association y ante las Naciones Unidas solicitando la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades de la OMS. Se ocuparon de visibilizar en sus páginas estas gestiones, así como el apoyo a los refugiados gays de la reciente revolución en Irán y al Movimiento Griego de Liberación, demostrando su sintonía con el Fuori (movimiento italiano gay activo en Milán) y también con movimientos en Roma, Rusia, Brasil y Madrid.

La revista evidenció una necesidad común para un colectivo que aún no era consciente de su existencia: organización, reconocimiento, encuentro, reunión. Sin lugar a dudas, esta revista constituye el primer paso del activismo en Venezuela.

“Sentimos la necesidad de prepararnos y organizarnos mejor para poder llevar a cabo el primer encuentro gay. El movimiento venezolano está aún en pañales, estamos comenzando a comunicarnos. Primero queremos llevar a cabo algunos preencuentros (charlas, conferencias, fiestas) que allanen el camino”, reseña la publicación en su edición N° 2. La demanda era: “No queremos la tolerancia. Queremos, más bien, reeducar a la sociedad para que, de una vez por todas, se dé cuenta y comprenda que ellos son nosotros y nosotros somos ellos: somos todos”, afirma la agrupación en el editorial de la revista N° 3, correspondiente a octubre de 1980.

Fue un espacio para compartir el mundo gay desde el cine, la literatura, la salud, las novedades editoriales, la fotografía, el arte. En algunos apartados se dedicaron a ofrecer recomendaciones sobre cómo manejar situaciones conflictivas generadas por la orientación sexual. En muchos casos comentarios completos y documentados, bien expuestos y con una economía admirable.

Fue una iniciativa que abrió el camino a un sentido de pertenencia, a algo que empezaba a reclamar espacios y visibilidad. Les recomiendo que la busquen y juzguen ustedes.

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