LA REPUBLICACIÓN DE ESTE PERFIL DE LA EDICIÓN NÚMERO 214 BUSCA, NO SOLO RESALTAR A LA LUCHADORA ENCARNIZADA QUE SE HA ENFRENTADO A MUCHOS OBSTÁCULOS IMPUESTOS POR LA DERECHA FASCISTA DEL PAÍS, SINO DESTACAR QUE ÉRIKA FARÍAS, ESTA TIPA DURA, ES LA CANDIDATA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA A LA ALCALDÍA DE CARACAS

ÉPALE214-ERIKA FARÍAS

RECIENTEMENTE PASÓ DEL MINISTERIO DEL PODER POPULAR DE COMUNAS Y MOVIMIENTOS SOCIALES AL DE AGRICULTURA URBANA, LUEGO DE HABER SIDO GOBERNADORA DE COJEDES. PERO SU FUNCIÓN ACTUAL MÁS POLÉMICA ES LA COORDINACIÓN DEL PROCESO DE REGISTRO DEL CARNET DE LA PATRIA

POR CLODOVALDO HERNÁNDEZ • CLODOHER@YAHOO.COM / ILUSTRACIÓN ALFREDO RAJOY

Por su plante, su manera de vestir y su corte de pelo, se sabe que Érika Farías es una tipa dura. Al parecer, lo ha sido desde niña, pero fue su acercamiento al comandante Hugo Chávez lo que le permitió canalizar su dureza hacia el trabajo político y social. “Chávez le puso el ojo desde jovencita y la sumó a su equipo de bravas guerreras”, relata el periodista cojedeño Manuel Abrizo, quien la ha entrevistado varias veces.

Y vaya que ha tenido que demostrar su firmeza de carácter en los últimos años. Ha sido pieza clave en el montaje de las primeras estructuras del Poder Comunal, una lucha encarnizada contra los obstáculos impuestos por los adversarios de la derecha y por los factores internos que defienden sus cuotas de poder burocrático. Por si eso fuera poco, el Comandante decidió enviarla a Cojedes, un bastión de la Revolución que había caído en un peligroso estancamiento. Llegó allá como “importada”, se sobrepuso a los ataques de urticaria que esa condición siempre causa en los liderazgos locales, ganó las elecciones de 2012 y se fajó con la difícil tarea de conocer y gobernar sobre la marcha.

Dice el adagio que el llanero es del tamaño del compromiso que se le presente, y a esta mujer, que no nació en el llano, le tocó un compromiso nada sencillo: poner orden en esa puerta de la gigantesca pampa venezolana, una entidad federal rural y poco poblada, empotrada entre el urbano e industrializado Carabobo y el feraz y productivo Portuguesa.

Cuando, con mucho empeño, se había convertido en una cojedeña asimilada, el presidente Nicolás Maduro le cambió de nuevo el reto: en octubre pasado la designó ministra del Poder Popular para las Comunas y Movimiento Sociales y vicepresidenta del Socialismo Territorial. Luego, en enero de este año, la nombró ministra para la Agricultura Urbana y, adicionalmente, le dio la menuda tarea de coordinar el proceso de registro del Carnet de la Patria.

Farías, según los datos biográficos que ruedan por internet, nació en Yaracuy, pero hay quien asegura que en realidad es caraqueña o que, al menos, se crió en la capital, en el barrio El Guarataro, el mismo de donde salieron nada menos que Aquiles y Aníbal Nazoa. Es licenciada en Filosofía egresada de la Universidad Central de Venezuela, lo cual también sorprende a mucha gente, pues no concuerda casi con el estereotipo de los filósofos. Además de las carteras ya señaladas, se ha

desempeñado como ministra de Alimentación y de Comunas y también estuvo (en dos oportunidades) al frente del Despacho de la Presidencia, en tiempos de Chávez, un cargo para el que era necesario tener tabaco en la vejiga y cohetes en otras partes anatómicas.

Como ocurrió con casi todos quienes ejercieron esas funciones, ella no duró mucho en tales lides, pero a diferencia de otros, Chávez no la metió en un congelador sino que le asignó responsabilidades importantes en el proceso de promoción y organización del Partido Socialista Unido de Venezuela. Unos años después volvería a designarla para el mismo puesto, un gesto por demás típico del Comandante.

Instalada en el grupo de funcionarios que siempre gozó de la mayor confianza de Chávez, Farías coordinó el Frente Francisco de Miranda, una organización considerada clave en el desarrollo del objetivo estratégico de generar estructuras de poder popular.

Cuando le preguntan qué logró aprender de Chávez, recurre a su vena filosófica y dice frases como la siguiente: “Muchas cosas se aprenden con un líder como el Comandante. A uno tienen que dolerle las dificultades de nuestro pueblo, el dolor del pueblo debe transformarse en eficiencia”. En su cuenta Twitter, se autodefine como “Combatiente del Ejército del Comandante Chávez”.

El periodista Abrizo opina que Farías ha asimilado muchas otras características del gran líder bolivariano. “Creo que en el actual gabinete, es la persona que más se parece a Chávez en eso de ser como el pueblo”, dice.

Sea como fuere, la ministra siempre tiene presente que el liderazgo del Comandante es el origen del ascendiente que los dirigentes revolucionarios actuales tienen en un sector crucial del pueblo. Cuando era candidata a la gobernación, un presentador de televisión le preguntó al respecto y ella dijo: “Yo comparto un liderazgo nacional, que es el de Hugo Chávez, y suscribo un plan nacional, que es el de la Patria. El pueblo cojedeño me ha transferido una parte de la confianza que le tiene a Hugo Chávez y yo voy a Cojedes a construir patria, a hacer Revolución”.

Su gestión como gobernadora no fue fácil, entre otras razones porque en su primer año debió enfrentar la elección y designación de candidatos a las alcaldías y los concejos municipales, un proceso donde las corrientes internas suelen sacar a relucir sus espuelas bien afiladas. Tuvo la gobernadora “importada” que mostrar el lado más rudo de su carácter para mantener la unidad revolucionaria en un estado chavista por excelencia.

Por supuesto que no ha salido ilesa de su ya largo recorrido por importantes cargos nacionales y por la gobernación de Cojedes. En los sumideros digitales se le ataca con frecuencia, tildándosele de arrogante y déspota. En ese tipo de ambientes tampoco pueden faltar las referencias despectivas a su apariencia física y estilo. Ella, sencillamente, no le para a eso. En una oportunidad, tal vez respondiendo a los comentarios de una de las doñitas fashion que estuvo de moda entre los opositores en 2016, expresó lo siguiente: “No hay una mujer más hermosa que la mujer bolivariana, chavista, revolucionaria y socialista, porque vivimos para luchar, para garantizar la vida, no para andar en cuestiones superficiales”.

Su gestión como gobernadora coincidió, además, con la etapa más cruenta de la guerra económica. “¡Qué año tan fuerte fue 2016!

—dijo hace poco en La Hojilla—: nos permitió demostrar que somos hijos de Bolívar y Chávez. En medio de esa crisis, nuestro pueblo, sin consejos especializados, cambió sus hábitos de consumo, aumentó la ingesta de tubérculos y raíces, se las ingenió para seguir comiendo. Por eso es que la burguesía y sus aliados no pueden entender cómo es que, en plena guerra económica, habiendo pasado todo lo que pasó, ahí está un pueblo”.

FARÍAS HA ARRANCADO, PUES, EL 2017 EN PLENO COMBATE ANTE LAS MATRICES DE OPINIÓN QUE ARMA LA OPOSICIÓN EN SUS MEDIOS Y REDES SOCIALES, Y QUE EN ESTE CASO PRETENDEN HACER VER QUE QUIEN SAQUE EL CARNET SE CONVERTIRÁ AUTOMÁTICAMENTE EN FICHA DEL PSUV, Y QUIEN NO LO HAGA, EN VÍCTIMA DE “LOS COLECTIVOS VIOLENTOS”

Su pasantía por Cojedes la había alejado un poco del debate nacional, al cual volvió con su designación, primero, como ministra de Comunas y Movimientos Sociales y, luego, como titular de Agricultura Urbana en sustitución de Lorena Fréitez. Sin embargo, en estas últimas semanas, su retorno pleno al candelero político no ha tenido que ver tanto con los huertos vecinales sino con la otra tarea que el jefe del Estado puso en manos de Farías: el carnet de la Patria.

“El presidente Maduro viene mencionando el carnet desde hace meses. En noviembre nos dio la tarea de preparar el proceso de carnetización amplio que tiene que ver no solo con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, sino también con todas las misiones sociales y programas de asistencia al pueblo”, explicó la ministra recientemente.

Evidentemente satisfecha por la concurrencia masiva de la gente al proceso de registro, Farías ha dicho que “el carnet está expresando la enorme confianza de nuestro pueblo en el Gobierno revolucionario y en el presidente Nicolás Maduro. Nos va a permitir mejorar la gestión, saber hasta dónde hemos llegado con las misiones y otros programas de la Revolución y cuánto nos falta. Vamos a saber, con nombre, apellido y dirección, dónde está ese venezolano o esa venezolana que necesita ayuda. Con el carnet vamos a seguir profundizando el Poder Popular”.

“Esa función de coordinadora de la carnetización demuestra la importancia que ha adquirido Érika en todas las estructuras de la Revolución, desde el partido hasta los CLAP, pasando por las UBCH, los CLP y las patrullas. Es una figura clave de la organización”, afirma un viejo revolucionario que, por manías seculares, prefiere hacer sus análisis desde la clandestinidad.

Farías ha arrancado, pues, el 2017 en pleno combate ante las matrices de opinión que arma la oposición en sus medios y redes sociales, y que en este caso pretenden hacer ver que quien saque el carnet se convertirá automáticamente en ficha del PSUV, y quien no lo haga, en víctima de “los colectivos violentos”. Lo hace con mucha seguridad y con su plante característico de tipa dura. Ese plante que en una sola ocasión —al menos de manera pública— se desmoronó. Fue durante los funerales del comandante Chávez, en marzo de 2013. “Es la única vez que yo la he visto llorando, vuelta leña”, vuelve a decir Abrizo.

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